Reflexión cínico-realista sobre el final de Juego de Tronos.
Tras una sesión intensiva devorando la última temporada y puesto al día de las polémicas levantadas con su final (no se como lo logré pero conseguí estar al margen de cualquier tipo de spam durante 6 semanas) alguna reflexión. Empezaré con un ¿Por qué ha levantado ampollas el "cambio inesperado" de algún protagonista?
Entrecomillado el cambio inesperado pues desde mi punto de vista no es tal, ni siquiera es una evolución lógica y natural del personaje. Es lo que es por recorrido y naturaleza.
Me explico. En la vida real el mundo está fatal, no de ahora, de siempre y siempre han surgido autoproclamados salvadores dispuestos a mejorar el mundo a favor de un bien mayor. ¿Problema? Que solo responden a una cosa a ellos mismos y a su verdad absoluta. Líderes efímeros, profetas, conquistadores, tiranos... todos tiene ese nexo en común junto a un ego desproporcionado que les retroalimenta, al tiempo que no tienen ningún problema en erradicar todo aquello que presumiblemente afecta a su percepción. ¿Resultado? Decepción, miseria y el pueblo llano a la espera de un nuevo salvador que les engatuse, contagie ilusión y esperanza. En resumen, que haga el trabajo por ellos sin importar el precio a pagar.
Vamos a minimizar el marco y acercarlo a nuestro día a día. Lejos de ser protagonistas de tan grandes logros, sufrimos de manera cotidiano estos perfiles, a los que en ocasiones somos incapaces de plantar cara, provocando una constante desazón en nuestro ser.
Los problemas sociales, nos afectan directamente, pero lamentablemente muchos lo ven algo muy lejano, a lo que resignarse pies las cosas son así, aunque vaya creando meya en nuestras vidas.
Si juntamos los dos últimos párrafos, ¿quien nos rescata de eso? ¡La ficción! Bendita sea, desde tiempos inmemoriales es lo que nos ha hecho soñar y creer. Siempre acaba bien el periplo del héroe con el que identificarnos. Sin grises por mal que lo pasemos por el camino. El bien se alza sobre el mal, el héroe salva a todo el mundo, el libertador libera, el tirano cae, se hace justicia,nace un nuevo paradigma.
Lo dicho, bendita ficción.
Y ahí entra el final de Juego de Tronos, la serie que durante 8 temporadas a tenido al mundo pendiente, soñando con ese final. Una serie real como la vida misma disfrazada de ficción, con dragones, dioses, brujas, 1000 rostros, gigantes, muertos caminantes... Tal real que no podía acabar de otra manera, con libertadores endiosados no liberando nada, con héroes que no se convierten en reyes, con políticos que siguen manteniendo un sistema dictatorial más que nunca, que seguirá creando y manipulando historias para mantener el poder.
¡Cuánta decepción! ¡Cuántas esperanzas rotas!
Demos luz a todo y busquemos la auténticas moralejas de la historia. "Se fiel a ti mismo y vivirás libre según tus principios al otro lado del muro" Libertad vendida como castigo en la serie.
"Nadie hará nada por ti, lo que logres lo harás por ti mismo" Forja tu vida y deja de creer en los autoproclamados salvadores en cualquier faceta de ti vida.
Y cuando las cosas se pongan chungas, forja tu destino, marca tus metas y parte hacia tu propia aventura, en la que ser tu propio héroe.















