La culpa es mĂa - Benjamin Griss
La culpa es mĂa
por creer otra vez
en ti.
Por dejarme guiar
por tus moretones
y heridas.
Por dejarme lamer la herida
con tu saliva
cuando sabĂa que no era
la Ăşnica salida.
Que habĂa más por ver.
Soñar.
Esperar.
Añorar.
Que el camino se hacĂa pequeño
y que tĂş cada vez te hacĂas gigante.
Porque no supe guiarme
más allá de lo que mi corazón
empezĂł a sentir por ti:
que te querĂa.
Y yo lo negaba rotundamente.
Y un dĂa me di cuenta de que estaba
loco por ti.
La culpa es mĂa por esperar que no doliera
cuando en mi historial estabas como la principal causa
de mis vistas atrás,
de mis laberintos sin salida,
de mis causas perdidas,
de mis folios en blanco
y de todas mis agonĂas.
De todas las mentiras,
el que me amabas era mi favorita:
fue como ponerme de diana
y que tĂş me dieras justo en el blanco.
A veces pienso que la vida es
como un raro viento violento y un diente de leĂłn:
en un segundo se va todo lo que sujetabas.
Ni modo, toca ser fuerte.
Pero la culpa es mĂa;
nunca tuya.
Yo la abracé,
la hice mĂa
y luego dormà en su cálido regazo,
tuve pesadillas de si algĂşn dĂa te irĂas
y luego vi el otro lado de la cama vacĂo,
haciendo invierno
y yo con un frĂo insoportable.
La culpa es mĂa por creer
de nuevo
en el amor.
Y seguirá siendo mĂa,
porque he decidido
siempre hacerlo”.














