- ¿De qué sirve una oración si no va a ser escuchada desde el infierno?
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Janaina Medeiros
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- ¿De qué sirve una oración si no va a ser escuchada desde el infierno?

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"He decidido ser bueno por voluntad propia, sin el soborno del cielo y sin miedo al infierno".
Ghost of Tsushima - Scenery [43/?]
Capítulo VII - Desinterés
Está parte de bosque se sentía muy pesada, de pronto se empezó a nublar y se veía todavía más oscuro. Comencé a escuchar como si algo caminara a mi alrededor, no via nada pero el ruido ahí estaba. Algo empezó a correr y corrí, se escuchaban lamentos por todos lados y cada vez más cerca, tropecé y hubo silencio, pero enfrente de mí una gran serpiente emergió de la oscuridad, no hacía más que verme hasta que empezó a rodearme y entre la tierra algo apareció...
- Pero mira que trago el destino, una suicida más.
Por su aspecto parecía un demonio...
- ¿Quién eres tú?
-¿Yo? Soy nada más ni nada menos que el miedo. ¿Tu quién eres?
No supe que decir...
- No te preocupes, sé quien eres, una niña llena de odio, miedo, tristeza, desesperación.
- No es cierto...
- ¿No?
En mi mente ví recuerdos donde me sentía tal cual como aquel ser me describió.
- ¿Quién es ella? Preguntó.
- Esa es mi antigua yo.
- ¿Estás segura? ¿Acaso no deseas terminar con tu dolor? Sin importar cuanto te esfuerces nunca lograrás salir de aquí.
- Cállate.
Corrí pero el bosque se hacía cada vez más y más oscuro, en mi cabeza escuchaba lamentos, llantos, gritos, no sé de donde provenían pero me daban miedo. Llegué hasta un lago, pero, estaba lleno de sangre...
- ¿A dónde crees que vas?
- Lejos de ti.
- Pero si tu alma me pertenece, aquellos que terminan con su vida son míos.
Sabía si trataba de hablar con él no iba llegar a nada.
- No trates de huir, aquí no hay nadie que te pueda ayudar.
A lado del Diablo comenzaron a aparecer más demonios, el miedo era inevitable pero no iba a permitir que me llevarán, respiré profundo, calmé mi corazón, visualice a mis padres y comencé a correr por encima del lago.
- Vayan por ella.
Los demonios comenzaron a volar para alcanzarme, uno tras otro intentaron tomarme pero no me.dejaba, empezaba a recordar aquel día que intenté terminar con mi vida, el desconcentrarme hacía que cayera en la sangre y en el fondo sentía como me jalaban de los pies, empezaba a tener mucho miedo de quedarme aquí y morir, nadaba para salir a la superficie pero me seguían jalando, ya no podía más y parecía ser final, solo escuchaba las risas de los demonios...
- ¿Qué esperas para salir de ahí? Escuché una voz. Tomaron mi mano y me sacaron de la superficie, era un chico, no lo recuerdo.
- Sigue corriendo, yo te cubro.
- ¡Pero quién eres tú! Se escuchaba el Diablo molesto.
- Un guerrero.
El chico comenzó a pelear contra todos ellos y les llevaba el ritmo, podía contra ellos, seguí corriendo, voltee hacia atrás y el Diablo sumergió al chico en la sangre creía pero lo mataría pero un dragón emergió y con su fuego los quemó a todos, parecía que había ganado pero el diablo que convirtió en dragón y comenzaron a pelear, corrí hasta que por fin llegué a la orilla y no podía hacer más que observar.
El Diablo con podía contra el fuego tan ardiente del otro dragón, cedió y salió huyendo del lugar. El dragón voló hasta mi.
- ¿Te encuentras bien? Era la voy del chico.
- Sí, sí. Estaba agitada
- Sube, tenemos que irnos de aquí antes de que vuela.
Subí en él y fuimos más allá de las nubes, llegando a una parte del cielo más clara en donde se podía apreciar una gran luna, empecé a sentir sueño y quedé dormida en el lomo del dragón.

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Capítulo VI - Reposo
Llegando a la orilla de la playa me despedí de Mariam, sabía que debía de seguir adelante pero me detuve un rato a presenciar el mar, increíblemente mi álbum seguía conmigo, esta vez había más fotos que la última vez, era agradable tener recuerdos con personas que uno quiere, aprecia y valora, todavía quedaban más fotos en blanco así que tenía que continuar. Una vez estando de nuevo en el bosque comenzaba a preguntarme que se aproximaba, la curiosidad me emocionaba.
No tardé en divisar una puñado de mariposas, eran hermosas, todas del mismo color tan reluciente que iluminaban mejor, las mariposas se acercaron a mi y me hicieron caminar hacia una dirección, comencé a correr con ellas en la misma dirección hasta llegar a un gran cañón.
- La vista en este lugar es espectacular, a pesar de estar en la oscuridad ¿no lo crees?
No lo podía creer, era Itzel. Corrí a abrazarla.
- Fue difícil encontrarte entre toda esta oscuridad.
- Lo...lo siento.
- Conmigo no te debes de disculpar, hazlo contigo misma.
Nos sentamos a la orilla del cañón y ella me contaba lo hermoso que es este lugar, recuerdo que ella siempre veía el lado bueno de las cosas.
- ¿Cómo te ha ido en tu recorrido?
- Agotador, pero a pesar de eso cada momento ha valido la pena.
- Vamos a caminar, hay alguien que quiere hablar contigo.
Nos levantamos y caminamos a la orilla del cañón, el silencio de apoderó del momento mientras admiraba la vista, llevaba tiempo que solo creía que había un bosque y ya, jamás creí conocer el mar, un cañón o tener la oportunidad de volar...
Nos detuvimos y enfrente de mí estaba aquel héroe que tanto admiré, mi papá. No dude en ir corriendo y saltar a sus brazos.
- Pequeña, te he extrañado tanto.
- Perdóname papá, perdóname. No podía dejar de llorar.
- Tranquila, aquí estoy.
- Yo...lo intenté, intenté vivir sin ustedes pero no pude.
- A lo largo de mi vida ¿sabes cuántas veces he fallado? Hubo días en los que no podía con la frustración o el fracaso, pero un día levanté la mirada y encontré una razón para seguir intentandolo, esa razón fuiste tú, desde que te conocí sabía que tenía que ser más fuerte, tenía que esforzarme más y dar lo mejor de mi.
- Pero yo ya no tenía una razón de vivir.
- Claro que la tienes, solo que aún no la conoces.
- Siempre que lucho pierdo...
- Hay algo muy especial dentro de cada uno de nosotros, pero debes de saber que sin importar que tan mala sea la vida siempre habrá algo en lo que puedas tener éxito, porque mientras haya vida en ti, habrá esperanza.
Recordé aquellas veces en las que luchaba ante las adversidades de la vida y en cada una perdía, eso fue lo que me deprimió, creía que no servía para nada, no encontraba razón alguna para vivir, por eso hice lo que hice y por eso estoy donde estoy.
- Dame tu mano, vamos a bailar.
Mientras bailabamos recordé todos los momentos de felicidad que pasé a lado de mi papá, poco a poco llegaron los recuerdos de mi mamá, aquellos recuerdos que tenía de ellos dos eran invaluables. A cada vuelta que daba me sentía más tranquila y relajada.
- Aquellas personas que sonríen a pesar del dolor por el que pasaron son las más fuertes, porque esas personas podrán enfrentar cualquier adversidad que les presente la vida. No dejes morir esa sonrisa tuya hija.
- No lo haré papá.
- Adoro estar contigo hija pero debes de continuar, pero antes de que te vayas ¿me concederías una última pieza?
- Claro que sí.
Bailar con mi papá una última vez me hizo sentir calma en mi corazón, he tenido el corazón lastimo de tantas emociones que jamás dejé salir y a consecuencia de eso intenté suicidarme.
Terminando de bailar caminé con mi papá por el cañón hasta llegar a una gran cascada.
- Aquí te tengo que dejar, Itzel se hará cargo.
Abracé a mi papá por última vez con tanta fuerza.
- Recuerda no tener miedo, tanto tu mamá como yo estaremos contigo.
- Los amo mucho, los echaré de menos.
- También te amamos, cuídate hija.
Mi papá se desvaneció convirtiéndose en un polvo reluciente que se dirigió al cielo y entre las estrellas dos de ellas brillaron más que las otras, sabía que eran mis padres.
- ¿Lista para continuar? Era Itzel.
- Sí.
Nos dirigimos de nuevo hacía el bosque, mientras caminábamos Itzel me hablaba de aquellas historias que pasamos juntas, las risas, los llanto, los chismes...era agradable estar con alguien que te aprecia tanto. Llegamos a una entrada hecha por dos árboles gigantescos.
- Bueno, aquí nos separamos, pero te volveré a ver pronto.
Me despedí de ella abrazándola, respiré profundo y me adentré de nuevo al bosque.
- Recuerda Audra, la fortuna favorece a los valientes. Eran las palabras de mi amiga.
Capítulo V - Reticencia
Al llegar a la orilla de la playa pude ver como se alejaba Jennifer y las demás ballenas, me adentré a la Isla y solo caminaba con la esperanza de encontrar a alguien, caminé hasta encontrarme con una fogata, no había nadie más pero alguien debió de haber encendido el fuego, me senté en un tronco cerca de la fogata para quitarme el frío y para que se secaran las fotografías de mi álbum, no lo había notado pero muchas fotos ya se veían, estaba pintando y comiendo galletas con Yessica, había otras con Jennifer, estábamos bailando y tomando una cervecita, pude recordar a mi pequeño colibrí Dafne y a mi bello alcón Adriana, pero, había otras fotos, estaba con...Mariam, a ella aún no la había visto pero éramos nosotras riendo y visitando varios lugares.
- Aww esa foto siempre me encantó.
- Pero que rayos. Salté del susto.
- Ay tampoco es para tanto ¿Tienes hambre?
Era Mariam.
- Ahora que lo mencionas, si tengo.
- Traje pescado y coco, pero antes de hacer otra cosa...ven para acá y dame un abrazo.
Era lindo sentir la calidez de un ser querido.
- Me vas a hacer chillar wey, llevaba días buscándote.
- Lo lamento.
- No es ninguna molestia, me da gusto verte.
Asamos los pescados para acompañarlos con el coco, Mariam me contaba como llego a esta isla en donde sabía que me encontraría. Ella sabía todo de mi, quien era, qué fue lo que me sucedió y tenía un objetivo, ayudarme a ir por camino correcto.
- Por más que me gustaría estar aquí contigo no se puede, tanto tú cómo yo estamos aquí por una razón y la tuya es soltar aquellos sentimientos que te atormentan, no puedes irte de esta isla si no lo logras.
Fuimos a una cueva lleva de cristales gigantes, todos eran blancos, pero Mariam decía que cada cuarzo cambiaba de color confirme a los sentimientos, pero una vez entrando a la cueva ella desapareció.
- Está es la primer prueba que necesitas superar para que puedas seguir adelante. Escuché su voz sonar en la cueva.
Caminaba y caminaba, solo veía mi reflejo en estos cristales, de repente todos comenzaba a cambiar de color negro, todo se oscurecia, corrí pero la oscuridad me alcanzó, no podía ver bien, comencé a sentir miedo, de entre los cristales sombras negras y podía sentir tristeza, desesperación, angustia, ansiedad. No sabía que hacer, las sombras comenzaron a decir cosas:
- No eres nada, das asco, eres una decepción, un fracaso, no deberías de estar viva, termina con tu vida ¿qué esperas para hacerlo? ¡HAZLO! ¡QUE LO HAGAS!
- ¡Basta!. Grité. Cerré los ojos, pero las voces eran cada vez más fuertes, pero de la nada sentí una mano cálida en mi espalda.
- Abre tus ojos cariño.
Los abrí poco a poco. Era mi...
- No llores pequeña, aquí está mamá.
- Lo lamento mucho, lo lamento, sé que lo que hice estuvo mal, muy mal.
- Tranquila corazón.
- Te extraño mucho, no sabes cuanta falta me had hecho.
Lamentablemente, cuando mis padres tuvieron el accidente ellos murieron en el momento, mi hermana sobrevivió, pero solo un momento, ella murió llegando al hospital, no pude hacer nada, ni decirles algo.
- Sé por lo que has pasado, pero es momento de que te vuelvas a levantar, así como te ayudé a caminar te ayudaré a levantarte, siempre estaré contigo a cada paso que des.
Me sequé la lágrimas y me levanté.
- Esa es mi niña.
- ¿Ahora que hacemos?
- Vamos a hacer una carrera
Caminamos hasta que llegamos a un lago
- Mira, allá está la salida.
- ¿Pero cómo vamos a cruzar?
Mi madre...estaba caminando sobre el agua.
- Para poder avanzar en la vida se tienen que hacer las cosas sin miedo.
Dime un paso y obviamente me caí, ella me abrazó y me lo dijo otra vez.
- No tengas miedo, aquí estoy.
Respiré hondo y di un paso, luego di otro y abrí los ojos, lo hice, en mi mente decía: "No tengas miedo, no tengas miedo"
- Ven y dale un abrazo a mamá.
Corrí hasta ella y salté a abrazarla.
- Te amo, gracias por estar aquí.
- Siempre lo estaré. Ahora, corre.
Corrí a lado de mi mamá y me rebasó.
- ¿Qué pasó ancianita, eso es todo?
Corrí lo más que pude y la rebasé, estaba emocionada y lloraba de la felicidad de poder estar un rato más con mi mamá.
- Esa es mi hija, corre, no te detengas, sigue corriendo.
Llegué hasta la salida, pero no ví y caí por una casada. Estando en el agua, algo comenzó a empujarme, era un delfín, uno tras otro empezó a saltar, se acercó uno a mi.
- Lo lograste, ahora súbete, te llevaré a tu otro destino.
Monté al delfín y comenzó a nadar, voltee a ver la cascada por la que caí y mi mamá estaba ahí, despidiéndose con la mano, también me despedía de ella.
- Adiós hija, cuídate mucho, te extrañaré, te amo mucho cariño, te amo. Fueran las últimas palabras que escuché de mi mamá.
No tardamos en divisar tierra firme, Mariam me acercó lo más que pudo y me despedí de ella.
- Te lo agradezco mucho.
- Fue un placer, ahora sigue.
Mientras nadaba escuché la voz de mi amiga.
- Recuerda no tener miedo cuando las oscuridad llegue, porque es cuando las estrellas aparecen para guiarnos.
Capítulo IV verdad
Estuve remando y remando y remando hasta que mis brazos se cansaron, ya no podía ver la playa, solo el mar, de noche se veía tenebroso, pero sé que de día a de ser una maravilla, descansé un poco y poco a poco comenzaron a cerrarse mis ojos. Desperté porque algo empujó el bote, no alcanzaba a distinguir que era hasta que algo saltó del agua...era una ballena, una tras otra comenzaron a saltar, era hermoso pero temía hundieran mi bote.
- Hola
Escuché a alguien detrás de mi. Era una chica.
- ¿Cómo llegaste hasta aquí?
- Ah sí, también me da gusto verte eh.
- Me gustaría decir lo mismo pero, no sé quién eres.
- Descuida, pronto lo sabrás. Es precioso ¿no lo crees?
- Jamás había visto a una ballena tan de cerca.
Varias ballenas comenzaron a acercarse al bote y empezaron a respirar. Me acerque a la orilla del bote y toqué a una, son hermosas.
- ¡Sujetate fuerte! Grito está chica.
Las ballenas comenzaron a saltar pero al punto de llegar al cielo, una de ellas destrozó el bote pero quedamos en su lomo, solo veía como nos elevabamos más y más hacia el cielo, las ballenas estaban volando por los cielos, era increíble.
- Está es mi parte favorita. Dijo la chica.
- Supongo que te conozco ¿no es así?
- Así es, ¿tienes algo más qué preguntarme?
- ¿Qué sabes de mi?
- Eres una mujer buena, inteligente, guapetona, respetuosa y cariñosa, aunque a veces te pongas de mamona y antisocial pero se te quiere.
Desde que llegué aquí jamás me había reído y con lo que dijo la chica no paraba de reír.
- ¿Tengo familia?
- Tienes a tus padres, una maravillosa hermana y dos criaturas felinas.
- Y...¿qué me pasó?
La chica tomó mi mano y otra vez pude ver mi pasado, mi vida era buena, tenía amigos, estudiaba y me la pasaba jugando videojuegos, pero un día...mis padres, mi hermana, ellos, murieron, tuvieron un accidente en el auto, yo no estaba con ellos ese día, pasó el tiempo y por la desesperación, la ira, la tristeza y el miedo, intenté suicidarme, pero a pesar de eso no morí, algo me salvó, ahorita estoy en estado de coma postrada en una cama en un hospital.
- Dime que no verdad lo que acabo de ver.
- Lo lamento, pero esa fue toda la verdad.
Mi respiración se agitó y la desesperación llegó. La chica me abrazó y estalle en llanto.
- ¿Por qué? ¿Por qué hice eso? ¿Por qué fui una estúpida?
Llegó el arrepentimiento y con él también el dolor.
- ¿Dónde está mi familia? Por favor habla, dime algo.
- Lo siento pero me corresponde contestar esa preguntas.
Caí destrozada, no podía creer lo que había pasado y lo que había hecho, no comprendo las cosas, solo quiero abrazar a mis papás y a mi hermana, pero ellos no están y yo...yo.
Pasó un tiempo, me había desmayado, no veía a esta chica, me levanté y ella estaba ballenas más adelante, con cuidado fui saltando de ballena en ballena, era complicado porque se estaban moviendo pero pude llegar a ella.
- Lamentablemente la vida no te ha favorecido, pero no es el fin, el tiempo de ellos terminó, pero el tuyo aún no, te mostré la parte oscura de tu pasado, ahora déjame enseñarte la parte buena ¿puedo?
Asentí con la cabeza y tomó de nuevo mi mano, pude ver la felicidad con la que pasaba con mi familia y mis amigos, mi madre, una mujer bella y chingona, se esforzaba por darnos lo mejor a mi hermana y a mi, mi padre un hombre muy guapo y también chingón, también procuraba darnos lo mejor a las tres y mi hermanita, una niña muy bonita con una sonrisa que pareciera que no había tristeza en su interior, siempre me hacía cartas y dibujos y por último, mis amigos, aquellos que nunca me dejaron sola a pesar de todo ellos siempre estuvieron ahí, incluso ahorita ellos van a visitarme y a contarme como les va, cada uno con la esperanza de que despierte.
- ¿Lo ves? No todo está perdido, aún hay esperanza, solo depende de ti
- ¿Cómo es que tú estás aquí? Acaso tú estás...
- No, no, no, nada eso, esto es raro, pero posible, mientras duermo puedo viajar por muchos mundos, pero desde que tuviste ti accidente no solo yo, todos nosotros te hemos estado buscando, pero él nos pidió que te ayudaramos a regresar.
- ¿Él? ¿Entonces los demás está aquí?
- Así es, nosotros tus amigos estamos aquí para ti, solo que uno por uno te estará buscando, los demás ya saben que estás aquí, solo están esperando su momento.
- ¿Pero quién es él?
- Tranquila, todo a su tiempo.
- Grácias...Jennifer.
- Por fin lo recordaste.
Con lágrimas en los ojos ambas nos dimos un abrazo.
- Bueno, tú bajas aquí.
- Pero ¿cómo?
Jennifer saltó de la ballena y la perdí entré las nubes, pero de pronto una ballena gigante emergió de entre las nubes, sabía que era ella, subí a su espalda y todas las ballenas comenzaron a descender en picada hacia el océano, me sujeté fierté de Jenni y la vista era inigualable, divisé el océano y nos adentramos en el, después volvimos a subir a la superficie del océano.
- Oye Zyanya ¿ves isla? Era la voz de Jennifer sonando en mi cabeza.
- Sí la veo.
- Bueno, allá te están esperando, te acercaré lo más que pueda pero tendrás que nadar ¿De acuerdo?
- Entendido.
Ella empezó a nadar muy rápido y yo solo disfrutaba de la brisa del agua, una vez llegando lo más que pudo acercarme salté de ella y comencé a nadar hacía la isla y mientras lo había volví a escuchar su voz.
- ¡Recuérdalo Zyanya, este no es el fin, a penas es el comienzo!
Capítulo III
Enfrente de mí estaba una chica, su cabello era hermoso, era negro al igual que el color del pelo del caballo.
- Me da mucho gusto volver a verte. Dijo la chava mientras cabalgabamos
Llegamos a un prado cerca de una gran cañón en donde los caballos descansaron, la vista era increíble.
- ¿Café o te? Preguntó la chava
- Café por favor.
- Antes de que me preguntes cosas que le preguntaste a los otras dos, pregúntame algo diferente, porque no, no te diré mi nombre.
- Me lleva la chingada. Pensé. - Está bien ¿por qué no sale el sol? Llevo meses aquí y no he visto ni un solo rayo de luz.
- Uno ve la luz cuando en realidad quiere ver la luz, tú en realidad no la quieres ver porque estás acostumbrada a estar en la oscuridad y la poca luz que podrás llegar a ver te puede cegar.
- ¿Tu la puedes ver?
- Claro que sí y es muy bella, acompáñame.
Fuimos a una cabaña repleta de lienzos y velas encendidas, los lienzos eran paisajes de este lugar pero con la luz del día.
- Es hermoso
- Muchas gracias, llevo pintando todo esto para llenar los agujeros de las personas.
- ¿Cómo se siente la luz?
- Dame tu mano y cierra los ojos.
Empecé a sentir como una gran calidez me abrazaba y los recuerdos volvían, estaba con ella viendo como pintaba o dibujaba, en ocasiones hacía pasteles y galletas y mientras reíamos comíamos juntas, ninguna de estás chicas me lo ha dicho pero son mis amigas y monte la duda de ello ¿pero que hacían ellas aquí? Comencé a llorar.
- Tranquila, desahógate.
- ¿Qué me pasó? ¿Qué hago aquí?
- Me gustaría decirte toda la verdad pero no me corresponde decirte eso.
No paraba de llorar, sentía impotencia, miedo, tristeza, desesperación pero sobre todo culpa, lo peor es que no sé porque sentía todo esto.
- Mírame.
Ella también estaba llorando.
- Puedes llorar, eso está bien, solo te pido que no te des por vencido, estás a punto de saber muchas cosas y tienes que estar preparada para la verdad. Nuestro reencuentro será muy breve pero te veré muy pronto, porque hay algo que necesitas hacer y solo yo te puedo ayudar.
Me calmé, me levanté y respiré profundamente. Necesito más respuesta y sé que no las podré conseguir aquí.
- ¿Estás lista?
- ¿Para qué?
- Para continuar.
- ¿Cómo nos iremos?
- A caballo, así que súbete.
- Pero en dónde
Se convirtió en un majestuoso caballo negro, lo monté y continuamos.
Llegamos a la orilla de una playa y frente a mi, tenía al mar, jamás lo había visto, enfrente de nosotras había un pequeño muelle, fuimos hasta allá y bajé del caballo.
- Viene la parte difícil de tu viaje, tendrás que tomar este bote y remar hasta lo más profundo del océano.
Notó mi cara de preocupación.
- Tranquila, no tengas miedo ¿sí?
- Puedo hacerlo.
Me subí al bote y comencé a remar, antes de adentrarme al océano ella me gritó.
- ¡Y recuerda, el camino así es!

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Capítulo II
Esta chica se convirtió en un colibrí y salió volando, me costaba seguirle el paso. - Oye espera, vas muy rápido.
Por fin se detuvo, estábamos en al borde de un gran cañón en donde teníamos una vista espectacular de este lugar.
- ¿Qué hacemos aquí?
- Dame tu mano.
Se la di y comencé a ver imágenes como hace rato, eran recuerdos de un pasado del que no podía recordar, dentro de ellos vía cómo esta chica siempre me estuvo levantado cada vez que caía, pero no solo era ella, eran más personas, conté a cinco personas más.
- ¿Quiénes son todos ellos?
- Somos aquellos que te ayudarán a salir de aquí.
Me abrazó con mucha calidez y me susurró al oído. - Sigue por el camino correcto, de pronto me empujó y comencé a caer por el risco, ella solo me gritó:
- Recuérdalo Zyanya, no tengas miedo.
Cerré con fuerza los ojos y empecé a repetir sus palabras, no tardé en sentir que ya no estaba cayendo, abrí los ojos y estaba sobre un ave. Me terminó llevando a una bella casa sobre un árbol, bajé y el ave se convirtió en otra chica, pero se me hacía familiar, ella estaba en mis recuerdos.
- ¿Quién eres?
- Soy quien te dará paz, porque desde que llegaste aquí no has podido descansar.
- ¿Sabes cuánto tiempo llevo aquí?
- No el suficiente para que puedas remediar lo que hiciste, pero pronto lo sabrás y lo entenderás, de mientras siéntate, desde que Paciencia te encontró me lo hizo saber, así que te hice algo especial de comer.
- No me dirás tú nombre ¿verdad?
Con una ligera risa dijo- Lo siento pero no lo haré, pero ten, bebe un poco de café.
Había pasado un tiempo en el que no tomaba una taza de café y mientras lo hacía volví a ver imágenes de mi pasado, pero ahora eran con esta chica, ella siempre ponía música mientras leímos un rato, al estar con ella sentía una gran paz interior.
- ¿Por qué no puedo recordar tu nombre?
- Porque aún no es el momento, pero pronto lo harás. Toma, esto es tuyo.
Era un álbum con fotografías, pero muchas estaban en blanco, las pocas que se veían eran de la chica colibrí y...
- Por cierto, noté que te transformas en un tipo de ave.
- Cierto, soy un Alcón peregrino.
...la chica Alcón.
- ¿Y las demás fotos?
- Las irás viendo confirme vaya avanzando por el camino correcto.
- La otra chica hablaba sobre eso ¿pero a qué se refieren?
- Nos referimos a que caminen con la sabiduría de los 10 mandamientos, cada uno de ellos te harán ver cosas que otros no pueden hacerlo y al tenerlos en tu camino harás el bien tanto como para ti como para los demás, eso es el camino correcto o al menos así lo vemos de este lado.
Nos sentamos a platicar mientras tomábamos café y comíamos unos deliciosos brownies de chocolate ( esta chica decía que son mis favoritos pero la verdad no lo recordaba ). Pasó el tiempo y de la paz sentía hizo que quedara dormida. Cuando desperté lo hice en medio del bosque, en mi mano tenía un papel que decía "No tengas miedo".
Comencé a caminar por el bosque hasta que terminé en un prado donde las luciérnagas alumbraban el césped, de pronto, empecé a sentir que el suelo temblaba y a lo lejos ví a una caballería de caballos acercándose a mi, empecé a correr para evitar ser arrollada por uno de ellos cuando de repente alguien me tomó del brazo y me subió a uno de los caballos.
Capítulo I
No entiendo qué hago en este lugar, ni siquiera sé cómo llegué a este bosque en donde parece que nunca sale el sol, llevo días caminando sin rumbo alguno bajo la luz de las estrellas, no sé si la locura o la soledad me lleve a la desesperación, pero algo es seguro, tengo que saber que saber en dónde estoy y que hago aquí.
Una noche, sin saber en qué más pensar, me sumi en lo más profundo de mi alma y me perdí entre tantas estrellas, era raro escuchar animales pero no ver a ninguno. De repente escuché muy cerca el aleteo de un ave, pero no veía nada, cerré mis ojos, respiré para calmar mi mente y cuando abrí los ojos tenía un hermoso colibrí enfrente de mi, su pelaje azul y morado era tan hermoso que brillaba entre tanta oscuridad. El colibrí comenzó a jalar dei cabello y comencé a seguirlo, no era difícil perderlo de vista, su brillo hacía que con facilidad pudiera seguirlo, me guió hasta una cabaña, el colibrí recostó sobre un nido que el mismo hizo, parece ser que se había cansado de tanto volar. Me acomodé en una pared de una cabaña y justamente cuando iba a dormir escuché una voz decir "No sabes el gusto de por fin haberte encontrado"
Después de un tiempo desperté y el colibrí estaba sobre mi cabeza, me picoteo y salió de la cabaña, sali corriendo detrás de él, estaba volado alrededor de unos arbustos, me acerqué y me di cuenta que eran fritos rojos, tomé varios y el colibrí otra vez comenzó a volar, lo seguí hasta la orilla de un río, dejé los frutos rojos a un lado y con mis manos tomé un poco de agua, era tan refrescante, lavé los frutos con el agua para comerlos.
- ¿Acaso no me vas a invitar uno?
Era la misma voz que escuché antes de dormir. Voltee y Vi a una chica, se me hacía familiar pero no recordaba quien era. Le ofrecí un fruto y lo tomó.
- Llevaba mucho tiempo buscándote.
- perdón pero ¿quién eres?
- El lobo blanco me dijo que no te dijera quién soy, solo me pidió que te buscará y te guiara por el camino correcto.
- ¿ Lobo blanco?
- Pronto lo conocerás.
Esta chica me abrazó y comenzó a llorar, de pronto comencé a ver imágenes, éramos nosotras.
- ¿Qué fue eso?
- El pasado.
- Te conozco ¿no es así?
- Así es, levántate, es hora.
- ¿De qué?
- De guiarte por el camino correcto.
Eres la esperanza, eres lo que muchos necesitan para que puedan volver a creer que aquello que sueñan es posible ¿te vas a rendir ahora? ¿Justamente cuando estás a nada de alcanzar por lo que tanto peleaste? He cometido muchos errores en mi vida y no quiero verte cometer los mismos errores, creo que mi corazón podrá estar en paz al saber que tú peleaste por aquello que abandoné hace mucho tiempo, así que te pido que lo te rindas, es tu momento.
- ¿Cómo te llamas?
- Tynan, así me llamo
- ¿Yo tengo un nombre?
- Sí, tu misma sabrás cuál es.
- ¿Y ahora que hacemos?
- Iremos a un santuario donde ambos encontraremos respuestas
Me di cuenta que llevábamos mucho tiempo caminando y seguía siendo de noche, mis ojos no se acostumbraban a ver a través de la oscuridad, solo veía en el cielo puntos brillantes, aún no entendía que es lo
Introducción II
Cuando llegué a este lugar, no pude hacer nada más que sobrevivir, las circunstancias me obligaron a buscar la forma no morir cada día y noche que pasaba en este lugar, a pesar de ya no tener a nadie no me encontraba sola.
I
He estado caminando en este bosque desde que el reino en donde vivía pereció ante las fuerzas de la oscuridad, fui una cobarde al dejar morir a mis padres si hacer nada para salvarlos,
a buscar comida y leña para no morir del frío. Una noche, una sensación extraña me levantó y me hizo caminar hacia el río donde voy a pescar cada mañana, del otro lado del río ví una gran sombra que de me quedaba viendo, esa sombra me señaló un puente en el que podía cruzar, una vez estando del otro lado saqué mi cuchillo y comencé a buscar aquella sombra, la encontré sentaba enfrente de una fogata y un caldero.
- Por favor, siéntate, te he estando buscando. Me habló la sombra.
- ¿Quién eres?
- Aquella promesa que le hice a tus padres.
- ¿Los conoces?
- Así es, desde mucho antes de que nacieras.
Noté que estaba sangrando - ¿qué fue lo que te pasó?
- No fue nada fácil encontrarte. Ten, come algo, al amanecer nos iremos.
- ¿A dónde?
- A buscar a los demás.

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Introducción
Después del invierno nuclear que desató la tercer guerra mundial, ningún ser vivo quedó con vida, los continentes se secaron y el océano se contaminó. Angeles y Demonios vimos por primera ves las lágrimas de Dios, el ver a su propia creación contruir un camino hacia el caos fue muy duro incluso para él. Durante milenios la tierra estuvo en total silencio, hasta que un día Dios decidió comenzar de nuevo, solo que esta vez no iba a cometer los mismos errores, en gran isla destinó el fruto prohibido entre un Ángel y un Demonio, los Nefilim, quienes serían los precursores para la nueva civilización humana que habitaría la nueva tierra.
The truth is, is that sometimes I feel alone, but, not always that way, sometimes my best friends are the ones who make me feel better.