Hoy es uno de esos dĂas en los que uno se pregunta:
¿por qué nos pasó esto?, ¿por qué a m�
Recordamos esa noticia que nos dejĂł frĂos,
esa que nos cayĂł encima como si el mundo se partiera,
esa que por un segundo nos vaciĂł el alma del cuerpo.
Y aun asĂ, pasan horas, semanas, meses… incluso años,
y aquĂ seguimos.
Caminando.
Respirando.
Escribiendo nuestra historia.
A veces estamos mal, y está bien.
Está bien llorar, no saber qué hacer, sentirnos perdidos.
Somos humanos: carne, hueso, emociĂłn.
No somos robots, ni piedras.
Como digo siempre: no somos icebergs.
El mundo cambia: las personas, el clima, el tiempo,
hasta la tierra se acomoda a su manera.
Nosotros también lo hacemos.
Y esas noticias que nunca pensamos que nos tocarĂan…
esas sĂ que nos cambian.
AhĂ nace la pregunta:
Âżseguimos o nos rendimos?
Yo elijo seguir.
No porque no me dé miedo, sino porque vale más afrontar con miedo
que quedarse quieto por él.
Con el tiempo uno se acostumbra a lo que alguna vez creyĂł imposible.
No dejemos de luchar.
No pido que dejemos de sentir miedo —eso es imposible—
pero sĂ que lo hagamos con miedo.
Aprendamos.
RĂamos.
Lloramos.
Enojémonos con nosotros, con el mundo, con la vida si hace falta.
Pero que ese enojo no dure para siempre, porque destruye.
Al final, se trata de vivir.
De soltar.
De sentir.
De reconocernos y decir:
“hoy soy mejor que ayer, y eso basta”.
Att: Jaiden PĂ©













