Re random esto, pero aparte de darles las gracias por todo este trabajo inmenso que estan haciendo, que es tan importante, queria tambien darles las gracias porque fueron el ultimo empujoncito necesario para que por fin me hiciese socia de la biblioteca de mi ciudad, siempre pense en hacerlo y tenia ganas pero siempre me ganaba la ansiedad, los pensamientos negativos de que no leo lo suficiente para justificar, en fin muchisimas cositas mias que me frenaban.
Pero lo hice, y puede ser una boludez para cualquier otro pero siento que me escale el everest con la cantidad de ansiedad que manejo en mi vida diaria, asi que me voy a dar una palmadita en la espalda, y me voy a leer el libro que retire 👍
Creo que no hay nada que como estudiante de Bibliotecología me haga más feliz que que me cuentes esto. -Keo
Las bibliotecas... La asociación a una biblioteca, o diez, sepan que no necesita justificarse, están para todes, y todes construimos las bibliotecas de toda índole (públicas, privadas, escolares, universitarias), les usuaries somos el incentivo de que sigan funcionando, somos el hecho por el cual están, independientemente de si las usamos para leer, para ir a estudiar, para charlar, o para escaparnos un rato.
Entiendo, enteramente, la frustración que genera la ansiedad—yo también, perdí muchos años de poder ser socio de la biblioteca de mi ciudad porque me intimidaba la magnitud del edificio, la cantidad de volúmenes disponibles, pero si hay un mundo por y para todes: es la biblioteca; algo que aún me abruma es la amabilidad de les bibliotecares y el amor y la pasión que hay dentro de esos espacios por la profesión, la vocación de ser servil a la comunidad y de que existan estos lugares, gratuitos, o muy, muy baratos para el bien común de todes. Les invito, desde el fondo de mi corazón a que se acerquen a cualquier biblioteca y experimenten esto que les digo.
Piensen que, incluso si no leyeran, su aporte a una biblioteca es inconmensurable, porque son un factor más a la funcionalidad y el progreso de estos lugares, para que otra gente también pueda disfrutar gratuitamente del acceso al libro, al wifi, o a las computadoras en algunos casos, y no es sólo leer, o estudiar, son espacios que proveen un montón de cosas más: cursos, tutorías, talleres, eventos culturales, etc.
Te felicito, y me alegra un montonazo, sinceramente, que te hayas animado, y hayas ido, y ahora seas socia [el admin tiene lágrimas en sus ojos mientras escribe esto]. E incluso si no se hacen socies, si no van para leer o para estudiar, vayan igual, porque son lugares en los que se puede simplemente ser, estar.
Les dejo dos frases más y me callo (podría hablar sobre bibliotecas por horas.)
Dice Frédéric Barbier en Historia de las bibliotecas. De Alejandría a las bibliotecas virtuales:
No obstante, las bibliotecas todavía nos hablan, tal vez hoy más que ayer, y la cuestión de las bibliotecas mantiene una actualidad asegurada: basta con considerar el movimiento de construcción de las "mediatecas", o la atención dada a las funciones de las bibliotecas nacionales en relación con la problemática de la identidad. La diversidad estructural de las bibliotecas (bibliotecas públicas, universitarias, especializadas, nacionales, etc.) sugiere que si supuesta inactividad sea tal vez un engaño, y que sus funciones, hoy, pasaron a ser otras: las bibliotecas responden a una o más necesidades "del día a día", ya sea que se trate, como hasta ahora, de información (no todo está en Internet) o de recreación (nunca se publicó tanto como hoy en día), pero también de igualdad (brindar acceso a la información y a la formación a quienes hoy no poseen los medios para ellos), por lo tanto de democracia, o más aún, de identidad colectiva.
Y, en cuanto a la lectura, María Teresa Andruetto en La lectura, otra revolución:
Mirar más allá, sin temerle a la dificultad y al "sagrado derecho a disentir". Para eso, necesitamos "saber leer, y saber leer no es terminar pronto sino leer despacio", dice el mismo Zuleta en otro ensayo que se titula precisamente "Sobre la lectura", con lo cual el elogio de la dificultad podría ser también un elogio de la lentitud, porque si bien leer es transitar de un libro a otro, encontrar los propios senderos en medio de un bosque, no se trata de entrenarnos en sistemas veloces de lectura, sino de una lenta apropiación de lo que leemos.