Deseaba que mi nombre fuera la respuesta.
Mapa de la tierra anhelada.
Si estabas solo,
si tenĂas hambre o frĂo.
Que fuera yo quien respondiera a tus plegarias.
Pero te has exiliado por voluntad.
Como ave migratoria,
regresas esporĂĄdicamente a tus raĂces,
extranjero en tus propios dominios,
para saber si esta endeble monarca aĂșn le sirve a tu patria.
No te importa la bandera,
aĂșn manchada de sangre soberana,
no la izas con orgullo.
No existe sentimiento de pertenencia,
o de arraigo a esta patria nuestra,
porque sigo sin ser la respuesta,
ni el objetivo de tu tierna dulzura.
Abandonaste la tierra franca donde habĂas labrado tu hogar.
NĂłmada,
infiel peregrino,
tu nombre era himno antaño de mi Ășnica victoria,
capaz de erradicar las guerras mĂĄs duras.
Se ha tornado lamento fĂșnebre,
capaz de matar a un famélico parlamento de hambruna emocional.
Mi dulce tierra natal,
clamo misericordia para una mujer desterrada,
mĂrala como busca desesperadamente reconciliarse con un hogar que ya no la acoge con orgullo.
Aquel eco relegado de lo que alguna vez fuimos
ya no inflama tu pecho con fervor.
Deambulas por las calles de una inhĂłspita naciĂłn en llamas,
mĂĄs no hallas vĂnculo que te sostenga,
ya no reconoces como propia esta tierra yerma y deshabitada.














