¿Qué es lo efímero?
¿Qué es lo efímero si en un suspiro te sentí tan cerca que el mundo parecía detenerse? Si tu corazón aprendió el ritmo del mío y, por un instante,
latieron como si siempre se hubieran conocido.
Me miré en tus ojos y no vi reflejos vacíos, vi verdad, vi un hogar posible, vi a alguien que sin prometer nada me hizo creerlo todo. Y ahora… el silencio ocupa ese lugar donde antes vivía tu voz.
Cada segundo fue real. Cada gesto, cada caricia, cada encuentro que parecía cotidiano pero escondía eternidades. Entonces, ¿qué ocurrió? Si te pensaba en mis días, si estabas en mis rutinas, si tu presencia se había vuelto costumbre y tu ausencia, un abismo.
Hay un miedo que no grita, pero empuja. Un miedo que llega sin aviso y se instala en mis emociones como una sombra antigua. Ese miedo que reprime lo que siento cuando lo único que anhelo es correr hacia tus brazos y descansar, por fin, en mi lugar seguro.
Tal vez algún día le gane a ese miedo. Tal vez consiga perdonarlo por todo el daño que me hizo. O quizá encuentre la valentía de confesarte que mi distancia no fue desinterés ni frialdad, sino un intento torpe de protegerme de un dolor que ya conocía demasiado bien.
Me alejé para silenciar esas voces que me advertían que avanzar significaba volver a caer, volver a quedarme sola, llorando en la madrugada, preguntándome qué hice mal, por qué el amor siempre se va cuando empiezo a creer en él.
Tenía miedo de verte partir, de quedarme con todo el amor intacto apretado entre las manos, sin saber dónde ponerlo, sin saber cómo soltarlo sin romperme un poco más.
Deseaba que esta vez fuera distinto. Que alguien me enseñara a quedarme sin sentir que huyo de mí. Que lo efímero no doliera tanto. Que ese instante que tanto temí perder se animara, por una vez, a quedarse… y convertirse en algo eterno.












