Hay lecciones que nos apartan de nosotros mismos, como cuando estamos en peligro y nos lastiman, pero nos dejan en claro que nosotros también somos consecuencia de ese dolor. Cuando la culpa es engendrada en nosotros como una duda, cremos que somos falsos seres humanos, ajenos a recibir ajenos a sentir. Es una locura a lo que llegamos a convencernos y mas aun lo que toleramos base a ese convencimiento. No encuentro manera de dialogar con ese entorno agresivo que abarca mi mente, lo muevo trato de sobrellevarlo para otros campos de mi mente, aunque aún así es errante. Muchas cosas hicieron que hoy en día me convierta en este ser inseguro y doloroso, siempre sufrido y tambien justificado por ese dolor, porque duele y dolió. También entender que los de afuera jamás darán el lugar que deben darle algo que no es de ellos. Y pocos han llegado a decir, esto duele, le duele. Espero de mi misma, darle lugar y encontrarle un camino, un sendero donde transitaré con él de la mano de aquellos que ni siquiera puedo ver a los ojos, pero que estoy aferrada, llegar a una salida o almenos a la puerta del entendimiento.














