🌾 ❛❛💀🎩🗡️👑Lestat hizo un gesto de desagrado, Daniel solo le estaba confirmando lo que ya sabía, pero de alguna forma esperaba que le dijera lo contrario. Agito su mano en el aire para restarle importancia, como si a Lestat no le importara. —Al menos es algo. Tal vez no me importe mucho que le interese Armand, a mi me sigue interesando, pero que lo ame...sería diferente—A Lestat se le rompería el corazón. No sería nada sin Louis. —Yo no lo retaría de esa forma. No sabes lo creativo que puede llegar a ser el pequeño duende—Observó con una pequeña risa, que termino consolidándose al escuchar la siguiente oración.—¿Me perdí de Armand? ¿Crees que debería reconsiderarlo? ¿Es eso lo que me estás diciendo? —Lo molestó. Solo quería divertirse un poco con Daniel, como él lo estaba haciendo con Lestat. —No, no me ama—Reafirmó. Lestat sonrió ante la idea de aventarle a Louis el libro. —Sí, lo he hecho—Resopló.—Me molesta cada vez que lo leo, de saber que iba a terminar leyendo ese tipo de cosas, mejor no hubiera aprendido a leer—Bufo. —¿Y tú como sabes de los ejemplares?—Enarcó una ceja. ¡Vaya! sí era eficiente en su trabajo. Luego escucho con atención a Daniel y suspiro. —Pero, Louis no es cruel, no es perverso...no lo hace por placer, esa es la diferencia—Abogo en favor de Louis. Algo contradictorio a lo que había expresado, pero es que Lestat se dejaba llevar por sus emociones del momento que podían ser otras al siguiente segundo. —No tengo nada que perdonarle...es mi Louis. Si mi amor por él no cambió incluso después de que intento matarme, no lo haría por un libro—Determinó.—Pero, de cualquier forma eso no me quita estar enfadado con él porque me lo oculto, le contó su vida a un humano cualquiera y publicó el libro con todo el descaro. ¿Sabes lo que ha sido lo peor? Halloween—Gruñó poniendo los ojos en blanco—Los niños, vestidos como él o peor ¡Como Armand!—Bufó.—Lo sorprendente es que haya dicho una sarta de cosas buenas sobre Armand y que a mi me haya destrozado sin piedad. En mi defensa, Armand también tiene defectos y bastantes—Aclaró como si fuera necesario que se supiera. —Por supuesto, Marius lo asegura. Marius es uno de los vampiros más antiguos, sabe bastante y ha visto lo suficiente como para afirmarlo—Justificó. Y observó que aquello le molestaba más de lo que debería ¿Por qué? entonces llego una posible respuesta. Lestat sonrió. Ese gremlin debía amar demasiado aquel periodista. —Armand tiene miedo, tanto como tú—Replicó inmediatamente. —Te lo he dicho, Marius asegura que eso pasa entre creador y creación; Armand cree, como yo, en la palabra y sabiduría de Marius. Teme que eso suceda contigo y a él le destrozaría no solo tu abandono, sino tu odio hacia él. Justo ahora sientes alivio, puede ser una emoción que percibas a lo largo de los años, pero también algo que vaya cambiando conforme avanza el tiempo, Daniel. Eso es algo que no podemos predecir, y Armand debe sentirse impotente por no poder leer tu mente, la mayor pate de sus expresiones de "amor" vienen de saber que cruza por tu mente, al no poderlo hacer contigo debe sentirse desamparado, ansioso y descontrolado. No seas tan duro con él. No creo que te abandone por esa simple razón—Explicó Lestat con tranquilidad. —Te recuerdo que me mato, Daniel, puso todo su empeño en ello. E incluso quiso quemarme en Paris, junto al "amor de su vida" ¡Iugh!—Exclamó por lo último más que por las intenciones de Louis.
Lestat sonrió con orgullo.—¿Lo crees? ¿Cómo sabes? Louis solía decir aquello como si fuera algo malo—Replicó pensando en las ocasiones que se lo había dicho, como reproche. —Bueno, el mejor complemento para el hijo de Satanás—Dijo con humor. Lo siguiente siguió divirtiéndole.—¿En verdad?—Se carcajeo.—¿Para que quiere tanto?—Lestat apenas podia con una, luego se le olvidaban las contraseñas o claves.
—Me encanta la idea—Estuvo de acuerdo. Sonaba perfecto. Casi se lo pudo imaginar. —¡No!—Exclamó. —No despreció a Louis en realidad—Aclaró fulminando a Daniel con la mirada, sabía que Louis escucharia esa entrevista, no quería que pensara mal o que creyera de alguna forma que lo detestaba u odiaba, solo estaba molesto con él, por no tenerle la confianza de compartir aquello con él y de ocultarle todo. —Sí, justo ese es el problema Daniel, no le has temido a nada—Apuntó poniendo los ojos en blanco. —Por supuesto que no, no podría amar a Marius de esa forma—Lestat lo amaba de otra forma diferente a la que amaba a Louis, lo que se equiparaba a Daniel con Armand. Lestat salió de ese pensamiento cuando sus memorias se redirigieron al escuchar la palabra "creador"—Sí, Marius ha sido un maestro para mi—Replicó fríamente. —Gracias—Lo dijo con sinceridad. Armand pese a todo se merecía amor. —Oh, creo que he escuchado algo, pero no he tenido el placer, sería toda una experiencia—Lestat se emocionó.—Hazlo, me encantaría.
Lestat sonrió ante el cuestionamiento.—De haberles pagado y ellos aceptado las monedas de oro, por ellos no me debían nada, no teníamos un vinculo en realidad aunque para mi fueron mis amigos al instante—Afirmó.—Pero, me engañe diciéndome que los habían amenazado para dejarme atrás, esa era la única forma de aceptarlo.—Se encogió de hombros.—Estarían decepcionados como siempre—torció los labios como si no le importará. Lestat iba por la vida como si no le importará la opinión de los demás, pero sí que lo hacia con determinadas personas y en especial a las que quería. —No—Replicó sin pensarlo.—A ellos no—Afirmó. —No estaban hechos para esta vida, además no hubiera querido que Gabrielle viviera el tormento de saber que aquellos a los que no quiso ahora también vivirían eternamente como ella—Resopló con seriedad. Lestat no podría hacerle eso a su madre. Sería como si no la hubiera liberado de esa vida que detestaba. —Lo fue, pero fue mejorando o empeorando—Intento bromear. —Luego de ello. Gabrielle fue la única que logró sacarme de mi habitación y a la única que evidentemente deje entrar, era también a la única que escuchaba, a la única que quería tener a mi lado y al mismo tiempo, también ella parecía no querer aquello, era como si le fuera demasiado difícil ser mi madre, pero lo intentaba.—Sonrió con algo de dolor.—Volvió a vender otro tanto de sus joyas para regalarme mi primer fusil y mi primera pistola, además después de ordenarles a los sirvientes que me asearan, me llevo a la cuadra de otro noble a que escogiera unos mastines—Sonrió, enseñándole a Daniel la imagen de sus perros y él eligiendolos —Es uno de mis momentos felices—Explicó. —Bien ¿Quieres hacer una pausa para beber algo?—Preguntó.