100 razones para seguir viviendo:
Amaneceres y atardeceres.
El sonido de la risa de un bebé.
Ver a alguien hablar de algo que le apasiona.
La primera nevada de la temporada.
El olor de la sandía artificial.
Las galletas recién horneadas.
Chapotear en los charcos.
Tus futuros hijos, mascotas, cónyuges o amigos.
La sensación de ser abrazado por alguien.
Los nuevos libros de tus autores favoritos.
La persona influyente en tu vida que te ha ayudado en todo.
La forma en que los perros se emocionan al verte cuando llegas a casa después de un largo día de escuela o trabajo.
Las sonrisas en las caras de los demás.
El calor del sol en tu piel.
Sentarse en una casa cálida o junto al fuego con un buen libro.
La decoración del árbol de Navidad.
El escalofrío que recorre tu cuerpo cuando has conseguido algo de lo que te sientes orgulloso.
Los primeros besos torpes.
El calor y el olor de la ropa recién lavada.
Los cumplidos y los elogios.
La sensación que tiene tu corazón cuando ves a tu enamorado.
El sonido de una buena risa.
Tu sistema de apoyo (porque estaría roto y perdido sin ti).
La sensación de que alguien te presta atención, la que te hace sentir seguro y querido.
Las películas que te dejan sin palabras al salir del cine.
La sensación que tienes después de orinar por primera vez en horas.
El primer día de primavera, cuando por fin puedes ver la hierba verde asomando entre la nieve y todo parece más esperanzador.
Los besos de los cachorros.
Los besos de los bebés (de los que abren la boca cuando golpean sus labios en tu mejilla).
Las palabrotas y la liberación que sientes al decirlas.
Ducharse y dormir con sábanas limpias.
Recibir regalos con mucho tacto.
La sensación que tienes cuando alguien a quien quieres te dice: "Te quiero".
El alivio que sientes después de llorar.
La sensación que tienes cuando alguien te escucha/te presta toda su atención.
Los juegos de palabras ingeniosos.
Tener a tu hijo en brazos por primera vez.
Completar un hito (por ejemplo, ir a la universidad, graduarse, casarse o conseguir el trabajo de tus sueños).
Los sueños en los que te despiertas y no puedes dejar de sonreír.
El olor antes y después de llover.
El sonido de la lluvia contra un tejado.
La sensación que tienes cuando estás bailando.
La persona (o personas) que más significan para ti. Seguir vivo por ellos.
La sensación que tienes cuando suena tu canción favorita en la radio.
El subidón que sientes cuando te subes a un escenario.
Tienes que compartir tu voz, tu talento y tus conocimientos con el mundo porque son muy valiosos.
Conseguir un asiento en el medio en el cine.
Desayunar para cenar (porque es mucho mejor por la noche que por la mañana).
Peleas con globos de agua.
Darse cuenta de que alguien te quiere.
Pasar el día con alguien a quien quieres.
Pasar todo el día en la cama.
Comerte una pinta entera de tu helado favorito.
Flotar de espaldas en el agua y mirar al cielo.
Las primeras citas (incluso las malas dan lugar a historias divertidas).
Las hogueras y los "s'mores".
Relaciones en las que quieres a alguien pero no estás enamorado de él.
Volver a casa con alguien a quien quieres.
El color de las hojas de otoño cuando cambian.
Cantar canciones a todo pulmón con tus amigos.
Estar arropado en una cama caliente.
La piel de alguien contra la tuya.
Estar agarrado de la mano.
Ese tipo de abrazos en los que sientes que te quitan un peso de encima. El tipo de abrazo en el que tu respiración se sincroniza con la de la otra persona y os sentís las dos únicas personas del mundo.
Cantar a destiempo con tus mejores amigos.
La sensación de la arena bajo los pies.
La sensación de que la primera ola del mar te envuelve los dedos de los pies, los tobillos y las rodillas.
Las tormentas eléctricas.
Tu primer (o centésimo) viaje a Disneylandia.
El sabor de tu comida favorita.
La sensación de niño que tienes en la mañana de Navidad.
El día en que por fin todo sale como quieres.
Estar vivo para ver cómo el mundo se convierte en un lugar mejor (porque tengo muchas esperanzas de que así sea).