“Y el estrés y agotamiento empezó a ahogarme, hasta convertirse en una bola de humo que no paraba de salir con gran dolor”
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Infierno repetido
Volver a recordar un pasado poco prometedor es de las cosas más siniestras que puede ocurrirte en una noche larga de insomnio, pero volver a vivir un sufrimiento parecido al que viviste tiempo atrás puede llegar a ser como un infierno repetido. Lo intentas evitar, porque sabes lo que está por venir, esas lágrimas, ese dolor de pecho, esa dificultad al respirar, el no parar de pensar en cosas negativas, en cĂłmo el mundo va cayendo sobre ti. Intentas evitarlo, pero sabes que es inevitable, por "x" o por "y" de nuevo te toca sufrir un dolor, un dolor que intentas no mostrar para no preocupar a nadie más, una penitencia interna que se parte en lloros por la noche, buscando la ayuda de alguien que no sabe cĂłmo socorrerte, porque la noche es frĂa y solitaria y nadie puede venir a ayudarte. AsĂ solo quedas tĂş, con tu Infierno repetido.
Cuatro paredes
La libertad se siente coartada en cuatro paredes donde siempre sucede lo mismo, donde todo tu alrededor cobra una rutina cansada porque no para de ocurrir exactamente las mismas acciones y donde no se puede innovar porque no hay suficientes herramientas para ello.
Dentro de estas cuatro paredes sinsentido un estrés se causa en mi mente al ver cómo mi libertad queda coartada al verse reducido drásticamente el abanico de opciones que una vez tuve. Puede que os parezca un infierno, pero mientras que yo estoy habituado a otro lugar para algunos estas cuatro paredes son un lugar perfecto para residir toda una vida, pero ese no será mi caso, nunca.
El reloj de arena, viejo amigo. El reloj de arena se muestra presente mientras que el tiempo pasa, cayendo cada pequeño gránulo en la otra parte del reloj, dando a entender que el fin cada vez está más cerca, que esa puerta que ahora tiene echada la llave se abrirá.
Pero la pregunta es ¿me volveré loco antes de que se abra esa puerta?
Miedo
La oscuridad se cierne. No se ve ni se siente nada aparte de un frĂo cortante. El silencio vuelve toda la situaciĂłn más incĂłmoda y agobiante, solo mi respiraciĂłn entrecortada la rompe de vez en cuando. No puedo evitar temblar, temblar ante lo desconocido ÂżquĂ© me espera en esa oscuridad que lo guarda todo?
La opresiĂłn en el pecho me carcome, me estoy dejando invadir por todo aquello por lo que estaba luchando, intentando conseguir esa tranquilidad que hacĂa tiempo que ansiaba. Si no fuera porque siento el quemazĂłn en los ojos y lágrimas en mis mejillas no sabrĂa que estoy llorando, porque la oscuridad invade mi alrededor y mi interior.
Caigo de rodillas al suelo, el frĂo persiste y es acompañado por un dolor insoportable. HabĂa soportado más de lo que podĂa solo, habĂa intentado protegerme a mĂ mismo de algo de lo que necesitaba una mano más de ayuda, unas palabras de ánimos del que tuviera al lado para seguir adelante, para encender una luz potente en esta noche eterna que se estaba cerniendo sobre mĂ sin que yo pudiera pararlo.
Me abrazo a mis piernas. Todo este tiempo, todas esas páginas de calendario arrancadas esperando una mejor estaciĂłn... Se sentĂan tiradas a la basura. Todo por querer hacerlo solo, pero ÂżquĂ© se puede esperar de aquel que ayuda pero no quiere ser ayudado? Miedo, miedo por perder a tus allegados al ser insistente con tus problemas, que no desaparecen, que se hacen más grandes y van tomando nuevas formas. Miedo a estar de verdad solo.
Y ahora recuerdo mi vĂa de escape.
Torbellino
Hay veces que la mente tiene una capacidad increĂble de serenidad, de mantener la calma en situaciones lĂmites, en situaciones donde el vacĂo te rodea o donde sientes que no perteneces, ya seas porque piensas que no deberĂas estar ahĂ o porque estás perdiendo el tiempo allĂ.
Pero ¿qué ocurre cuando sientes una opresión en el pecho? ¿cuando tienes un torbellino de sentimientos que no sabes describir y que te van carcomiendo hasta que esa serenidad inventada va desapareciendo? Sientes que ese torbellino te arrastra hasta el peor de los lugares.
Quieres gritar con todas tus fuerzas quĂ© es lo que te pasa, todo el mundo a tu alrededor se pregunta quĂ© es lo que te pasa que no te centras, que no eres ese tĂş feliz al que tantos quieren. Por algĂşn motivo no sabes quĂ© es lo que te ocurre para que estĂ©s en todo momento a punto de querer dejar todo de lado, de gritar sin motivo, de estar enfadado sin ninguna razĂłn para estarlo, de llorar todo el dĂa en la cama por nada en especĂfico. Afortunadamente, si es que se puede decir afortunado, lleguĂ© a saber por quĂ© a mĂ me pasaba.
Soledad, falta de egoĂsmo, opresiĂłn de la libertad. La soledad que me envuelve incluso cuando tengo un grupo a mi alrededor, por no estar rodeado de quien necesito. Falta de egoĂsmo por siempre dar lo que la gente espera de mĂ, por ayudarlos, pero sin mirar ni una vez en lo que yo quiero. OpresiĂłn de la libertad porque me siento como un pájaro con las alas rotas a causa de no poder estar al lado de quien quiero.

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Sometimes is good to feel invisible in a society that only wants more from ourselves, forgetting all the effort that we have done before.
Serendipia II
29/11/2017
A veces cuando ves las estaciones pasar no puedes evitar mirar las fotos de un pasado lejano, tiempos donde los pĂ©talos de una preciosa rosa hicieron aparecer a este pobre iluso escribe-diarios cuando aĂşn sus dientes de leche no habĂan caĂdo. Un niño que vivĂa en su mundo de imaginaciĂłn, sin fijarse en los sujetos de su alrededor, no le interesaba ÂżPara quĂ© se iba a fijar en su alrededor cuando tenĂa su propio Mundo? Un Mundo que se desgarra ahora en palabras.
El niño creciĂł hasta ser capaz de ignorar durante cierto tiempo ese Mundo de fantasĂa, protagonista de otras historias que Ă©l no habĂa escrito aparecieron en su vida, fijándose en ella lo suficiente como para que dañaran y pintasen un mundo que una vez fue de color en el negro más profundo, oscuridad que ahora persiste en ella como una cualidad sacada de la podredumbre.
Siempre tuvo palabras para todos, pero sabĂa que eran las suficientes para expresar por esa persona que algĂşn dĂa le clavarĂa la estaca final, para alguien que no merecĂa la pena. DejĂ© las memorias atrás de un pasado lleno de imágenes y mirĂ© a Serendipia Âżcuándo la suerte se habĂa mostrado tan sonriente conmigo? Âżcuándo habĂa ocurrido que mis palabras ya no eran suficientes para describir el poder que ejercĂa esa persona sobre mĂ?
Solo me queda una palabra: magia. Serendipia es pura magia y esencia innata de la que no se puede deshacer, con su poder creador de chispas ha remontado parte de mi Mundo a lo que alguna vez fue, convergiendo con esa elegante oscuridad. Uno solo ha sido capaz de dar un vuelco, de arrancar páginas y crear nuevas. Incluso la rosa que una vez me vio nacer entre sus pĂ©talos reconoce a Serendipia como el origen de esta mejorĂa.
¿Cómo se le puede agradecer a alguien más después de haberle dado tu todo? Siendo su todo.
Relato #11: Pesadilla
Una pesadilla más. AbriĂł los ojos asustado, un sudor frĂo empapaba todo su cuerpo como si acabara de salir de la ducha. No recordaba con claridad quĂ© era lo que habĂa ocurrido mientras dormĂa, su sueño se mostraba borroso en su mente, solo sabĂa que la sensaciĂłn de agobio que embargaba su pecho persistĂa, tal y como lo harĂa una daga frĂa.Â
En cualquier otro momento, en cualquier otro año, despertarse hubiera sido el mayor de los alivios de una persona que acaba de tener una pesadilla, pero ese no era el caso de Ă©l. De Ă©l ni de nadie ya. Por como estaba la situaciĂłn en la vida real, uno preferirĂa vivir hasta en las peores de las pesadillas. Se apartĂł la deshilachada y sucia manta que tenĂa sobre Ă©l para evitar pasar frĂo, aunque poco efecto surtĂa cuando estabas en un polvoriento suelo de cemento de unas viviendas a medio construir que le habĂan servido a Ă©l y a su familia de refugio durante un mes. Ahora solo le servĂa a Ă©l como guarida.
La luz entraba por el agujero de la pared, estaba amaneciendo otro fatĂdico dĂa en el mundo. Se levantĂł trabajosamente, dirigiĂ©ndose hacia el hueco de luz. Las calles estaban desiertas, con un halo desesperanzador sobre la ciudad, los coches estaban abandonados en la carretera con las puertas abiertas, los cristales rotos y abollados por todos lados, habĂa cientos de objetos por el suelo, desde un simple paraguas a carritos de bebĂ© que se mecĂan de vez en cuando con la brisa mañanera, causando un sonido chirriante que en aquel silencio terrorĂfico se hacĂa eco.
Su barriga rugiĂł Âżcuánto hacĂa que no comĂa nada? Su simple pensamiento lo hizo reĂrse, sabĂa que hacĂa dos dĂas que por su estĂłmago no pasaba nada, desde que su familia muriĂł frente a sus ojos, sin poder Ă©l hacer nada porque estaba escondido, solo esperar a que se fueran esas bestias que una vez pudieron considerarse humanas. Todo porque quisieron salvarle la vida a Ă©l Âżpor quĂ© a Ă©l?
Un gruñido. Se escuchĂł un gruñido por toda la viviendo con un eco constante. HabĂa uno por allĂ deambulando todavĂa, y Ă©l tenĂa que salir si querĂa comer algo, si es que encontraba algo. CogiĂł su bate bañado sangre, se puso la mochila a la espalda que tenĂa una simple botella de agua a medio terminar y dos cuchillos. Era momento de salir y sobrevivir. Esa era la verdadera pesadilla.
Relato #10: Seis hermanos; Hermes
Y allĂ estaba Hermes, observando con la mayor frialdad del mundo mirando el cuerpo inerte de su hermano en el suelo a causa del tiro que le habĂa dado, ahora por fin todo estaba bajo el debido orden establecido, su orden. Nunca estuvo de acuerdo con la presencia de sus hermanos, presentes despuĂ©s de sus primeros años de vida, siempre se notaba en sus continuas quejas de niño pequeño, aunque siempre pensĂł que Ă©l iba a ser el “especial”, aquel que iba a ser el Ăşnico con un don especial, por su parte el de ordenar a las personas de su alrededor con solo una mirada si hacĂa falta. Pero se dio cuenta que hasta el ser diferente lo tendrĂa que compartir con sus hermanos.
Desde ese momento Hermes siempre habĂa pensado en la manera de deshacerse de sus hermanos para obtener su ansiado liderato de familia que lo llevarĂa a un mayor poder aĂşn si cabe. HabĂa estado años esperando a una brecha por mĂnima que fuera, para que sus planes se pudieran llevar a cabo. Y con el amante de Venus habĂa aparecido. El mayor de los hermanos no habĂa tardado en ir lentamente guiando a cada uno de sus consanguĂneos hacia un fatĂdico final, excepto a Mitra y Luna, que parecĂan haber adivinado los planes de Hermes y quitarse ellos solos de en medio al saber que no tenĂan posibilidades. Lo tenĂa todo su plan calculado, pudiĂ©ndolo llevar todo a cabo. Era perfecto. O eso pensaba Ă©l, porque Ares supo en el Ăşltimo momento que habĂa una salvaciĂłn.
TirĂł la pistola al suelo con desgana mientras con una leve patada apartaba a su inerte hermano para ir directo al escritorio, querĂa saber quĂ© era lo que le habĂa dado tiempo a escribir a Ares en ese papel, para saber si corrĂa un grave peligro o debĂa de seguir con su maravilloso plan hacia adelante. Entonces sintiĂł una mano a su espalda:
— Hola, hermano.
Esa voz recorriĂł todo su ser mientras leĂa el papel una y otra vez “Devolver la cordura a Venus” Su plan habĂa dejado de ser tan perfecto, se habĂa desmoronado en pedazos con solo unas simples palabras. Venus nunca habĂa muerto, era cierto, simplemente se habĂa esfumado en un bucle temporal de locura, pero nadie habĂa sabido más de ella, todos habĂan supuesto su muerte tras su desapariciĂłn a causa de querer resucitar a su amante. Hermes habĂa querido deshacerse primero de ella, porque era lo suficiente inteligente para atar cabos en meros segundos y eso es lo que habĂa hecho despuĂ©s de que Ares le devolviera la cordura con su Ăşltimo aliento. Y allĂ estaba, tocándolo, siendo el arma que iba a dar fin a aquella masacre. Sin poder pronunciar palabra, el cabecilla de los hermanos fue envejeciendo a una velocidad de vĂ©rtigo hasta que solo quedĂł huesos, para luego quedar polvo.
Venus habĂa terminado todo, si hubiera estado antes habrĂa sido capaz de enmendar todo sin ninguna muerte, ahora era demasiado tarde, no podĂa arreglar nada y lo sabĂa de sobra, ya lo habĂa intentado mucho y sabĂa que lo Ăşnico que podĂa hacer era seguir hacia adelante. El Tiempo no perdona.
Relato #9: Florencia
La luz que entraba entre las cortinas de lino fueron a atacar mis ojos cerrados, que se resistieron con todas sus fuerzas a ver otra cosa que no fuera la oscuridad que me fusionarĂa de nuevo con aquel sueño profundo para descansar un poco más, “solo cinco minutos, no pido mucho”. Para mi desgracia, la luz se aliĂł con el despertador del mĂłvil, que empezĂł a emitir ruidos sonoros tan molestos como el grito continuo de un gallo. MetĂ la mano debajo de la almohada para deslizar el dedo sobre el mĂłvil, dejando de sonar inmediatamente ese sonido infernal.
AbrĂ por fin los ojos, mirando toda la habitaciĂłn completamente desordenada de folios desperdigados por un lado y por otro, porque un dĂa en el trabajo podĂa llegar a ser un estrĂ©s. SalĂ con toda la pereza del mundo de la cama, dejando que mis pies descalzos tocaran el parquet, que crujiĂł ligeramente ante el peso de mi cuerpo sobre Ă©l.
La rutina siempre era la misma, despuĂ©s de que esa alarma estĂşpida sonara iba directamente al pequeño balcĂłn de la habitaciĂłn con un cigarro a punto de ser encendido en la boca, para que la brisa mañanera despertara todos mis sentidos mientras que miraba aquellas calles de Florencia despertándose, cĂłmo la gente iba saliendo de sus casas como los ratones de su madriguera. Calles de piedra mojada por la lluvia del dĂa anterior y pequeños negocios que iban abriendo sus puertas, dejando la mañana ya los primeros olores a pan y dulces en el ambiente.
La rutina siempre era la misma, tras esos dos minutos de calma observada se escuchaba un gemido perezoso atrás, donde se encontraba Ă©l, simplemente Ă©l, con su delgado cuerpo tapado por las sábanas de la cama, su pelo despeinado y emitiendo pequeños ruidos de quejas por tener que levantarse, tapando su rostro primero con la almohada y luego con sus perfectas manos, hasta que al fin su rostro moreno se abrĂa ante mĂ, su precioso rostro de reciĂ©n levantado.
La rutina siempre era la misma, cuando un hilillo de voz entre dulce y ronca rompĂa el silencio diciendo “¿ya es hora?”, mi cuerpo no podĂa evitar correr a desayunarlo a besos bajo la mañana de Florencia.

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Chispas
14/11/2017
De noche las chispas resaltan como un fulgor intenso, con una fuerza que asustarĂa a la mayor de las tormentas, a la mayor de las corrientes y al mayor de los huracanes. Cualquiera se verĂa eclipsado por esas chispas de luz tan llamativa, que hacen de la oscuridad de luna el primer dĂa de verano, sin necesidad de que ninguna lámpara o fuego estĂ© encendido para ayudar a ver, porque los dos sabemos que no lo necesitamos.
Si alguien observase esas chispas tendrĂa un inmenso respeto por ella como si se fuera a quemar, a hacerse tales quemaduras que las yemas de sus dedos quedarĂan sin huellas. Sin embargo, ambos sabemos que no es asĂ. Las chispas son candentes, de una temperatura tan cálida que convierte el mayor de los frĂos en una templanza del calor de una chimenea, un calor que te recorre todo tu ser igual que lo hace el calor del cafĂ© caliente por la mañana cuando necesitas un poco de ayuda para despegarte de las sábanas.Â
Las chispas están llenas de color, son rojas, verdes, violetas, amarillas... De todos los colores posibles que ambos nos podĂamos imaginar, todo tipo de colores que se fusionan y dividen mientras recorren nuestras manos, nuestro cuello, nuestra espalda, dejando a su paso cosquillas creadas por el mero roce juguetĂłn de estas.
Porque cuando tu piel roza con la mĂa crea esta magia. Se crean chispas.
Karma
07/11/17
There was a time where my mind couldn’t find an end to this madness. My thoughts were full of despair and sadness full of nonsenses. Yes, it was enough to take myself down during a hard time, a time where the stars and the islands couldn’t do anything, although they tried it. And at that time Serendipity didn’t appear in my heart. A dark season of my short life.
You tried to make me feel guilty of everything that happened. You made me feel like shit when I was in a weak condition. You didn’t care about me, about my feelings, you only disappeared with a short explanation that you thought that could be the answer about all the things. You crushed me like a dead grass. But how wrong you were to treat me like nothing.
Time passes, and things changed. The month of the autumn and the Halloween passed out with a great sun while the month of the spirits is stronger than ever, like me. I recover myself, I’m that me who was lost in the shadows, I’m again in the game with the support of that people that matters.
Karma is a bitch, and we all know it. And we love it. And now don’t come for me, because I will see how Karma destroys you while I’m drinking a cup of hot coffee.
IlusiĂłn
28/10/17
ÂżCuándo habĂa sido la Ăşltima vez que la ilusiĂłn habĂa nacido en mi corazĂłn y hubo recorrido todo mi ser con la suficiente fuerza como para sonreĂr lleno de una alegrĂa y esperanza, surgida de la más profunda nimiedad? El recuerdo era confuso, borroso, el tiempo habĂa pasado demasiado rápido y ni RenĂ©e ni yo sabĂamos quĂ© habĂa ocurrido con ese niño interior que antes siempre estaba presente.
Aunque, para quĂ© mentirnos, realmente sĂ sabĂamos quĂ© habĂa pasado durante el transcurso del año de la Suerte. Como en la vida de todo el mundo truenos y tormentas surgen mientras que el reloj avanza sin piedad, arrancando violentamente las hojas del calendario sin ningĂşn tipo de piedad, lo que hace que todo rastro, por pequeño que sea, de una ilusiĂłn de niño desaparezca de una forma lenta y progresiva sin darte cuenta de que se va marchitando y muriendo como las hojas de los árboles en otoño.
Aun asĂ, hay veces que cuando todo parece perdido, todo resurge como el ave fĂ©nix de sus cenizas, más fuerte y poderoso que antes. De nuevo ese niño interior habĂa renacido, creando en mi cabeza un mundo donde la Ăşnica cabida era felicidad e impresionarse incluso por la cosa más obvia. Las preocupaciones seguĂan, claro que sĂ ÂżquiĂ©n no las tiene? Hasta la persona con más corta experiencia de vida tiene sus propios problemas, aunque se les resten importancia y cambien con el tiempo.Â
SĂłlo habĂa necesitado una mano en la que sostenerme más, un apoyo dulce que ayudara a mi pequeño cĂrculo de amistad a no dejarme caer. A devolverme esa ilusiĂłn perdida.
Dulce
23/10/17
Los recuerdos del ayer seguĂan invadiendo mi mente como el olor de un dulce bizcocho reciĂ©n horneado que crea la calma en tu ser y a muchas le hace pensar que están en casa. Concentrarse era inĂştil y todo porque por una vez sentĂa una energĂa y una alegrĂa digna de Apolo brillando en el cielo.
La mañana tambiĂ©n era digna de recordar con la misma dulzura, todavĂa podĂa sentir en mis labios como un sabor de azĂşcar glas que me llenaba de satisfacciĂłn de solo pensar en los hechos.Â
Estaba en la absoluta soledad sentado en la hierba, dejando que la brisa acariciase mi rostro en el cual seguĂa una sonrisa amplia en los labios desde ayer. CerrĂ© los ojos, y me tumbĂ© mientras mi mente seguĂa en otra parte, lejos de la realidad Âżcuándo volverĂa a sentir ese sabor dulzĂłn en los labios? Âżcuándo iba a sentir ese olor tan atrayente como el de un dulce reciĂ©n hecho? Âżcuándo iba a volver a tocar esa piel tan suave como el sabor de la crema?Â
Aquellas preguntas eran tan obvias que me reĂa de mĂ mismo por el mero hecho de planteármelas. SabĂa de sobra cuándo volverĂa a sentir aquella sensaciĂłn tan apetecible y embriagadora. Toda la situaciĂłn en sĂ me causaba risa, porque si cualquiera me hubiera dicho todo lo que iba a sentir despuĂ©s de salir de aquel armazĂłn, pensarĂa que estaba de broma.
Pero la sorpresa es cĂłmo un beso dulce puede cambiar tu pensamiento y el curso de tu historia.
Encerrado
17/10/17
Cuatro paredes de hormigĂłn. Ninguna puerta. La habitaciĂłn no está para nada decorada, no denota ningĂşn tipo de esfuerzo por parte de su creador, solo hay una bombilla colgando de su propia cable en el centro del techo, estando justo debajo de ella una mesa de madera con un folio en blanco y un bolĂgrafo encima y una silla.
AllĂ me encontraba yo sentado. No sabĂa cĂłmo habĂa llegado hasta ese extraño lugar que parecĂa no tener ningĂşn espacio por el que salir o entrar. MirĂ© una vez más esas paredes de hormigĂłn, ÂżdĂłnde estaba RenĂ©e? Âży Serendipia? ÂżdĂłnde se habĂan metido las vistas hacia las estrellas y las islas? Pero la pregunta más importante que rondaba mi cabeza ÂżdĂłnde estaba yo?
EchĂ© por fin en cuenta aquel bolĂgrafo sobre el folio en blanco. Lo tomĂ© en mi mano. Pesaba más de lo que pensaba, tanto que sabĂa que si escribĂa con Ă©l mi muñeca y mi mano acabarĂan adoloridas a las dos lĂneas de haber empezado a escribir. Mis ojos se dirigieron ahora al folio en blanco, no sabĂa por quĂ© pensaba que mágicamente iban a aparecer unas instrucciones sobre quĂ© hacer, sobre quĂ© escribir. Sin embargo, nada apareciĂł.
Mi vista siguiĂł fija a esa blancura impoluta mientras que le daba vueltas al bolĂgrafo en mi mano. No sabĂa cuánto tiempo habĂa pasado, pero cada vez sentĂa más miedo, un estupor se apoderaba de mĂ y el silencio frĂo no ayudaba para nada. Estaba empezando a impacientarme ÂżquĂ© se querĂa de mĂ en aquel lugar?
IntentĂ© levantarme de la silla. No pude. Una gota de sudor frĂo empezĂł a recorrer mi rostro, por mucho que lo intentara con todas mis fuerzas no era capaz de separarme de la silla, era como si la gravedad jugara conmigo y me obligara a quedarme allĂ. No pude hacer otra cosa que gritar con todas mis fuerzas. Me agarrĂ© bruscamente a la mesa mientras tiraba de mĂ mismo hacia arriba. Nada. ClavĂ© las uñas en aquella madera, haciĂ©ndome daño en los dedos que empezaban a entumecerse y sangrar. QuerĂa levantarme. Salir de allĂ.
Entonces, como si el mundo hubiera escuchado mis plegarias silenciosas, abrĂ los ojos para ver un cielo estrellado y sentir la hierba fresca bajo mi espalda. MirĂ© a mi alrededor, volvĂa a estar en mi hogar. SentĂa lágrimas y sudor frĂo por todo mi rostro, pero ahora no podĂa negar el inmenso alivio. Todo habĂa sido un sueño.

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Relato #8: Seis hermanos; Ares
Cuando eres el más sensato dentro de toda la locura, ÂżquĂ© se puede hacer? AsĂ es como se sentĂa continuamente Ares. Con el suicidio de Mitra y Luna, la muerte por culpa de todos los hermanos de Saturno y la desaparecida en el tiempo de Venus por la locura, solo quedaban dos hermanos y Ă©l era uno de ellos.
Ares siempre habĂa sido el más sensato de los hermanos, el que se habĂa quedado aparte de todos los conflictos y ganas de poder de sus consanguĂneos. Nadie sabĂa quĂ© poder era el que tenĂa, excepto Ă©l mismo, o al menos eso pensaba Ă©l. Su don era la capacidad de poder hacer realidad todo lo que escribĂa, con solo un bolĂgrafo y un papel era capaz de cambiar el destino de cualquiera, o del mundo entero si querĂa.Â
Él no era asĂ, su afán por el poder relucĂa por su carencia, nunca quiso nada aparte de vivir tranquilo. AsĂ fue hasta que encontrĂł la nota de Mitra y Luna. Su hermano, el mayor de todos y el Ăşnico que seguĂa vivo, era el causante de todo aquel lĂo, todas las muertes habĂan sido llevadas a cabo por Ă©l, por su mente maestra y todo por un solo motivo: Quedarse con el liderato de la poderosa familia, para poder dirigirla a lo más alto en la escala de poder dentro de la Tierra. Y con su don lo conseguirĂa.
Ares quiso volver pronto a la casa familiar, querĂa parar los pies a su hermano, y con solo escribir dos lĂneas en un papel podrĂa hacerlo parar, podrĂa volver todo hacia atrás, cambiar el destino catastrĂłfico que podrĂa ocurrir si solo quedaba Ă©l con vida.
Llegar a la casa fue como un vaso de agua para un sediento. Se fue directo a su cuarto, de donde sacĂł un bolĂgrafo y un papel, todo con una rapidez inusitada digna de admirar. La tinta empezĂł a mojar la hoja con brusquedad, ya faltaba poco. Pasos. Su hermano estaba llegando, pero no le importĂł, siguiĂł escribiendo. Los pasos dejaron de escucharse. Un disparo. El cuerpo de Ares cayendo inerte en el suelo ÂżhabĂa sido demasiado tarde?
11:11
10/10/2017
Olor a cafĂ© humeante por la mañana, acompañado de unas tostadas cuya mantequilla se derrite lentamente como un cubito de hielo dentro de una copa. El silencio de la mañana es casi tan tranquilizante como las noches frĂas refugiado en tu cĂłmoda cama.
A veces los pequeños placeres que encuentras a tu alrededor son lo que te hacen sentir momentáneamente completo, no necesitas de nada más para saciarte. Durante unos simples segundos por fin aprecias la vida que tienes y que muchos otros apreciarĂan obtener con toda su alma.
Son los deseos los que promueven la ansia de querer algo más del ser humano, de a veces no estar contento con todo lo conseguido en tu carrera en la vida. Siempre se quiere aquello que aún está por alcanzar y, cuando se alcanza, se mira mucho más allá.
La voluntad y la fuerza que reside en ella es increĂble, todo el mundo se ha visto luchando por lo que querĂa, con uñas y dientes, con espadas, como guerreros. Incluso muchos, donde me incluyo, acechan a la ingenuidad y aferran su deseo a las supersticiones más insĂłlitas jamás vistas, ÂżquiĂ©n no se ha visto pidiendo que uno de sus deseos se haga realidad cuando los minutos y las horas coinciden? Hasta el menos creyente de toda suerte posible por medio de solo creerlo se habrá visto deseando algo frente a un reloj mostrando los mismos nĂşmeros.
El café está a medio terminar y las tostadas están terminadas. Marcan las 11:11. Por qué no ser el ingenuo que de vez en cuando pide un deseo a la hora.