Hey ¿Qué onda?, Me presento soy Dafne Jones, Joven Dibujante de 20 años de Nacionalidad Panameña. También pueden encontrarme en Instagram: https://instagram.com/jones_drawings?utm_medium=copy_link
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Este One-shot lo escribí para la Comunidad de Amino Ninjago. Si quieres terminar de leerlo te invito a unirte, siempre estamos agradecidos con recibir gente nueva. Todos allí somos como una gran familia ^^.
Este One-shot esta centrado en Morro, ocurre antes de que abandonara el Monasterio. Y en sí es un What If. Espero lo disfruten.
Las mañanas son, con diferencia, el momento más silencioso de todo el día en el monasterio.
Por la tarde siempre se escucha algo: el suelo que cruje bajo los pasos de alguien, los entrenamientos de los alumnos del maestro Wu, o simplemente los ruidos cotidianos de quienes habitan el lugar.
De noche, los grillos se adueñan del sonido.
¿Pero en la madrugada?
Sin pájaros cantando y con todos aún dormidos, el silencio es casi sepulcral. Quizá por eso el maestro Wu es tan insistente con su rutina.
Uno podría quedarse dormido todo el día sin notarlo; sin el sol, no hay forma de saber qué hora es.
Así que sí, las mañanas en el monasterio eran muy silenciosas.
Siendo "eran" la palabra clave.
Desde que llegó la cuñada de Wu de "visita" —o eso dijo ella—, la rutina se fue por el caño.
Aunque si le preguntas a Morro, traer tres mochilas (dos con sus cosas y una con las del bebé) no suena precisamente a una visita corta.
Wu, por supuesto, parecía encantado de reencontrarse con su sobrino.
Morro, en cambio, solo sentía curiosidad por saber si, después de cinco meses, al fin le dejarían cargar al mocoso.
La última vez se sintió profundamente ofendido cuando todos los adultos le dijeron que no, alegando que era "muy brusco".
¡Mentira!
Morro sabe ser delicado.
Y cuando Misako por fin dejó de ser tan dramática, y Wu le dio permiso, no quiso soltar a su pequeño primo ni un momento.
Además, Lloyd adoraba que lo cargara. Para consternación de su madre.
Morro siente que esta en una extraña relación con Misako, la mujer había sido muy amable cuando la conoció, cuando él apenas llevaba un año en el monasterio. Incluso le pidió que llevara los anillos el día de su boda.
Ese fue el día que empezó a sentirse parte de la familia.
Sin embargo, desde el nacimiento de Lloyd toda su actitud habia cambiado hacia el, ya no le daba ni regalos, ni conversaba con él o lo miraba con suavidad. En cambio, cada que sus miradas, Morro no necesitaba adivinar: podía sentir el desprecio.
O saborearlo.
Especialmente si se toma en cuenta la bofetada que le dio hace tres días, solo por querer sentar a Lloyd en una mecedora para mostrarle el nuevo movimiento que había aprendido.
¡Lloyd ni siquiera estuvo cerca de caerse!
Pero el golpe llegó igual... y Wu... Wu no dijo nada cuando Morro se lo contó.
Bueno, da igual.
Esta semana, su persona favorita sigue siendo la misma: ese pequeño que ha comenzado a sollozar en la habitación contigua. Aunque, si fuera por Morro, preferiría que no lo despertara tan temprano.
Con un gruñido, se levanta de su futón y se sienta, frotándose los ojos con fuerza.
Siente que está olvidando algo...
...
¡Por el Primer Maestro del Spinjitzu!
¡Es hoy! Hoy es cuando su destino quedará sellado.
Morro salió disparado de su habitación rumbo a la cocina, decidido a cumplir su primera misión autoimpuesta: evitar que su primo llorara en lo que debía ser el mejor día de su vida.
Si había algo que Morro había aprendido sobre Misako, era que a ella no le gustaba amamantar a Lloyd por las mañanas. Siempre dejaba preparado un biberón la noche anterior.
Con movimientos ágiles, Morro sacó el biberón de la nevera y lo colocó en una olla con agua. La puso en la estufa, recordando con precisión la explicación que Wu le había dado meses atrás sobre el baño maría. Desde la puerta, él también había espiado a Misako cuando le enseñaba a Wu cómo alimentar a Lloyd. Así que sentia que sabia lo necesario.
Un poco de baño maría, sin que el agua hierva, sacudir, verificar la temperatura y luego alimentar al pequeño glotón.
Ahora, tarareando una canción que había escuchado en la aldea Jamanakai, Morro entró suavemente a la habitación de Lloyd con el biberón en una mano, y con la otra deslizó la puerta.
—Oye llorón, ya no tienes que hacer rabieta, el ninja verde ha llegado a tu rescate.
El bebé soltó un sollozo más fuerte, así que Morro dejó el biberón sobre la mesita al lado de la mecedora y se acercó a la cuna. Con todo el cuidado que podía reunir, lo levantó en brazos y se sentó con él en la silla.
Acomodó a Lloyd con delicadeza y estiró el brazo para tomar el biberón. El bebé lo miraba con los ojos muy abiertos y llenos de lágrimas. Morro sonrió con ternura y empezó a alimentarlo.
Y con eso, el monasterio volvió al silencio. Solo se oía el suave sonido de succión.
¡Misión cumplida!
Sonrió con orgullo ante su éxito tan temprano en la mañana, tal vez demasiado temprano... y, ahora que lo pensaba, tenía sueño otra vez.
Consideró volver a su cuarto, pero justo cuando terminó de alimentar a Lloyd y logró sacarle los gases con palmaditas suaves, el pequeño se aferró a su cabello con fuerza.
—¿Así me pagas? ¡Te alimento y tú me tiras el pelo! ¡Malo!
Lloyd no soltó. Morro suspiró, resignado, y se recostó en la silla con el bebé todavía en brazos. Tal vez debería haber abierto la ventana, pensado en otra cosa... pero, al cabo de unos minutos, los párpados empezaron a pesarle.
Y entonces-
—¡Morro! ¡Dios mío, eres un irresponsable!
Abrió los ojos de golpe. Por puro instinto apretó a Lloyd contra su pecho, como si eso lo protegiera. Pero cuando Misako llegó hasta él, tuvo que jalar al bebé con más fuerza para soltarlo de sus brazos.
Y Lloyd, por supuesto, empezó a llorar.
—¡Podría haberse caído y golpeado la cabeza! ¿En qué estabas pensando?
Morro la miro perplejo y apreto los puños, listo para responderle enojado, pero entonces vio la mirada severa de Wu en la puerta y se mordio la mejilla por dentro. Al menos hasta que Misako abandonó la habitación.
—¡Yo solo quería darle de comer! ¡No hice nada malo!
Wu lo observó en silencio antes de negar con la cabeza.
—Entiendo tus intenciones, pero te quedaste dormido con el bebé. Pudiste haberlo dejado caer.
—¡Pero no lo hice! Nunca lo habría dejado caer.
El comentario fue recibido con un suspiro pesado de su maestro.
—Ya basta, Morro. Ven a desayunar y luego colócate el uniforme. Haremos la ceremonia temprano.
El azabache bajó la cabeza. No quería que vieran sus ojos vidriosos. Sentía un nudo en la garganta. Estaba furioso, porque lo culpaban por algo que no había pasado. Porque él era responsable. Él no quería hacerle daño a Lloyd. ¡Ni siquiera se había movido!
—Sí, Sensei —murmuró entre dientes.
Y salio corriendo de la habitación, esquivando por poco a Wu para no empujarlo. Haría las cosas al revés.
Igual ya no tenía apetito.
❢◥ ▬▬▬▬▬▬ ◆ ▬▬▬▬▬▬ ◤❢
Morro estaba sentado en uno de los escalones del patio, mordisqueando una rebanada de pan con canela que le había sobrado del desayuno. No habría entrenamiento hoy, y Wu estaba ocupado acomodando las armas doradas. No tenía nada que hacer. Ni siquiera tenía ganas de entrenar por su cuenta. Así que no vio nada de malo en merendar algo, solo para distraerse de los nervios que le revolvían el estómago.
Fue entonces cuando vio a Misako salir de su habitación. Llevaba su pequeña bolsa de trabajo.
Ojalá se llevara todo. Todo lo suyo, todo lo que le pertenecía... menos a Lloyd. Él no queria que la mujer le pegara sus nuevas tendencias que parecían crecer en Misako como espinas.
La mujer se detuvo un momento. Giró la cabeza hacia Morro, y su expresión pareció suavizarse. Levantó la mano en un gesto de despedida.
Morro le sacó la lengua y apartó la mirada. No era odio. Solo... una forma de que no se notara que su garganta se cerraba un poco.
—¡Morro!
Pegó un salto. Por un momento pensó que Wu lo había descubierto siendo grosero. Se giró a toda prisa, pero al volver a escuchar el llamado, entendió que lo llamaban para la ceremonia.
Oh, por el Primer Maestro...
—¡Y-Ya voy!
Pese a su respuesta, tardó más de lo que esperaba. Cada paso hacia la habitación lo sentía más pesado. Como si el viento a su alrededor se volviera denso. No tenía nada que ver con su elemento. Eso ya lo había probado.
Su corazón golpeaba con fuerza dentro del pecho cuando se plantó frente a la puerta. Sus dedos temblaban al extenderse para alcanzarla.
Había entrenado tanto para esto. Era el mejor de entre todos los alumnos de Wu. Tenía que ser el ninja verde. Lo era. Pero... entonces, ¿por qué tenía miedo?
¿Y si no lo era?
El recuerdo de una noche particularmente fría, dormido en la calle, se cruzó en su mente.
Inhaló hondo. Lento. Dejó que el aire lo llenara por dentro. Una corriente suave le revolvió el cabello. Rió bajo.
No, no había nada que temer.
Agarra la puerta con firmesa y la desliza, una sonrisa llena de su seguridad y esperanzas se posa en su rostro mientras la habiración frente a él se revela. Wu esta frente a él, sosteniendo el uniforme que tantas veces le dijo que algun día usaría, y las 4 armas doradas descansaban en el suelo, esperando a brillar de verde cuando el ninja verde se presentara ante ellas.
Y hoy era ese día.
Morro hizo una reverencia, con respeto, tal como Sensei Wu se habia encargado de martillarle en la cabeza. Y caminó hasta el centro de las 4 armas, cerrando los ojos por mero reflejo por los nervios que trataba de disimular.
El silencio se hizo largo. Larguísimo. Apenas unos segundos, pero el aire se volvió espeso, irrespirable. Algo se revolvió en su estómago. Abrió los ojos.
Las armas no brillaban. Nada se movía.
Las armas doradas... no respondían.
De repente hacia mucho frió en la habitación. Como el de esa noche. Como el de aquella calle.
Los latidos de su corazón se aceleraron, respirar se volvió algo tan ajeno a él, que al tener que forzarlo, solo se oía mal. Abrió la boca para decir algo, pero nada salió ¿Que iba a decir?
¡¿Que iba a decir!? Ambos estaban viendo lo mismo.
Sus ojos, desesperados por una salida, se posaron en Wu. En esa mirada.
Una mirada que lo regresaba al día en que le dió comida por lástima, ¿Volverían a ser eso? ¿Cuidarlo por mera lastima? Morro solo quería ser lo que tanto queria Wu, se supone que hoy seria el orgullo de Wu.
No. No. No podía terminar así.
—¡Entrenaré más! —Fue lo que dijo, porque esto no podría ser el final— ¡Aprenderé más lecciones!
¡Cualquier cosa que necesite hacer! El destino no podia ser tan cruel.
No quería que Wu se apartara de él como lo había hecho Misako. No quería que esa promesa se rompiera.
Pero Wu... Wu bajó la mirada. Le dio la espalda.
—Lo siento —dijo con voz baja—. El destino ha hablado.
El dolor que se habia estado formando en su pecho de repente estalló, sentia que estaba en llamas. Su visión se nubló por tantas cosas que sentia. Ira. Dolor. Humillación. Miedo.
Si el destino decidió abandonarlo...
—¡Pues entonces me niego a escucharlo!
Retrocedió. La garganta le ardía. Vete de aquí, antes de que te mire con esos ojos. Agarró la puerta y la lanzó. No importaba el peso. Nada podía pesar más que esto.
—¡Yo soy el Ninja Verde! ¡Usted me hizo creerlo!
¿Todo era mentira, entonces? ¿Todo lo que Wu le había dicho?
Los ojos empezaron a picarle, la visión empezaba a volverse borrosa. Así que huyó. Huyó antes de que alguien pudiera verlo llorar.
Porque los niños fuertes no lloran. ¿Verdad?
Aunque Morro no era fuerte... Ni siquiera el destino lo quería. ¿Era porque solía llorar cuando tenía pesadillas?, o ¿Por qué a veces se aferraba a abrazar a Wu esperando que no fuera solo una ilusión de su mente?, o ¿Fue por no querer a Misako?
¿No era suficiente? ¿Cuándo sabría si era suficiente para alguien? Porque nunca cree que se pueda sentirse suficiente.
Tal vez si hubiera prestado más atención, en vez de ahogarse en su propio despreció habría notado la sombra que habia frente a portón del monasterio.
Pero Morro no lo noto hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para cuando estas se abrieran de golpe, con violencia, él fuera lanzado por el impacto, por los aires.
El impacto contra las barandas de madera lo dejó sin aire. El dolor estalló por todo su cuerpo. Se hizo un ovillo en el suelo. Junto con un quejido de dolor.
—¡Wu! —oyó una voz familiar gritar desde la puerta, ahora hecha pedazos.
¿Cuánta fuerza se necesitaba para eso? A Morro le dolía particularmente la nariz.
—¡Sal, cobarde!
Escuchó unos pasos apresurados venir desde el pasillo. Cuando levantó un poco la cabeza, vio a Wu mirándolo con estupefacción, para luego dirigir una mirada llena de ira al intruso.
—¡¿Qué crees que estás haciendo, Garmadon?!
¿Garmadon? ¿Era el tío Garmadon?
Morro giró la cabeza hacia la entrada, y ahí lo vio: el castaño de ojos rojos, mucho más enojado que nunca.
Y entonces notó el líquido rojo goteando de sus manos. Lucía fresco. Lucía mal.
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Estoy en un pequeño grupo de Dibujo, hace un tiempo decidimos que tendríamos 26 dibujos para hacer. ¿El primero? Aventura Yo me decidí a algo más ficticio, me gusta la libertad del aire combinado con las limitaciones de lo terrestre. #drawing #dibujotradicional #aventura #paisajes #bocetosalapiz https://www.instagram.com/p/CoA4J7-uRaA/?igshid=NGJjMDIxMWI=
He entrado a la banda de mi escuela a pesar que no me gusta el sonido de los tambores, muy ruidoso para mi gusto, pero este año me dijeron que de cierta forma era “obligatorio” (solo para 12°) Así que me decidí por entrar a la Lira, ya que tampoco me gusta bailar. La verdad es algo complicado y más cuando la Lira que me tocó le falta una tecla, pero aún así disfruto de sus melodías. Es por esto que decidí dibujar me en la práctica del viernes. No utilizo referencias de ningún tipo así que la verdad no se que tal me haya quedado, aun así ¡Espero les guste! #drawings #dibujotradicional https://www.instagram.com/p/CgqN2SFO-Eu/?igshid=NGJjMDIxMWI=
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Estoy haciendo mi primera publicación aquí en tumblr porque hace una semana me vi la película de Kimetsu no Yaiba: Mugen Train y de verdad que me he quedado fascinada en muchos aspectos así que no pude aguantar más y dibuje a dos de los personajes más fuertes de la película :³
Se que muchos odian a Akaza por lo que hizo en la película pero aún sin verme el manga... A mi me agrada, incluso más que a Rengoku, supongo que será cierto que me gustan los villanos 🤔