Nos queremos arruinar la existencia cuando hay un solo camino en algunas situaciones, lo mejor es no caminar por ahí cuando sabemos que existen complicaciones. #nottoday #enestavidano ✌👋
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Nos queremos arruinar la existencia cuando hay un solo camino en algunas situaciones, lo mejor es no caminar por ahí cuando sabemos que existen complicaciones. #nottoday #enestavidano ✌👋

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Y entre la gente te perdí(ste) o me perdí(ste), ya no recuerdo bien. 💕👋 #lost #love #guadalajara #adictoalaciudad (en Guadalajara, Jalisco)
En esta ciudad tan rápida donde ya no hay tiempo de querer sin prisas, se vuelve necesario detenerse a ver como todo pasa y esperar respuestas... 🏢🏬🌆💕
Enseñarse a amar en pleno siglo XXI.
Siempre que llega algo nuevo a la vida de cualquier persona, normalmente viene con instructivo, ese que sólo usamos cuando nos damos por vencidos porque no supimos como armar lo que tenemos o nos sobraron piezas que hacen que no funcione. Entonces, basándonos en esta idea ¿acaso necesitamos entregar un manual al ser con quien queremos compartir parte de nuestra vida? Suena ilógico, pero tal vez sea necesario, pues a veces queremos hacer las cosas sin instructivo y al final cuando las cosas no salieron queremos regresar el tiempo y volver a armar lo que queríamos, pero a veces es tarde, las piezas que teníamos las hemos roto o están desgastadas, algunas otras ni siquiera las usamos y simplemente las dejamos de lado. Pero ¿qué pasa cuándo el instructivo a pesar de existir no es usado? Normalmente la comunicación nos ayuda de manera intangible a saber que existe un instructivo, ese que nos va diciendo que pasos ir siguiendo, saber que dentro de una relación existen varias bases, como en el béisbol, o que hay reglas que a pesar de no estar escritas sabemos que debemos respetar, como no hablar de ex's en la primer cita, que ese primer encuentro es el que define todo lo que podrá ocurrir. Pero cuando ya existe una relación o se busca regresar a eso que alguna vez existió, pareciera que te encuentras a veces con personas que cursan el preescolar, que desconocen, o no sé sí se hacen tontos, para que se busque enseñarles algo así como un "abc del amor". Porque antiguamente la comunicación era corta y distanciada por las cartas que se enviaban, las citas eran más interesantes y el amor era lento. Ahora nos convertimos en mensajes vistos, en mensajes y caritas a veces indescifrables, en donde algunos entienden que quien tiene un mensaje sin responder, es quien debe buscar que siga la conversación; donde quien te busca es por alguna razón; donde a veces no hay que pensar demasiado, sino sentir un poco más; donde las palabras no sirven de nada sin hechos y que tal vez no se trata sólo de querer amar, sino de enseñarse a amar en pleno siglo XXI.
El amor que me volvió loco.
Te acabo de ver, no en mis pensamientos, no en una fotografía vieja pegada en mi pared, te vi aquí, frente a mi, parece extraño pero escuché decirte que me amas, que estás conmigo a cada momento, me has dicho que sólo con una llamada que yo haga tu estarás aquí a mi lado, escuchándome, amándome, acariciándome, pero también defendiéndome, porque cada día se me vuelve más complicado vivir aquí, me han prohibido tener objetos personales, sólo pueden verme una vez a la semana y cada vez se me consume más la energía que tengo, lucho a diario para que me dejen salir, pero no logro nada, el cuarto de castigo se ha vuelto poco a poco en mi hogar, el color blanco mi favorito y la única ventana por la cual entra un poco de luz, mi mayor esperanza para salir huyendo. Me han dicho que estas saliendo con alguien más, que dices que lo amas y que a mi me has olvidado, pero yo aún quiero creer en las cosas que a mi me decías, que no habría nadie como yo, que era lo mejor que te estaba pasando. Comienzo a recordar como es que inició todo esto, porqué no quise darme cuenta, porqué no terminé rápidamente esta relación, recuerdo tus infidelidades, las cuales prometiste no volverían a pasar, tus gritos que con besos más tarde quisiste borrar, tus maltratos que con regalos querías que olvidará y mis “te amo” que con el tiempo ya no valorabas. Tenía la esperanza de que un día de visita tu aparecieras, pero no ocurría, entonces con todo el tiempo de soledad y reflexión que tenía, comenzaba a darme cuenta que él, había sido… El amor que me volvió loco.

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Hoy te extraño.
Ayer por la noche leía tu último mensaje, ese que me quitó el sueño por un tiempo, me avisabas que habías llegado a casa, seguido de un emoticon de beso, un corazón que hasta ese momento latía y una foto de perfil en la que estábamos los dos. Todo parecía perfecto, hasta que al día siguiente después de comer me dijiste adiós. Tengo que decir que llevo días pensando en que quizá sería bueno verte, que el final de la historia fue como las últimas películas que habíamos visto, con finales tristes, sin sentido o que no me habían gustado. Que tal vez podríamos darle una segunda entrega, cambiar un poco los diálogos y en lugar de hablar de tantas cosas, hablar de nosotros, escucharnos y dejar de pensar tanto para sentir un poco. Conociendo lo que nos había faltado, buscar opciones para mejorar y en lugar de destruir, comenzar a construir, dejar de enviarnos indirectas en Facebook o cambiando continuamente nuestro estado de WhatsApp. Y entonces hoy, después de no haber hablado ya por un tiempo, de leer mensajes viejos, ver las fotos que aún guardaba en mi galería y buscar dinero en mi cartera donde están esos papelitos y la foto que me habías regalado, pude darme cuenta y verbalizar, que hoy, te extraño.
Aprender a dejar de aventarnos
¿Cuántas veces hemos dicho o escrito a nuestro mejor amigo con tono de martirio y esperando piadosamente el perdón por nuestra estupidez humana: "volví a caer"? pero... ¿será realmente que caemos o simplemente como un acto suicida o alguna versión mejorada de una de las mil maneras de morir nos aventamos a ese tan anhelado amor? Ese en el que creemos que todo será diferente y que moriremos si nos deja, al que le dedicamos esas canciones tan bien conocidas en nuestras noches solitarias, cuando la tristeza nos inmunda y los recuerdos son la sal de ese tequila y el limón de nuestras heridas, entonces es el momento en el que nos prometemos una vez más, no llorar y no caer en las trampas que nos juegue, decimos que ya conocemos el ciclo en el que estamos inmersos y que todo será diferente, que estamos hartos de que nos vea la cara, que merecemos algo mejor, que la vida puede seguir adelante, pero antes de terminar de fortalecernos y comenzar a disfrutar de nuestra soledad, estamos a su lado, siendo besados y a pesar de sentir molestia, preferir estar en casa o hasta cierto punto "asco", una vez más vamos pregonando que "caímos", que no sabemos que hizo para que de nuevo estuviéramos ahí, pareciera magia o algún tipo de brujería, pero no, simplemente nos hemos aventado, nos arrojamos al vacío de estas relaciones en las que las raíces están secas y los frutos están podridos, entonces por más que queremos delegar la responsabilidad al otro, tenemos que detenernos a mirar lo que estamos haciendo, ¿valdrá la pena seguir sufriendo? Deberíamos poner en una balanza todo lo que esa relación nos ofrece y lo que nosotros queremos y por qué no, lo que necesitamos, para así poder dejar de arriesgar la vida por esa persona que al parecer no quiere arriesgar ni si quiera un poco. Sabemos en qué estamos metidos, nos lo han hecho ver muchas veces, el punto no es convertirnos en mártires del amor, fingiendo ser víctimas de tiranos, sino convertirnos en salvadores, no del mundo, sino de nosotros mismos, ser luz entre toda la tiniebla de nuestra relación y antes de seguir en el ciclo que lleva nuestra patológica relación, poner un fin, terminar de caer y aprender a dejar de aventarnos.
La ecuación del amor.
Desde pequeño nos han dicho qué y cómo hacer cada una de las cosas que hemos realizado a lo largo de nuestra vida, algunos seguimos cada uno de los pasos que nos enseñaron, creyendo tal vez que eso sería suficiente, mientras que otros van de arriesgados y rebeldes brincando algunos de los pasos a seguir. Es algo similar a cuando comenzábamos a aprender álgebra, en lugar de despejar una ecuación paso a paso, mentalmente realizábamos el proceso y así teníamos despejada la "x". Parecía fácil en ese entonces, lamentablemente conforme se va creciendo, algunas personas tienen la creencia que, al realizar pasos mentalmente, el mundo sabrá de lo que están hablando... y pues, no. Los demás no están en la mente, ni pueden leer eso que algunos no son capaces de decir, mucho menos de saber lo que sienten, puesto que cada persona tiene dentro un multiverso por descubrir o por lo menos un mundo pequeño que tal vez no esta todo descubierto o conocido. Por lo tanto, algo así nos ha pasado en las relaciones sentimentales, creemos que la ecuación debe ser resuelta solo por uno de los integrantes y pensamos que la "x" es el amor, dejando de lado otros sentimientos y valores, queriendo brincarnos pasos, pensando que los signos de menos, por el simple hecho de ser algo negativo, pierde todo el sentido de la ecuación y ya no queremos resolverlo o que cuando ocurre algo positivo, por mínimo que este sea queremos adelantar pasos y etapas que tal vez eran necesarias para la ecuación, porque tal vez mientras uno era positivo el otro era negativo y, por la simple regla de los signos, esto se convertiría en un resultado negativo, además de buscar hacer divisiones y confundiendo que las multiplicaciones no era para complicarnos, sino para hacer más grande el producto final. Entonces tal vez el problema no es el resultado que hemos obtenido de cada una de las ecuaciones que hemos querido realizar, sino que no ha aparecido esa persona que también este dispuesta a realizar paso a paso... la ecuación del amor.
Mi pareja y yo... mis amigos, sus amigos, mi familia, su familia, todos los demás pues.
Y estamos ahí, con la persona ideal, la pareja con la que queremos estar el resto de nuestra vida y amar sin reservas, buscando día con día maneras nuevas de demostrar eso que sentimos, con detalles, mensajes, sorpresas y esas ridiculeces que se hacen cuando uno esta “enamorado”, entonces está su mejor amiga, el amigo sonsacador, la mamá que quiere una historia de cuento, en donde la persona tenga buen apellido, dinero, trabajo, que tenga todo lo material para que seamos “felices” y no nos falte nada, el papá que no le parece que tan a corta edad se tenga una relación, las tías o tíos que deciden criticar, juzgar y hasta en ocasiones condenar las decisiones que se toman aunque sus hijos estén peor. Porque hasta el ex normalmente termina con la frase de “no encontrarás a alguien como yo”, cuando en realidad ese, claramente es el plan o cuando regresan buscando migajas de lo que en algún momento existió agregan el bello mensaje de “mereces a alguien más”. Además que en algunas ocasiones la pareja llega a creer que uno es tan ingenuo, inmaduro y quizá sin tanto juicio como para tomar decisiones por si mismo, porque todos hablan y opinan desde la postura o visión que uno les muestra, no desde el panorama de noviazgo donde solo hay dos. Y el punto es que siempre hay gente a nuestro alrededor queriendo “lo mejor” y claramente que la persona sea “feliz”, porque a nadie le gusta tener un ser querido que deambule con apariencia de zombie o que el único sentimiento que conozca por un tiempo sea la tristeza. Quizá el único problema es que en ocasiones no se quiere cambiar de persona, no por el momento.
Cuando la casa este lista.
He sido muy feliz estos últimos días, me siento cómodo en casa, tengo lo necesario, algunas ocasiones debo admitirlo dan más de lo que yo requiero y me gusta vivir aquí, no pensaba que pudiera encontrar un lugar así con tal aceptación, valoración y cariño, creía que sólo en los comerciales esto se podía encontrar, pero ya he visto que no es así. Hoy desde que desperté tenía una sensación extraña, algo pasaba que parecía un día nublado, con posibles tormentas eléctricas, aunque por mi ventana se veía un sol radiante que hacía sudar a algunas personas que apresuradamente veía pasar por la calle, entonces regresé a mi habitación queriendo creer que nada pasaba, que todo seguía siendo perfecto, cuando de repente me vi obligado a salir de aquella casa, fue muy obvia la instrucción, se leía un letrero en letras cursivas en la puerta principal que decía: reparación, y en letras negritas un mensaje en el que pedían disculpas por las molestias, no quise alejarme mucho de casa para pronto poder regresar y nuevamente quedarme en ella, quitar el polvo que pudiera haber, instalar de nuevo algunas cosas o reponer algunas otras que estuvieran rotas, aunque poco a poco llego a mi la nostalgia y comencé a caminar al parque más cercano, luego de estar sentado unas horas avance más hacia una avenida donde los claxons y gritos de algunas personas en sus carros me hacían ver que cruzaba la calle mientras el semáforo estaba en rojo, entonces decidí quedarme quieto en aquél camellón hasta recuperar fuerzas y retomar el camino, pero el tiempo pasó, hasta que una mañana vi a una persona que ponía en un poste un anuncio particular, la casa en la que vivía había terminado de remodelarse, parecía más acogedora, tenía algunas mejoras y buscaban al antiguo dueño, no estaba seguro si podría volver por mi propio pie, el tiempo había pasado y no recordaba del todo el camino, el paso era más lento y el miedo a cruzar avenidas tan transitadas o subir en aquellos puentes, se había agudizado y no sabía si podría regresar... a casa.

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Quisiera decir que eres lo mejor que ha pasado en mi vida, pero ¿sabes cuántas personas, cosas y aventuras ya han pasado antes de ti? Exacto, sería quizá algo idiota compararlo, por eso, eres lo mejor que pasa en mi vida, y si juntos lo decidimos, lo mejor que podría pasar…
Viajes de camión inspiradores.
El trío perfecto.
Eran las Bahamas y se encontraban ahí, mirando el horizonte y tomando el sol, mientras un coco frío los esperaba en aquella arena caliente, como las almas que se miraban derritiendo y evaporado poco a poco el agua salada que sentían y terminaba de desaparecer de sus cuerpos. Después de un tiempo, se levantaron y comenzaron a caminar por aquel jardín hasta llegar a casa y quitando poco a poco cada parte de tela que cubría sus cuerpos, pero también quitando miedos viejos y admirando poco a poco ante lo que se encontraban, unos cuantos miles de besos por todo el cuerpo y una seguridad que hacía se sintiera aquel caballero de unos siglos atrás, con esa armadura llena de confianza y sin temor a nada, para estar listos ante el encuentro esperado y quizá planeado, sus cuerpos pedían que fuera algo apasionado, pero a la vez fuera algo lento y romántico, que hacía de ese momento no sólo un coger, un sexo anal u oral cualquiera, sino un “hacer el amor”, un fundir dos cuerpos en uno, no por el hecho de que uno entrará en el otro o viceversa, sino que al encontrarse cara a cara, mientras el sudor recorría su cuerpo, corazones acelerados, contracciones en el vientre, unos cuantos te amo y te quiero inmersos entre gemidos, hicieran que apareciera esta tercera persona, esa que se creaba entre la habitación, mañana a mañana, tarde a tarde, noche a noche, una que si quisieran compartir con otros no entenderían, esa que no debería ser contada ni explicada, porque era la que en la intimidad de dos cuerpos desnudos se creaba… Un -ya sabías a lo que venías- escuchaba salir de su boca, cuando comenzaba a vestirse y el -de seguro aparecerá este diálogo en tu siguiente borrador-, mientras pensaba en no poner mucha atención para no enfrentarse a una nueva discusión, tomaba la mochila y le apresuraba a que eligiera rápido la ropa que elegiría ese día lluvioso, pronto comenzaban a caminar por aquella banqueta y en algunos pasos se encontraban sus dedos, uniendo sus manos, pero también sus vidas que tomaban rápidamente aquel tren. Al fin llegaba el momento de bajar de aquel tren, subir unas cuantas escaleras, caminar unas calles y encontrarse en ese lugar, quizá sumamente “cliché”, pero que al parecer les gustaba visitar por las mañanas y después de poner aquella manta, sacar los sándwiches de la canasta, mirarse, sonreír, darse un beso y agradecer al destino por aquel 2 de abril de hacia ya varios años, mirar…
Mi primer viaje a la Luna.
A veces la oscuridad de la noche te puede llenar de ansiedad, miedo y ganas de correr al primer faro donde te puedas encontrar bajo la luz, solo con tal de "estar seguro". Pero es necesario tener claro que no puedes aventarte sino sabes quien te atrapará, pues puedes caer en el vacío. No volar, cuando ni alas tienes, pues es mejor quedarse en tierra, y mucho menos ir sin GPS en está vida que es tan confusa. Entonces decidí aquel día tomar la esperanza, la fe y el amor que tenía guardado en aquel frasco que resguardaba en mi habitación. Viaje hasta aquel lugar y después de una corta espera, te miré a lo lejos y comencé a sonreír, no quería parecer idiota y fingí mirar mi celular aunque ya se encontraba sin batería, me levanté y me puse frente a ti, puse mis labios cerca de los tuyos hasta que poco a poco fueron encajando como los engranes del reloj que llevaba en la mano con la cual sujetaba la tuya. Transcurría el tiempo y mientras tú hablabas de algo de aquel trabajo que habías tenido hace tiempo, solo pasaba por mi mente mientras te sonreía "soy tan feliz de haber encontrado a un ser que comparte gustos similares a los míos, pero me enseña nuevas cosas en las que se emociona, que escucha atento y de vez en cuando hace bromas". Miraba los lunares de tu cara, contando uno a uno, para formar un pequeño mapa que me llevará directo a tus ojos, mirarte fijamente y poder devolver lo que me hacías sentir cuando estabas cerca. Y podía decir que estaba enamorado por estar con quien podía caminar a su lado y con quien quería recorrer un largo tramo de su vida, compartiendo lo que más me gusta, amando y estando juntos, pero siendo libres volando. Porque quería todo eso que tenía frente a mis ojos en mi vida todos los dias, tú y yo contra el peligro de diario, compartiendo nuestros miedos y siendo cada vez más fuertes al enfrentarnos a los grandes monstruos con los que conviviamos a diario en esa pequeña Luna, donde todo se detenía ante nuestro ojos. Y entonces empezaste a ser mi pequeña pero más importante inspiración, a quien quería escribirle mil historias, no de las que tienen analogías extrañas, sino de las sencillas pero que salen del corazón, de las que con todo y miedo uno entrega todo para hacer su primer viaje a la luna.
Menú del amor.
Me encontraba en el mismo lugar, misma mesa, misma hora y el mismo menú que llevaba repitiendo numerosas veces cada que decidía salir de casa y buscar eso que estaba listo para tener en mi vida. Como siempre, era saludado y conocido tanto por los trabajadores como por los comensales que al parecer igual que yo asistían por alguna razón a ese lugar, un poco frío, que con el paso del día se calentaba con los rayos del sol. La vista de la fuente, esa dónde se encontraban algunos enamorados demostrando que ya lo habían logrado y algunos otros en la plaza sentados, discutiendo y rindiendose, diciendo ese último adiós. Eran pocas páginas las de aquel menú, algunas sopas, ensaladas, platos fuertes, postres y unas cuantas bebidas que no combinaban mucho con los alimentos que ofrecían, pero era el momento en que se acercaba la mesera y tenía que tomar una decisión, no sabía si quería un amor a la serie; esa que termina en poco tiempo pero tiene varias temporadas, quizá semestral o anualmente, suele ser intensa, una mirada, un acostón, intercambio de números y se deja en suspenso porque regresa el ex de alguno, encuentran una nueva persona o hay un viaje o muerte inesperada. Luego verano de amor; que a pesar de no ser verano lo ofrecen, puede ser primavera y uno se encuentra esos amores condimentados con acción y aventura que termina cuando se regresa a la realidad de la vida que llevaban hasta antes de esas hermosas vacaciones… “inolvidables”. Entonces se encontraba ahí la mesera con una sonrisa y la pregunta obligada: ¿desea ordenar? Y a pesar que conocía el menú decidí responder: ¿me das unos minutos más? Ella sonreía hipócritamente y decía: con gusto, regreso en un momento más. En la parte de abajo donde estaban los postres había algunos llamados aplicaciones con una mención del Chef, quien decía que era original y novedoso, donde buscan amor encubierto de sexo, delicioso al principio pero un poco empalagoso después y entonces decides regresar por algo tradicional y seguro. Estaba un platillo deseado por muchos, quizá el más vendido “película de amor” en realidad dura muy poco, solía hacerme llorar mientras lo comía y no siempre era igual, el sabor realmente era dependiendo del humor de quien lo preparaba y con los gritos que escuchaba no quería arriesgarme, por lo que la última opción que me agradaba era el Julieta Roma, también este plato tenía la palabra amor desde el título solo que escrito al revés, era romántico pero demasiado trágico y antes de que llegará nuevamente la mesera con esos tacones que apenas y podía dar un paso, decidí levantarme, ponerme el sombrero, salir del lugar tomar mi bicicleta y buscar en el camino un amor libre, aventurero, alegre, dinámico y que no pudiera encontrarlo donde quizá algún día lo había perdido.
Hoy pensé en escribirte, decirte todo lo que siento, pero tú no sabes leer, no lees el latir de mi corazón cuando estoy cerca de ti, como se eriza mi piel cuando me tocas, el brillo en mis ojos cuando veo tu rostro, entonces decido borrar todo porque eres un analfabeta del amor.

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¿Quién sufre más?
Me encontraba inmerso en un par de “te quiero”, un abrazo sincero, palabras de aliento, “buenos días” por la mañana y buenos deseos cuando se oscurecía y terminaba el día.
Siempre he sido un loco enamorado, de esos de los que nadie entiende, a los que algunos denominan como “no sabe lo que quiere”. Pero si sé lo que quiero…
Por eso es que denominé a esto:
Del querer al no querer.
Quiero volar por altos cielos y disfrutar del aire fresco.
Quiero conocer el infierno, no una sino varias veces, no importa que me encariñe al calor, de todos modos siempre he sido un fogoso anónimo.
Quiero gastar papel aunque destruya unos cuantos árboles, con cartas para el ser amado.
Quiero inundar mis sabanas cada noche con lágrimas de tristeza y dolor por el último mensaje en el que me escribas: Buenas noches, contigo no se puede hablar.
Quiero que levantes de la mesa, te despidas rápidamente, no saber lo que pasa, salir detrás de ti para escuchar cómo me gritas: ¡Ya, olvídalo, no pasa nada!
Quiero ser tu primer contacto bloqueado.
Quiero que mires a alguien más mientras vamos tomados de la mano y te preguntes porqué yo no estoy así.
Quiero que me hagas el amor locamente, te levantes, te bañes y te vayas sin haber dicho una sola palabra, quedándome en la cama pensando: ¿Qué hice mal?
Quiero darte todo mi ser, mi atención, mis domingos, compartirte mis miedos, mis secretos, mis fantasías y mis perversiones más secretas, darte mi dinero y besos amargos, mis caricias secas y abrazos congelados, para que entonces así te des cuenta que todo ha terminado.
Que ya no quiero despertar y ver el mismo mensaje de buenos días, que el “Para siempre”, tenía letras pequeñas con fecha de caducidad y algunas cláusulas en donde te explicaba razones en las cuales no podría aplicar ese término.
Que ya no quiero seguir con la monotonía, no es lo mío, lo siento. Tengo corazón viajero, llega y no deshace la maleta por si algún día tiene que salir en el primer vuelo, lo haga sin tener que regresar por algo que haya olvidado.
Y entonces, ¿a quién le duele más una ruptura?, algunos dirán que a quien terminaron, porque no se lo esperaba, porque creía que todo iba bien, pero seamos honestos, todos sabemos cuándo el vaso de agua está vacío, nada más que por unas cuantas gotas en él, queremos decir que el vaso está lleno. Otros dirán que quien termina no sufre, pero quizá no se sufre en primera instancia, porque se ha tomado una gran decisión que cambiara totalmente su forma de vivir, según esto se va a viajar solo, sale con amigos, se encierra en su cuarto para “re-encontrarse”, cuando en realidad se está cagando de tristeza encubierta de supuesto amor propio, luchar contra la soledad, convivir consigo mismo.
En el amor, todos sufren, el único inconveniente es que el amor no es para sufrir, sino para disfrutarse, en el mejor de los casos, para hacerse, lamentablemente no nos encontramos a la persona indicada y por más que queramos estar, a veces es bueno terminar y continuar.
Contigo aprendo que la lluvia no sólo es caos y frío sino crecimiento y vida. ☁🌳💕