svetlana.
Lo paradójico brotaba de sus poros, de cada pensamiento, cada una de sus acciones. ¿Disfrutaba de participar en aquel mayúsculo festejo? No, ¿había asistido de igual forma? Se negaba a creerlo. Su mente divagaba entre el constante por qué estoy aquí y cuándo debería irme, los carmines sujetando el cilindro de nicotina que consideraba su única salvación de la lúgubre velada. “¿Se te ha perdido algo?,” Exhalación breve, dirigida a la silueta que logró divisar a través de la grisácea humareda. “¿o ya encontraste a quien besar cuando el reloj marque las 12?” @lucienbarroughs
Aparentemente, su círculo cercano se había expandido de tal forma que a ninguno logró encontrar a simple vista, debió inmiscuirse entre la muchedumbre hasta encontrar un espacio libre. El destino lo llevó hacia quien había estado buscando desde el comienzo, pero que dado el ambiente revuelto no se concretó ningún encuentro fructífero. “¿Se puede fumar aquí?” cuestionó, el británico se consideraba un jubilado del vicio, sin embargo, cada vez que alguien lo tentaba con su adicción de antaño, la debilidad era latente en brillantes pupilas dilatadas. “Acabo de encontrarte a ti, ¿o eso no cuenta?” una sonrisa se ladeó en sus labios, mientras que sus falanges libres de la copa de champaña se acomodaron en la esbelta figura femenina. “Espero que no hayas venido acompañada.”















