Oda a mi venus
Ella tiene un halo de misterio, de enigma,
un poder hiptónico en sus palabras compuestas
en el arte de la escritura y de la oratoria.
Ella se enamora de tu substancia,
y de la remota oscuridad que subyace
en tu interior;
puesto que conoce, intuye,
que es en tus aguas profundas y estancadas
donde nace la flor de loto más hermosa,
la brillante flor de loto de los mil petalos,
tu luz verdadera,
no hay nada más bello
que el potencial interior despierto.
Es por eso que
en cada interacción buscará la forma
de calar hasta el fondo de tu mente,
escrudiñar para alcanzar la totalidad
y la magnificiencia que surge
de integrar las luces con las sombras.
No esperes que te brinde una relación convencional,
ni rigidez, ni estructura,
no le interesa;
ella va a por el artista, por el idealista, por el loco,
y se envuelve a sí misma y a sus amantes
en un velo de sexualidad apasionada,
de ocultismo y de revelación;
ella crea esoterismo de las relaciones humanas.
Ama tu mente, mente
llena de ideas, ágil, original, y desenfrenada;
la transgresión le resulta seductora e irresistible.
¿Intensa? Sin duda…
¿Libre? También,
su esencia es aire,
no es la quietud, sino el movimiento
lo que la despierta.
En su singular oficio amatorio
algo es seguro,
tal como busca descubrirte
también se deja descubrir;
si te desnuda hasta el alma
es para desnudarse y quedar expuesta
en frente de tus ojos,
porque tanto ella como todos sabemos
que la forma en la que amamos
es un reflejo de nosotros mismos…


















