Mientras regresaba a casa intentaba ver el cielo, quería distraerme contando alguna estrella, quería sentir algo más que el frío destruyendo mis dedos y calando hasta mis huesos.
No entendía bien qué había pasado y el cielo estaba nublado.
"mierda" - me dije a mi misma, quizá en voz más alta de lo que hubiera esperado.
Mis ojos estaban hinchados, la nariz aún mocosa y el corazón... El corazón no entendía.
¿Qué me estaba pasando y por qué ni siquiera podía encontrar la luna esta noche? Las luces de los edificios y postes me están confundiendo y me estaba desesperando.
Tenía que ir a casa, tenía que abrigarme y tomar algo caliente pero mis pies decidieron que sufrir un poco más mientras me dirigía al parque era una mejor idea.
Había estado llorando desde hacía 20 minutos.
¿Qué había pasado hace 20 minutos?
No me molestaba antes, no me debería molestar ahora... No entendía.
Si no me molestaba de *él* ¿por qué debería molestarme de ti?
Estaba acostumbrada a la falta de respuesta, a romantizar y aprovechar al máximo aquellos pequeños momentos donde *él* aparecía... Pero tú no eras él.
Y no debería doler ¿verdad?
Pero es que exactamente... Tú no eras él.
Él era un fragmento de una vida que había aceptado que no podía tener, y tú eras una promesa de una vida que pensé que me ofrecías empezar.
Pero como todo tipo de promesas, estas vienen con exageraciones y engaños... Y aunque no podía hacerte responsable, aunque no me la había creído por completo... Desearía nunca haberla considerado.
Nada había sucedido, nada realmente... Y ese era el mayor problema.
No conmigo, no... Yo estaba acostumbrada al "nada", estaba tranquila en mi mundo de "nada", donde puedo navegar tranquila en mi yo, donde no espero nada de nadie, donde no hay nadie... Donde puedo solo agradecer a aquel que aparece y me suma y puedo aceptar extras que vienen para llenar los capítulos una vez que la trama se vuelve muy pesada de seguir. Esos extras que son el alivio barato para poder continuar...
Pero... Tuviste que dejarme ver esa sinopsis... Tuviste que abrir mi mente a la realidad que tú no venías para ser un potencial personaje secundario... Si no que me abriste a la realidad que yo era ese extra en tu historia. Que yo no era tan importante, que la oferta no era para que tú entres a mi vida como me habías prometido... Era para que yo alivie unos cuantos capítulos aburridos y avance la trama de la tuya.
¡Qué terrible este contrato!
No lo he firmado aún... Y el problema no es que haya pasado algo.... El problema es esa nada. Ese nada que desde mi lado se ve como señal muerta en un canal donde no me dejas ver la programación completa así que solo me queda imaginar.
Sobrepensar le llaman algunos, tortura le digo yo.
Ahora que me hiciste saber que hay otras protagonistas me haces cuestionar todo. Me doy cuenta que el programa para el que estaba audicionando no es el que realmente están transmitiendo. Y el pensar duele, y el silencio quema, y el frío cala y la luna se esconde.
Quizá mañana será distinto.
Quizá mañana no sea... Nada.