Te voy a dar un mensaje muy importante y es necesario que pongas atención, exijo tu esmero en procurar recordar ésta lección mal lograda. Advierto que es altamente probable que te suene a una sátira sin sentido, ahogada en una palabrería llena de mi desvanecida reflexión. Cualquiera que sea el caso, demando reclames mis palabras como tuyas cuando tu edad así lo ajuste.
A partir de hoy comenzarás a pensar en algo que no habrá de abandonar tu mente; por eso escribo, para que en el devenir de los años regreses a estas palabras y las repases tantas veces sea necesario.
Ser la mejor versión de ti no es ni ha sido una tarea sencilla, hasta éste momento has seguido las lecciones de tus padres al pie de la letra, lo cual seguro los hace sentir felices y orgullosos; sin embargo, (seas consciente de ello o no...) en tu mente habita un pensamiento, una idea que crece como un incendio... “quiero ser libre... “; “quiero ser independiente...”; ahora un mensaje importante:
La independencia es un estado esencial en la vida de una persona. Hace alusión a una condición que debe ser necesaria en la experiencia de vida de cada uno de nosotros. No es de ninguna manera vivir solo, ni mucho menos un acto de aislamiento emocional o económico.
Sucede que, cuando somos jóvenes solemos vivir con nuestros padres, lo cual requiere maestría en la disciplina absoluta, una práctica que sin duda pone a prueba nuestra capacidad de tolerar actos translúcidos de amor solemne, maquillados de alta traición. Cualquiera que sea el caso el resultado deriva en lo mismo, un ruido ensordecedor que evita escuchar nuestros propios pensamientos. Imagina la tarea tan improbable que representa escuchar tu propia voz entre tanto ruido: ¿Lo quiero yo o mi madre lo quiere para mi? ¿Soy como mi padre y mi padre como el suyo? Es más probable aún sentir que por fin les has ganado en su propio juego... si ese es el caso, perdiste el hilo de la realidad, debes detener la lectura y volver a comenzar.
Si continúas hasta este punto sabrás que tal guerra no era necesaria y además era inexistente. Espero que avanzada la lectura a este punto entiendas bien el costo de tus errores (no te preocupes, de los errores es de lo que más aprendes); ahora con mucha atención...
Ser independiente es el ejercicio de aprender a callar el ruido a tu alrededor, aprender a entender y apreciar el silencio. Ser independiente es el ejercicio de escuchar la voz propia, tolerar estar consigo mismo.
Hay quienes necesitamos movernos a un lugar propio, a un espacio lejos de las voces de los demás; de lo contrario es sumamente complicado saber distinguir tu voz de la voz de tu madre, tu padre e incluso tu pareja. Como cuando te cepillas los dientes, aunque lo hagas por “decisión propia” sabe, que aun así es un acto que tiene soslayado la voz de tu madre y las normas de su hogar. Por eso es tan importante encontrar tu voz en el espacio y momento adecuado (sólo tú sabrás cuál es...) para hacerte a un lado y escuchar si en realidad es tu deseo lavar tus dientes.
*Favor de replicar la analogía anterior con el amor, las elecciones académicas y las mentiras. Piensa que la responsabilidad y la culpa son primas hermanas de la libertad, así que procura tratar éste apartado con recato.
Sabrás que hoy eres independiente si has cubierto tus necesidades gracias al ejercicio de haber escuchado tu propia voz, que has administrado la dicha o las penas que éstas generaron y de ninguna manera eres víctima ni mártir de tu propia vida. Si lo has logrado, ¡Felicidades! Ya eres independiente.
Vive feliz, recuerda que mi voz te acompaña y espero que pronto descubras la tuya. Te dejo este mensaje de amor por si me encuentro más allá de donde me puedas alcanzar.
Una cosa más, sabe que te amo.