Está al tanto de que lo que dice la contraria no resulta del todo cierto. La residencia fue pintada de madrugada, uno de los integrantes de la squad tuvo que enfrentarse a alguien que susurraba cosas a sus espaldas — es evidente que, si bien puede que no sean todos, el grupo de protestantes está lleno de cobardes. Y sin embargo, está claro que la postura ajena, tanto como la propia, resultan firmes. Le parece una pérdida de tiempo contradecir todo lo que diga, no hará más que convertir aquello en una discusión eterna. “En verdad pareces estar disfrutando todo esto — supongo que no todos podemos simplemente ignorar a la gente que no nos agrada.” Ensañarse con ellos hasta el punto de la obsesión parece ser una opción que varios eligen, puede apostar que se está manteniendo entretenida gracias al grupo que afirma repudiar. “¿Lo dices por sus comentarios en la radio?” Tuvo la oportunidad de escucharlos, al fin puede sentirse en sintonía con la cantidad de información que parece manejar la contraria sobre otros miembros del alumnado. “Es tu interpretación, supongo — yo lo tomé como una crítica a sus acciones, que no están siendo las más acertadas, además.” Las noticias que más trascienden son aquellas que hablan sobre la actuación agresiva de los protestantes, opacan por completo su causa, y fallan al capturar la simpatía del resto de los estudiantes. “Exacto, y eso demuestra que no son los más hábiles a la hora de organizar cosas como esta.” Y es que, para empezar, sospecha que ni siquiera están organizados. Actúan por separado y como le parece mejor, lo que sin duda alguna termina perjudicando a aquellos que, afectados por los privilegios de los que se quejan, defienden la causa y repudian los actos de violencia. “Si fuesen los directivos los que están recibiendo pintadas fuera de sus despachos, o si se estuviera exigiendo que ellos abandonaran la universidad y renunciaran a sus cargos, todo esto tendría un poco más de sentido.” No puede más que pensar que aquellos que atacan a la segunda squad tienen razones distintas para hacerlo, motivos personales, un desprecio que poco tiene que ver con la muestra artística o los talleres que representan. “¿Y qué les impide formar un nuevo grupo?”
Su atención ahora se encuentra en el e-mail proveniente de dirección, por lo que apenas es capaz de pronunciar: “Supongo que lo que llamas empatía y moral son aplicables simplemente para un grupo selecto de personas. Llamativo que ellos sean con quienes compartes privilegios.” y es que con la respuesta que daba el joven parecía existir un tipo de vara para medir agresiones, y las expresadas por miembros de squad eran claramente desestimadas. “Aguarda.” le detuvo de pronto, las palabras ante sí siendo importantes en comparación a la (consideraba ahora) verborrea ajena. “Han hecho un desastre en el club de pintura, y alguien ha terminado bañado en ella.” un mohín se dibujó en sus labios ante posible imagen, sintiendo al fin incomodidad con las acciones que podían llevarse a cabo. Resultaba un guiño de la suerte también el que aún no hubiesen atacado el club de teatro (después de todo, dos integrantes del squad dos pertenecían el mismo). “¿Te ha llegado la solicitud de dirección?” pensaba ya dirigirse hacia allí, rastros de segundas intenciones brillando tenue en sus rasgos.