Pareciera que desde el origen del todo, que todo está en movimiento. Nuestra percepción es tan minúscula que es incapaz de notar esto, y tan solo imaginarlo parece increíble.
Lo cierto es que allá afuera hay una danza cósmica imparable, hermosa, deslumbrante, alucinante. Un día me quedó la duda de como se vería el sol, nuestro sol, orbitando el centro de nuestra galaxia, y encontré un vídeo que simula esto, omitiendo tamaños y escalas, y quedé impactado al verlo, maravillado, obnubilado.
Estaba acostumbrado a la caricaturización clásica del sistema solar, con nuestra estrella al centro, inmóvil, estática, con planetas orbitando de forma lenta y tranquila, ordenada y perfecta. Pero tal parece, nada más alejado de la realidad.
Nuestro sol viaja a una velocidad aproximada de 250 kms por segundo, tardando cerca de 220/250 millones de año en dar una vuelta completa a la galaxia (año galáctico).
La galaxia también se mueve, va por ahí en un loco afán de encontrarse con Andrómeda, a la no despreciable velocidad de 130 kms por segundo, y ambas, junto al “grupo local” de galaxias en el vecindario, se mueven a una velocidad estimada de 600 kms por segundo (2.160.000 kms por hora).
Por si esto no fuese poco, el universo está en constante expansión, y uno de los cálculos en cuanto a la velocidad en que lo hace sería de 73 kms por segundo por megaparsec, siendo este ultimo un equivalente a 3 millones de años luz. En resumen, una galaxia que se encuentra a 3 millones de años luz, se aleja a 73 kms por segundo. Por cada letra que escribo, mas lejos estamos...
Por ultimo, hay científicos que están estudiando el movimiento de distintas galaxias (sobre 200.000) y los hace inferir que el universo podría estar rotando, algo que va en contra de los modelos y teorías actuales.
Ante esta información, de alguna manera siento que mis problemas, dilemas, y pensamientos carecen de sentido, de valor, que no son más que un baladí en medio de un mega sistema que pareciera avanzar a pasos implacables en todas direcciones. De alguna manera, esto me calma.
Si, me calma, pero también me desafía. Me hace inconcebible pensar en que la vida “normal” que llevamos tenga un sentido alguno, pues, ¿para que estoy? ¿para que soy?
Para más remate, tuve la fortuna de ver un vídeo que muestra un timelapse con el fin cronológico de los tiempos, y es que al parecer, en la no despreciable cifra de 3 mil trillones trillones trillones trillones trillones trillones trillones trillones de años (si, ese numero aparece) será el fin del universo, donde no habrá nada, ni una sola estrella, ni un solo agujero negro, ni un solo fotón, solo nada.
Finalmente, todo debe acabar, todo tiene su final, como dice la canción. Y a menos que alguna civilización logre crear un nuevo universo, no habrá mas nada.
Me es gracioso pensar que, si la vida de un ser humano estándar, digamos 80 años, fuese la del universo, la existencia de nuestro planeta no sería más que una fracción de segundo, eso me parece extraordinario.
Todos los datos y números antes expuesto, me desafían a pensar, a cuestionarme, es que ante tanta inmensidad de todo, en velocidades, tamaños, espacios, distancias, que diablos hacemos nosotros con nosotros, con ellos, con todo.
Pareciera que a nivel histórico nada ha cambiado, nuestra especie ha seguido la misma dirección desde tiempos ancestrales, desde que descubrimos la guerra, la conquista, y como no, el poder. Y tal parece que tampoco va a cambiar, hoy en un mundo donde la habilidad del guerrero, del rey, del emperador, fue más allá de la matanza y la conquista territorial, y descubrió nuevas formas de adquirir, preservar y atesorar poder.
Siento que sólo una cosa logra escapar de esta realidad, a veces con éxito, a veces no. El arte, en cada una de sus formas, a logrado explotar la virtuosidad en el ser humano, algo impropio nuestro, ajeno a nuestro ADN, logrando creaciones increíbles en la música, pintura, escultura. Me encanta escuchar historias de distintos artistas desafiando el poder, el “establishment”, viviendo y prevaleciendo en su arte.
La ciencia también me provoca admiración, y también la encuentro un arte, cómo a través de las matemáticas el humano a logrado entender el mundo, el universo (que conocemos hasta ahora), aunque en cierta manera la noto carente de la rebeldía del arte como tal.
Dado esto, no dejo de pensar en como sería un mundo donde fuesen las pasiones que nos lleven y motiven, que sean nuestro objeto de vida, sería más armónico? seríamos distintos con nuestro entorno? con nosotros mismos? seríamos mejores?
Todo se mueve, y aun algunos gritan por bajarse de la micro y buscar la quietud en sus corazones, en sus espíritus. Todo se mueve y me cuesta pensar que lo que necesitemos sea quietud. Tal vez necesitamos alinear nuestro ritmo, movernos con el universo, mover y sentir este movimiento, conectar con el.
¿Quien soy? Aun no lo sé, aunque me alegra sentir que tengo la opción de decidir que quiero ser, con todas las trancas mentales que me supone eso, incluidas las propias del mundo en el que vivo. Quien soy, que pregunta. Incluso definir que he sido me cuesta, pero me contenta saber que soy capaz de levantar la mirada al cielo y ver que hay un más allá, distinto al aquí y ahora. Que el aquí y ahora está en mi poder, aunque sea a nivel del efecto mariposa. Me encanta soñar que puedo definirme, y que tan solo estoy en el proceso de decidir que ser.
¿Para que soy? Creo que mientras no conteste lo anterior, no tendré noción de esto. A veces pienso que para nada, no soy para nada. No puedo dejar de pensar que la inseguridad del ser humano nos ha llevado a crear un escudo de egocentrismo puro enaltecido, que ha dejado en nuestros inconscientes que todos tenemos una misión, un propósito, un sentido. Me genera más calma pensar que no es así, que no existe dicha tarea, dicha obligación. Recuerdo cuando en mi niñez escuchaba la historia de que mi misión era ser mejor que mis padres, ser ingeniero, tener casa, esposa e hijos (en este sentido, parece que he fallado). Tener un buen trabajo, buen salario, buscar el “éxito”. Esforzarme para el éxito, que a la postre significa ganar más dinero, para básicamente tener más cosas, mas grandes, mas lujosas. Trabajar 45 años si tengo suerte, jubilar, y esperar que pasen los días para morir, mientras disfruto a mis nietos, mi gran salud, y mi gran pensión. ¿En serio? ¿Esto es todo? Dudo. Todo está en movimiento, y creo que es imposible que este sea el camino por el que nos lleva este movimiento. Me niego a pensar que las horas que me quedan post jornada laboral es el tiempo que tengo para desarrollar mi interior y cambiar mi mundo, me niego a pensar que esto está correcto, que esto es la vida, que este es el camino.
¿Quien seré? Aún no lo sé. Mi soñador interno me lleva a otros mundos, mi razonador interno me dice que será imposible. Mi pesimista me dice que es difícil, mi optimista me dice que me arroje. Lástima que mi valentía anda de capa caída, en búsqueda de aquella señal que merme sus dudas y haga flamear su bandera nuevamente, apuntando en dirección de la travesía desconocida pero emocionante, donde espero encontrar nuevos mundos.