Tristeza
Cuando las voces se rompen en el cristal los recuerdos se agolpan y las miradas se crispan cual lomo de gato.
Aún recuerdo tus brazos en mis hombros y la sensación de tu barba al darme un beso, recuerdo la mirada acristalada y que nunca supe si eso era cariño, tristeza, decepción u orgullo.
Sé que tenías sentimientos pero nunca los sacaste, siempre en su cajita, más práctico así. Recuerdo el sonido de tu guitarra y de tu trompeta y recuerdo también el zapatazo que ocurría después de un gol.
Me alegré infinitamente cuando aceptaste a mi cariño como parte de la familia, y también cuando desde lejos te escuché aconsejar a mis pequeñas.
Siempre fuiste mi guardián y mi guía, mi confidente, mi amigo, mi balde de pensamientos y mi ponente de la vida, a cada paso vi tus huellas y hoy no hay más... Hoy solo hay un set en mi existencia, dos sets más atrás de mí, pero a mi lado, a mi frente, nada.
Extraño diariamente tomar un café contigo, o a tu lado, o quejarme de que te tomaste "mí" café, extraño escucharte con las noticias, o los stickers ñoños que mandaste una y otra vez.
Hoy ya no estás y el vacío es tan grande que camino perdida en el como si de un laberinto se tratase, buscando a tientas el cariño que ya no me estás dando, la seguridad que ya no tengo, la guía que ha desaparecido y el confidente que ya no escucha.
Ya no estás y desde lo profundo de mí, te extraño, día a día y momento a momento, porque lo que eras para mí, era más que lo que eras en el mundo. Era más que lo que todo mundo creyó y era más que lo que puedo reponer.
Hoy y en este año, dejas el agujero más grande de todos, el vacío más enorme y el silencio más absoluto.
Todos ellos emanan incesantemente, desde mi corazón.


















