Un puente no espera a estar roto para empezar a deteriorarse.
El proceso puede empezar antes.
En una junta.
En una microfisura.
En un borde de losa.
En una zona de escorrentía.
En un pretil expuesto.
En un punto donde el agua se queda más tiempo del previsto.
El agua entra.
Transporta sales.
Transporta cloruros.
Facilita ciclos de humedad.
Puede contribuir a procesos asociados a carbonatación.
Puede acercar agentes agresivos al interior del hormigón.
Por eso, conservar un puente no es solo reparar cuando el daño ya se ve.
También es reducir caminos de entrada.
Komsol®SEAL debe entenderse como una impregnación mineral no filmógena que actúa en la red capilar accesible del hormigón.
No sustituye una reparación estructural.
No arregla una junta mal resuelta.
No corrige un drenaje defectuoso.
Pero puede formar parte de una estrategia preventiva cuando el soporte está diagnosticado, preparado y todavía permite actuar desde su matriz mineral.
En infraestructuras, adelantarse al daño visible suele ser una forma inteligente de conservar.














