Sarah and Richard Hitchcock
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Sarah and Richard Hitchcock

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—Richard.— Respondió el mayor a secas asintiendo a la vez que daba un fuerte apretón de manos, no era precisamente el hombre más educado del mundo. —¿De dónde vienes, muchacho?— Inquirió cruzandose de brazos. —¿Qué hacÃas en la carretera a esta hora?— Por su...
--Arizona. ¿Y qué te trae a California?-- Preguntó el señor Hitchcock con curiosidad, aceptando el fuerte apretón de manos como buena señal. --Pero debió acercarte a tu casa ¿dónde te estas quedando-- Replicó a lo segundo dirigiéndole una mirada a su hijo y volvió la atención al otro muchacho, antes de que llegara su mujer a interrumpir. Para entonces, el hombre de la casa mantuvo su pocisión, paciente a que la señora hablara y su hijo fuera por la toalla. --SÃ, yo soy, me llamo Sarah... ¿Vienes a estudiar con Jon?-- Agregó tomando distancia del chico. --No estudia con Jon, mujer. Lo encontró en medio de la carretera ¿Porqué crees que está asà de mojado?-- Respondió Richard al instante y la señora asintió en modo de comprensión. --¿Qué hacÃas en la carretera con esta lluvia, criatura de Dios?-- Inquirió la mujer, lo que colmó la paciencia de su esposo. No iba a escuchar las mismas preguntas qué él hacÃa. --¿Porqué no vas a buscarle algo de ropa y de comer al muchacho? Debe tener hambre ¿Verdad?-- Dijo el hombre quien miró a Jake en espera de una respuesta.
Le miró con aprehensión cuando Jake dio su ejemplo de persona guapa y enrojeció, algo que por suerte no fue muy evidente debido a la poca luminosidad del ambiente. —Eh… Uh… Ah, okay.— Balbuceó antes de dar una precaria respuesta y solto una risa seca. No...
--Richard.-- Respondió el mayor a secas asintiendo a la vez que daba un fuerte apretón de manos, no era precisamente el hombre más educado del mundo. --¿De dónde vienes, muchacho?-- Inquirió cruzandose de brazos. --¿Qué hacÃas en la carretera a esta hora?-- Por su parte, Jonathan esperó en silencio a que los dos hombres hablaran, no se sentÃa con el poder de intervenir por Jake con su padre, si el chico querÃa un lugar donde dormir o un trabajo, serÃa mejor que él mismo lo solicitara. En medio de la conversación apareció una mujer rubia, de tez blanca, también de conextura gruesa y un marcado acento campirano. --¿Jon? Oh, no sabÃa que vendrÃas con un amigo-- Interrumpió secando sus manos en el delantal que llevaba puesto. --¡Pero mirá nada más cómo está de mojado! Parece que te hubieras venido nadando en el rÃo, chico.-- Agregó acércandose al joven para tocar sus ropas empapadas como si quisiera confirmar lo que sus ojos veÃan. --¿Qué haces ahà paradote? ve por una toalla pa' tu amigo antes de que se enferme.-- Le ordenó a su hijo sin darle tiempo de responder cualquiera de sus comentarios, ya que hablaba deprisa debido a su conmoción por ver a Jake en ese estado. --Uh, e-está bien.-- Respondió el aludido y desapareció escaleras arriba, no sin antes de dirigirle una mirada al otro joven.
PodÃa decir que le sorprendió un poco que el chico se lo tomara tan en serio. La mayorÃa de los muchachos de esa edad no pensaban tanto en trabajar, sin embargo, sintió simpatÃa por verle el deseo de trabajar. Le observó de reojo preguntandose si cumplirÃa con…
Le miró con aprehensión cuando Jake dio su ejemplo de persona guapa y enrojeció, algo que por suerte no fue muy evidente debido a la poca luminosidad del ambiente. —Eh… Uh… Ah, okay.— Balbuceó antes de dar una precaria respuesta y solto una risa seca. No comprendÃa si eso habÃa sido un cumplido directo ¿También le gustaban los hombres a Jake? Evitó hacerse más preguntas al respecto o su cerebro harÃa corto circuito.
Ya camino a la casa, estaba mas relajado, ya que ese bochornoso tema quedó atrás por el momento. Se detuvo en la entrada de la vivienda donde se sacudió los pies de forma tal que el ruido hecho delató su ubicación en la granja; asà mismo, sacó un juego de llaves del bolsillo izquierdo de sus jeans gastados y abrió la puerta, entrando enseguida mientras anunciaba su regreso. —¿Pá? ¿Má? ¡Ya vine! … ¡Y encontré a alguien en el camino!— Agregó al recordar tener a Jake tras de él. —¿Alguien? ¿Quién es?— Preguntó una voz masculina desde el fondo de la casa, al cual lo acompañaron unas pesadas y apuradas pisadas, que le dieron paso a un hombre de complexión robusta, cabello castaño y corto, ojos claros; en su rostro se reflejaba el trabajo diario al sol. El señor, salió de una habitación junto al pasillo y se detuvo en medio de éste al ver a Jake; le estudió con la mirada antes de hablar. —¿Quién es tu amigo?— Preguntó señalando al joven con su cabeza. —Eh, no es mi amigo, estaba caminando en la carretera y necesitaba un aventón, no tiene donde dormir hoy, acaba de llegar al pueblo.— Explicó Jonathan, las partes que no dijo, fue porque lo olvidó. —¿Cómo te llamas?— Preguntó el homhre a la vez que estiraba su mano para saludarle.—
Stormy Night
—No tienes que hacer nada, es bueno ayudar a los demás.— Repilcó en un tono suave a la vez que se encogÃa de hombros, restándole importancia al asunto, ya que tampoco serÃa la primera vez que los Hitchcock le dieran posada a alguien. —Si, es el mejor.—…
—Uh, hmmm… Bueno, en la granja siempre hay mucho por hacer, y más en estos dÃas porque Terry, uno de los trabajadores se fue a Nuevo México…— Dijo pensando en los sucesos de los últimos dÃas en su hogar, donde el señor Hitchcock necesitaba casualmente un trabajor, algo en lo que Jonathan no habÃa reparado. —Eh, no. Bueno, ni sé.— Admitió al no saber qué edad podrÃa parecer Jake, después de oir cuántos años tenÃa no podÃa imaginarlo más viejo o joven; asà que sonrió entre dientes, apenado. Sonrió a su acompañante, aprovechando que tenÃa los ojos cerrados, y se quedó en silencio sin saber qué mas decir. El rubio no era un buen conversador con las personas nuevas. Simplemente condujo hasta llegar a su destino. —Es… Es aquÃ.— Anunció dubitativamente, al creer que Jake podÃa haberse dormido. La casa era de dos plantas, pero no muy grande, y estaba situada a pocos metros de un granero rojo, más allá se alcanzaba a divisar entre la lluvia el establo.
¿En serio? Por favor, si nadie más quiere ese trabajo, te pido que hables con el buen hombre que es tu padre y me lo dé. EstarÃa sumamente agradecido, más de lo que estoy. -Dijo, su voz entonada por una seriedad que habÃa llegado de repente a su ser. DebÃa tomarselo en serio, ¿No? DebÃa actuar como tal.- ¿Cómo que no sabes? Vamos, debes decirme si luzco más viejo y feo o más joven y guapo. -Le dijo con una amplia sonrisa, mostrando sus blancos dientes por completo. Pero claro que la misma se desvaneció, las ganas de dormir estaban apoderándose de cada fibra de su cuerpo.- ¿Ya? -Musitó, subiendo sólo el párpado de un ojo y mirando a su alrededor. El lugar no se veÃa tan mal, de todos modos eso era lo que le gustaba: el campo.- ¿Me… quedo aquà y hablas con él o…? -Dejó la frase en el aire, dudando en si bajarse o no.
PodÃa decir que le sorprendió un poco que el chico se lo tomara tan en serio. La mayorÃa de los muchachos de esa edad no pensaban tanto en trabajar, sin embargo, sintió simpatÃa por verle el deseo de trabajar. Le observó de reojo preguntandose si cumplirÃa con el perfil adecuado para laborar en el rancho. --Bueno, no es tan difÃcil, basta con que seas buen trabajador...-- Le tranquilizó, luego de reÃr por lo bajo. --Eh, eh... Yo... No sé... yo no sé de eso.-- Balbuceó al verse intimidado por las sugirientes palabras de Jake ¿Cómo podÃa Jonathan calificar la belleza de su copiloto? Ni siquiera deseaba pensar en eso, se lo habÃa prohibido asà mismo, debÃa reprimir esas sensaciones y comportarse como un verdadero hombre; además no conocÃa Jake lo suficiente como para pensar en él de esa forma. Asà que adoptó una pocisión más seria, como si deseara que saliera el hombre adulto y heterosexual que creÃa tener dormido en su cuerpo de adolescente. Apagó el motor de la camioneta y se detuvo al bajarse para responderle al joven. --No, no. Vamos y hablamos con él.-- Tampoco podÃa dejar a un extraño solo con el carro de su padre, era mejor tenerlo cerca por si las dudas. Cerró de un portazo la cabina al estar ya afuera, la lluvia aún se habÃa convertido en llovizna. Jonathan, empezó a caminar hacia la casa abrigando sus manos en los bolsillos de su chaqueta.

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—No tienes que hacer nada, es bueno ayudar a los demás.— Repilcó en un tono suave a la vez que se encogÃa de hombros, restándole importancia al asunto, ya que tampoco serÃa la primera vez que los Hitchcock le dieran posada a alguien. —Si, es el mejor.—...
--Uh, hmmm... Bueno, en la granja siempre hay mucho por hacer, y más en estos dÃas porque Terry, uno de los trabajadores se fue a Nuevo México...-- Dijo pensando en los sucesos de los últimos dÃas en su hogar, donde el señor Hitchcock necesitaba casualmente un trabajor, algo en lo que Jonathan no habÃa reparado. --Eh, no. Bueno, ni sé.-- Admitió al no saber qué edad podrÃa parecer Jake, después de oir cuántos años tenÃa no podÃa imaginarlo más viejo o joven; asà que sonrió entre dientes, apenado. Sonrió a su acompañante, aprovechando que tenÃa los ojos cerrados, y se quedó en silencio sin saber qué mas decir. El rubio no era un buen conversador con las personas nuevas. Simplemente condujo hasta llegar a su destino. --Es... Es aquÃ.-- Anunció dubitativamente, al creer que Jake podÃa haberse dormido. La casa era de dos plantas, pero no muy grande, y estaba situada a pocos metros de un granero rojo, más allá se alcanzaba a divisar entre la lluvia el establo.
—No interesa, es resistente.— Replicó encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto. Ese viejo carro ya habÃa pasado por cosas peores que sólo agua en sus asientos. Asintió con una leve sonrisa ante al presentación de Jake mientras conducÃa en medio…
Sonrió divertido al ver el gesto del mayor sintiendo desde ya que le caÃa bien, asà que esperó por lo menos que pudiera conocerle un poco más. Jake era nuevo en la ciudad y Jonathan podrÃa mostrarle el lugar; y si se llevaban bien, llegarÃan a ser buenos amigos. Dirigió una ligera mirada al copiloto sin girar la cabeza ante su fantasÃa repentina y se recriminó por dejar que su mente divagara tanto con un recién conocido. Con la vista al frente, sonrió entre dientes antes de responderle. —Papá es un buen hombre, es muy posible que te deje quedar por esta noche si no tienes a dónde ir.— Aseguró. —Tengo 17, saqué mi licencia el año pasado, papá me dio el permiso de cumpleaños.— Explicó maniobrando el vehÃculo en una muestra de su experiencia frente al volante. —Oh…— Musitó en comprensión a su respuesta, ya que no supo qué más decir al respecto. Por otro lado rió levemente encogiéndose de hombros cuando Jake hizo su comentario mientras se secaba con la toalla. —Y, ¿y tú qué edad tienes?—
Era consciente de las miradas que él joven le dedicaba, como queriendo traspasar la vista más allá de su ropa. Nuevamente, sonrojado por ello, bajó la vista y sonrió un poco. El joven era guapo, menor para él, pero aún asà era lindo y tenÃa que admitirlo. Al cabo de unos segundos subió la vista de nuevo, dejándola fija en él y apenas dándose cuenta de ello hasta que escucho su voz.- ¿Cómo se los puedo agradecer? -Preguntó en un susurro.- 17… Eso es lindo de su parte. -Comentó sin saber que decir en realidad, mirando al frente y sintiendo las maniobras que el hacÃa para esquivar algunos huecos en el suelo.- Tengo 25, los cumplà hace poco.
--No tienes que hacer nada, es bueno ayudar a los demás.-- Repilcó en un tono suave a la vez que se encogÃa de hombros, restándole importancia al asunto, ya que tampoco serÃa la primera vez que los Hitchcock le dieran posada a alguien. --Si, es el mejor.-- Repuso, orgulloso de su padre. --¿22? No pareces...-- Comentó gratamente sorprendido al saber la edad del joven de ojos claros. Se desvió de la carretera de asfalto para tomar un camino sin pavimentar, donde la camioneta saltaba cuando el chico cogÃa algunos baches llenos de agua y lodo a causa de la lluvia. --Ya estamos por llegar...-- Anunció mirando la entrada a la granja decenas de metros más adelante, aunque la casa aun no se alcanzaba a observar.
—No interesa, es resistente.— Replicó encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto. Ese viejo carro ya habÃa pasado por cosas peores que sólo agua en sus asientos. Asintió con una leve sonrisa ante al presentación de Jake mientras conducÃa en medio…
Sonrió divertido al ver el gesto del mayor sintiendo desde ya que le caÃa bien, asà que esperó por lo menos que pudiera conocerle un poco más. Jake era nuevo en la ciudad y Jonathan podrÃa mostrarle el lugar; y si se llevaban bien, llegarÃan a ser buenos amigos. Dirigió una ligera mirada al copiloto sin girar la cabeza ante su fantasÃa repentina y se recriminó por dejar que su mente divagara tanto con un recién conocido. Con la vista al frente, sonrió entre dientes antes de responderle. —Papá es un buen hombre, es muy posible que te deje quedar por esta noche si no tienes a dónde ir.— Aseguró. —Tengo 17, saqué mi licencia el año pasado, papá me dio el permiso de cumpleaños.— Explicó maniobrando el vehÃculo en una muestra de su experiencia frente al volante. —Oh…— Musitó en comprensión a su respuesta, ya que no supo qué más decir al respecto. Por otro lado rió levemente encogiéndose de hombros cuando Jake hizo su comentario mientras se secaba con la toalla. —Y, ¿y tú qué edad tienes?—
Stormy Night
-Aún asÃ, ahora el asiento está todo mojado. -Inquirió, moviendo ligeramente su trasero sobre la silla con un mohÃn pintado en su rostro.- Jonathan, yo soy Jake, y es un verdadero placer conocerte. -Respondió con una amplia sonrisa, extendiendo su mano y posándola sobre el hombro del otro, gesto de agradecimiento. Se percató de la leve mirada que su acompañante habÃa lanzado sobre su cuerpo, sonrojándose y bajando la vista antes de volver a quitar la mano de su hombro.
Observó al rubio mientras hablaba, asintiendo lentamente en comprensión.- Vale, pero estamos yendo hacÃa allá. -Señaló el frente.- ¿No me podrÃa quedar en tú casa? Juro que voy a pagar, al menos por hoy. -Pidió, mirándolo con intensidad y suplica en sus grandes ojos color esmeralda.- Creo que se nota que no soy de aquÃ. Vengo de Arizona, quise conocer lugares… Y llegué aquÃ.
--No interesa, es resistente.-- Replicó encogiéndose de hombros para restarle importancia al asunto. Ese viejo carro ya habÃa pasado por cosas peores que sólo agua en sus asientos. Asintió con una leve sonrisa ante al presentación de Jake mientras conducÃa en medio de la lluvia. Le dirigió una mirada cuando escuchó la sugerencia, y volvió la vista al frente mientras consideraba la idea. PodrÃa dar vuelta y llevarle al pueblo, después de todo no estaba seguro si la finca serÃa el lugar adecuado para aquel muchacho de ojos claros, pero eso quizá le tomarÃa más tiempo y no estaban muy lejos del rancho. --Hmm... bueno, no sé, tendrÃas que decirle a papá. Yo vivo en una granja a unos dos kilómetros más adelante.-- Explicó. Estaba casi seguro que el señor Hitchcock no tendrÃa objeción con ello.
--Ojai es un buen lugar. Es bastante tranquilo, si te gusta ese tipo de lugares.-- Repuso mirándole por intervalos, y no soportó verle chorreando agua por toda la cabeza asà que estiró su brazo hacia la guantera para sacar una pequeña toalla; no estaba limpia y se empezaba a deshilar por un costado. --Toma, puedes secarte la cara con esto, si quieres, y el cabello.-- Dijo ofreciendo el trapo al viajero.
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 Alzó ambas cejas esperando una respuesta, hasta que la propia fue positiva, lo que le sacó una sonrisa amplia y se montó en la camioneta, sintiéndose apenado por haber mojado todo el asiento.- Muchas gracias, chico del cual desconozco el nombre. Y disulpa que haya mojado todo -Dijo al joven, bajando la vista hasta sus ropas empapadas y notando como su camisa se hacÃa algo transparente, marcando sus músculos. Un soplo silbó entre sus dientes y se abrazó a si mismo, temblando con ligereza.- A ningún lado, siendo sincero. Estoy buscando algún lugar para quedarme, ¿conoces alguno? -Preguntó dirigiéndole la mirada, esperaba no ponerlo incómodo, tomando en cuenta que el chico era mucho menor que él.-
Sonrió entre dientes ante sus palabras, logrando de ésta manera relajarse. —E-está bien… el carro está acostumbrado a todas esas cosas.— Respondió luego de negar con la cabeza, divertido con el chico de ojos claros. —Me llamo Jonathan.— Agregó después de un momento, desviando la mirada del camino hacia el joven. No pudo evitar reparar en su cuerpo mojado, y volvió la vista a la carretera al sentir cierta atracción ante los músculos que resaltaron en la ropa que se ceñÃa en la piel del castaño, en especial los pezones de su torso. Aferró las manos al volante concentrándose en conducir y no distraerse con el desconocido. Últimamente sus hormonas estaban un tanto alborotadas.Â
De inmediato pensó en su casa, pero se recriminó asà mismo. —Eh… bueno,estás en el lado equivocado de la carretera, amigo. La ciudad queda por allá.— Respondió señalando con el pulgar el sentido contrario de la vÃa, tras su espalda. —¿No eres de por aquÃ? ¿De dónde eres?— Quiso saber, recordándose tener la mirada al frente cada vez que giraba el rostro y se encontraba con ese cuerpo en busca de calor.

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 Jake recién llegaba de Arizona a Ojai, buscando algún nuevo ambiente que fuera de su agrado, incluso un trabajo y amigos, o más. Justamente habÃa llegado de noche, y para su mala suerte, cuando decidió en ir a dar un paseo y conocer todo, empezó a llover.- Joder… -Susurró para sà mismo mientras observaba el cielo, el cual estaba totalmente nublado, cubriendo la única fuente de luz que habÃa: la luna. Sin más que hacer, emprendió su camino por la acera, temblando de frÃo mientras las gotas de agua caÃan sobre él.
Al escuchar el rugido de un auto acercarse, volteó la vista y extendió ambas manos para que la persona se detuviera, agradecido de que lo hiciera.- ¡Hey! -Corrió hacia la ventana del desconocido, caminando al lado de ella mientras el conductor bajaba la velocidad. Tocó el vidrio un par de veces y sonrió cuando lo bajó, diciendo:- Sé que es raro que un tipo como yo en medio de la vÃa te pida que te detengas, pero en serio te agradezco por hacerlo. Ahora, ¿Me puedo montar?
Detuvo la camioneta justo al lado del chico y se inclinó para abrir el vidrio del otro extremo, algunas gotas alcanzaron a salpicar su brazo. No parecÃa alguien malo, solamente perdido, asà que le saludó con un ligero gesto de su cabeza antes de que éste hablara. No obstante, se debatió en darle una respuesta positiva, ya que le intimidó un poco lo directo de sus palabras, pero al verlo tan empapado dejó de balbucear y le abrió la puerta con algo de torpeza. --Eh... sÃ, sÃ.. adelante, sube.-- Dijo regresando a su lugar frente al volante mirándole con un dejo de recelo, a él siempre le pasaba cosas cuando salÃa con algo importante, por lo que esperaba no meterse en problemas esa noche, preguntándose qué dirÃa su padre en esa situación, y llegó a la conclusión de que aprobarÃa el favor de su hijo. --¿A-a dónde te diriges?-- Preguntó curioso a la vez que ponÃa en marcha de nuevo el vehÃculo.
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Para Jonathan era un dÃa como cualquier otro. Tuvo que ir a la escuela, cosa que no le gustaba en absoluto, ya que no le iba muy bien. Cada dÃa, no veÃa el momento de poder regresar a su casa, preferÃa pasar la tarde cuidando el ganado, recolectando la cosecha o simplemente paseando por los verdes campos de su rancho; cualquier cosa era mejor que permanecer sentado en un salón de clases exprimiendo su cerebro hasta que le doliera. Aquella tarde regresó al pueblo para comprar unos suministros enviado por su padre, viajó en la camioneta de la granja, una Ford roja, la cual ya tenÃa sus años, pero funcionaba bien. A veces. Ya habÃa oscurecido cuando tomó el camino de regreso al rancho, y como era primavera las lluvias estaba disparadas por aquella época, especialmente en esos dÃas, por lo que las nubes oscurecieron más rápido que nunca los alrededores de Ojai.Â
Con los parabrisas activados, el rubio conducÃa bajo la lluvia con mayor precaución, puesto que las llantas estaban algo gastadas y podÃa correr el riesgo de derrapar por el asfalto. Fue entonces cuando iba concentrado en el camino cuando miró una figura algunos metros más adelante, y redujo la velocidad debatiéndose en detenerse para ayudar. Andar bajo la lluvia en la noche no era algo que le deseara a otra persona.