La libertad del diablo
En un ejercicio catártico, el director Everardo González retrata en un documental a víctimas y victimarios de la violencia en México. Madres, hermanos e hijos de desaparecidos, sicarios, policías y militares narran su dolor, vergüenza e ilusiones bajo el anonimato de una máscara de tela comprimida color nude, que recuerda a la que usan personas con quemaduras.
El eje primordial del largometraje son sus crudos testimonios, los victimarios te hablan de poder, dinero y una ilusión de estatus y pertenencia, “no conocía nada más, era bueno matando”. Las víctimas hablan de desilusiones, persistencia y la búsqueda permanente de consuelo: “me aterra saber que llegué tarde a salvar a mis seres queridos que murieron pensando que estaban solos”. Algunos hablan de perdón, otros de venganza.
Sin emitir juicios morales, La libertad del diablo nos guía a una especie de círculo dantesco en el que vagan todos aquellos perdidos en una violencia sistemática que los planta a todos en un mismo nivel, la violencia es la única que empareja las clases sociales. En México nadie se salva de ella; se vive de ella, se trabaja de ella. Y como cualquier trabajo puede llegar a ser muy lucrativo: “de 50 mil a 60 mil pesos por persona” o en contraste no valer nada “200 pesos, eso costaba una vida”, narran los protagonistas.
La libertad del diablo es ganadora de múltiples premios: en el Festival de Cine de Morelia, Festival de Cine de Guadalajara; y de tres galardones Fénix: como mejor documental iberoamericano, música original y fotografía.
Acude a ver la película con una mente muy abierta y relajada pues puede abrirte un panorama en el que no se resiste mantener por mucho tiempo la mirada ya que puede resultar tedioso los close up larguísimos de sus protagonistas entre testimonio y testimonio. Y no porque no se entienda la intención del director de afrontar la realidad sino que se carga con la impotencia de que nada se puede hacer para cambiarla.
La máscara da la libertad de que sus protagonistas hablen del diablo, pero también puede arrebatarles su último atisbo de dignidad. No es spoiler decir que en la escena final uno de sus personajes se quita la máscara y enfrenta con todo su ser al espectador, ese momento salva el documental para que este no quede solo como una recolección de testimonios de dolor y violencia sin consecuencias. Hay redención.
Por Luisa García
La libertad del diablo México, 2017, 74 minutos Director: Everardo González Guionista: Everardo González









