Siempre me imagine el lugar donde nos volveríamos a ver Y hoy quiero contarte como lo imaginé.
Cierra tus ojos he imagina una colina. Una muy, muy alta colina y que al llegar a la cima de ella no puedas ver el vació al que caerías si das un paso en falso; en esta colina hay una bella banca de madera café y a su alrededor hay pequeñas flores llenas de vida, las cuales son decoradas por gotas de lluvia que brillan con los rayos del sol que ya cae para darle paso a la luna.
Siempre te imagine en ese lugar, siempre me imagine ese algo que jamas llegara.
Esto siempre fue y sera por todo lo que fuimos y por lo que no pudimos ser.
Pasaron años y tu recuerdo cada vez se volvió más débil -o al menos así lo creia-.
El amor es raro. Raro y maravilloso. Azul con toques púrpuras.
Así lo entendí el día en que después de casi 5 años te volví a ver, volví a ser la misma adolescente que te quería, te deseaba y que de ser posible te bajaba la luna. Volví y me di cuenta que el amor o bueno, lo que sea que tengamos nosotros, no tenía fecha de caducidad. Que jamás había muerto y que jamás quería que muera.
Por que eres tú. Tú arrojando piedras al río mientras yo observaba sigilosamente la manera en que se tensaba tu brazo al querer arrojar una piedra, Tú en el momento en que pasaste tu brazo por encima de mis hombros en una milésima de segundo, Tú buscándome con la miraba mientras moría de nervios, Tú y esa maldita sonrisa que me dedicadas siempre que cometía una estupidez a causa de mis nervios, Tú y esa manera tan tuya de hablar y hacer bromas para que me sintiera cómoda, Tú y el sol reflejado en tus ojos.
Tú. Yo. El Sol. El viento. Las nubes.
Tú. Yo. Los libros. El olor a domingo.
(17. Mayo. 2018 / 17. Mayo. 2021)