"La felicidad la hallamos en pequeñas cosas, solo hay que ver un poquito más allá...no te rindas"
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“Todos somos filósofos y creadores de nuestra propia filosofía de vida.”
El Acto del Silencio
El actuar en silencio es más peligroso que el actuar con ruido.
Las piedras suenan, el viento sopla pero el silencio es inhóspito.
El desierto me pertenece porque de ahí vengo.
El alejarse no siempre es miedo, a veces es anhelo.
El acto del silencio es el acto más oscuro del ser humano.
El ser humano que hoy eres, mañana no será el mismo.
El actuar en silencio es más irritante porque es indomable.
Las piedras suenan, el viento sopla…pero el silencio es incógnita.
El desierto me pertenece porque de ahí renací.
El alejarse no siempre es soledad, a veces es fuego.
El acto del silencio es el acto más impredecible del ser humano.
El ser humano que hoy eres, mañana no será humano.
El actuar en silencio es más astuto que cien idiotas hablando.
Las piedras suenan, el viento sopla…pero el silencio es poder.
El desierto me pertenece porque de ahí actué.
El alejarse no siempre es miedo, a veces es sabiduría.
El actuar en silencio eres tú…lo que mañana serás aquí y en la eternidad.
Sanare Dolorem
Saldrás adelante de todo ese malestar que tienes. Sanarás de cada herida que te ha tomado tiempo en curar. En la vida no siempre se sana acompañado muchas veces se logra en soledad. Cada parte de ti es entendida por un lenguaje, y ése lenguaje, es tuyo. Los tiempos de uno no funcionan de la misma manera para otros. Cada individuo en este mundo tiene su propio reloj. Lo importante es avanzar pero nunca rendirse porque la vida no se creó para ello, sino para ritualizarla a pesar de las adversidades.
Un abrazo y muchas buenas vibras para ti 😊✨
La Reflexión de Atrás
El año pasado, y parte de este, asistí a un taller literario.
Fui porque escribir me sostiene, me ordena, me da voz.
Al principio todo fluyó: el espacio, la profesora, el gesto compartido.
Pero este año, algo se quebró.
No fue el taller.
No fue la gente.
Fui yo.
Sufrí un cambio.
Un cambio de ciclo.
De querer cerrar algo y abrir otro umbral.
¿Puedes escribir desde casa sin asistir a un taller?
Sí.
Pero a veces, esos espacios públicos sirven para más que escribir:
para reír, para compartir, para sentir que no estás sola.
Y eso me gustaba.
Pero llegó el momento en que salir de casa para escribir un cuento
en una sala blanca
ya no tenía sentido.
Podía hacerlo en mi rincón,
con mi silencio,
con mi fuego.
El taller ofrecía debate, intercambio, opiniones.
Pero ahí empezó el ruido.
Las voces se desviaban,
se perdía el eje,
la pregunta quedaba sin respuesta.
Se hablaba mucho,
pero se pensaba poco.
Y eso me dolía.
Las bromas sin gracia,
las opiniones sin profundidad,
las divagaciones sin raíz…
todo eso me espantaba.
No por arrogancia,
sino porque yo buscaba otra cosa.
Buscaba solidez.
Buscaba pensamiento.
Buscaba fuego ritual, no humo.
Compartir con las mismas personas por más de un año
me agotó.
No es culpa de ellos.
No es un ataque.
Es una confesión.
Lo que yo buscaba, lo encontré…
pero no al nivel que mi alma pedía.
Cuando el ser humano no se mueve, se estanca.
Y ese es mi temor.
La rutina me mata.
Me encierra.
Me convierte en sombra.
Sigo escribiendo.
Pero no lo hago para ser famosa.
Lo hago porque me sana.
Porque me gusta.
Porque me da paz.
No compito.
Dejé de competir hace tiempo.
Y cuando lo hice,
el dolor se fue.
Desapareció.
Como cuando quise ser artista.
Sufrí años por querer destacar.
Llegué a los 30,
y solté.
Y ahí llegó algo sagrado:
la paz consigo misma.
Buscar validación te roba la felicidad.
Te convierte en esclava del aplauso.
Te hace ver defectos donde hay belleza.
Te empuja a compararte,
a fragmentarte.
Eso no trae salud.
Es un cáncer.
Suelta eso.
Siempre habrá alguien mejor que tú, que yo.
Y eso no significa que debas renunciar a tu mejor versión.
Significa entender qué es lo mejor para ti.
Y el resto…
no tiene por qué entenderlo.
Cada persona busca su propio éxito.
Algunos quieren el departamento más caro,
la pareja más bella,
el auto más lujoso.
Y está bien.
Pero no todos los éxitos son iguales.
Yo no busco eso.
Sí, está bien tener dinero.
Pero yo anhelo algo más profundo:
equilibrio.
Y sobre todo,
paz.
Finalmente,
aprende a soltar lo que te duele,
y atrévete a perseguir lo que te nutre,
lo que te inspira,
lo que amas,
lo que anhelas 😊✨❤️

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El Pensamiento del Ser
Me he sentido abrumada.
Como si el mundo hubiera cerrado sus puertas de juego.
Este país se volvió caro,
no solo en dinero,
sino en alegría.
Ya no puedo comprar lo que antes me daba placer.
Y la gente…
la gente ya no sonríe igual.
Tienen la cara lavada de emoción,
gris, vacía,
como muertos vivientes que caminan sin alma.
Estoy en mi primer año de estudio,
y ya estoy cansada.
Tal vez es el final del ciclo,
o tal vez soy yo,
que ya no encuentro refugio en lo que antes me sostenía.
Al principio estaba bien.
Me concentraba.
Me sentía capaz.
Pero ahora todo se volvió tormenta.
Como si hubiera entrado a la guerra de Vietnam,
y saliera mutilada,
con el alma en pedazos.
Bueno… no tan literal,
pero no es el estudio lo que me tiene así.
Es el mundo.
Es la repetición.
Es la falta de magia.
Otra vez me alejé de la sociedad.
Ya no quiero hacer lo mismo de antes.
Todo al principio parece maravilloso,
pero luego se vuelve rutina.
Y la rutina me asfixia.
He cambiado de lugar,
de ciudad,
de piel.
Y ya estoy harta.
Hay un punto donde el movimiento cansa.
Así nadie tiene amigos.
Así se vive sola.
Y cada año que pasa,
hacer vínculos se vuelve más difícil,
más lejano,
más improbable.
Siento que me quedé atrapada en los veinte.
Como si algo no hubiera terminado,
y me susurrara al oído:
“Sigue viviendo…
no te cases aún,
no tengas hijos…
vive tu juventud,
porque después no podrás.”
Lo siento cada día.
No es que no quiera tener familia,
pero así no se puede.
Estoy sola.
Y soy joven.
Demasiado joven para estar tan sola.
Hace un tiempo hice una lista de países que quiero conocer.
Kazajistán.
Nepal.
Mongolia.
Alaska.
Rusia.
Israel.
(Israel y Rusia los descartaría por las guerras,
pero aún me llaman.)
También la Isla Galápagos.
Alguien me preguntó:
“¿Por qué esos países? ¿Por qué no Italia, Europa, Estados Unidos?”
Y respondí:
“Porque todos van allá.”
Yo quiero lo desconocido.
Lo que no está en las postales.
Galápagos por sus especies,
por el asombro que sintió Darwin.
Yo quiero sentir eso.
Alaska por sus animales,
por su silencio blanco.
Israel por su historia,
pero no Tel Aviv.
Quiero los bordes,
los márgenes,
los lugares donde nadie mira.
Quiero vestirme como musulmana.
Observar a los sefardíes.
Lo exótico me descoloca.
Y en ese descoloque,
me siento viva.
Los otros países los recorrería enteros:
ciudad y rural.
Un año por país,
para conocerlo de verdad.
Tengo el inglés,
pero no tengo compañía,
ni las lucas para concretarlo.
Son sueños.
Pero no son fantasías.
Son llamados.
Me interesa saber qué hay más allá de lo que uno conoce.
Iría también a África.
Por el paisaje,
los animales,
las tribus.
No me importaría pintarme la cara,
verme como una loca.
Allá podría desatarme.
No vivir empaquetada.
Estoy harta de eso.
Sola puedo ser yo misma.
En sociedad, no.
Soy rara por dentro,
pero no quiero que me vean así en la calle.
Hay un marco.
Un orden.
Una prisión invisible.
Y vivir así…
cansa.
Espero estar bien más adelante.
Estoy cansada de hacer todo sola.
Es toda una vida así.
Necesito conocer gente como yo.
Pero no sé dónde están.
¿Dónde los encuentro?
La Licuadora Mental
Hoy pensé en el arte.
No desde el saber técnico,
sino desde la herida.
Desde ese recuerdo que aún arde:
una clase de Cultura y Diseño,
una frase que se me tatuó sin tinta:
“El arte refleja los cambios sociales del mundo.”
Y sí, el profesor tenía razón.
Nos enseñaba a pensar en lo profundo,
como quien nos invita a mirar el abismo sin miedo.
Extraño eso.
Extraño el pensamiento como ritual.
Extraño la ética como altar.
Extraño la dignidad como estética.
Hoy habito una sociedad que me desespera.
Tan superficial,
tan torpe,
tan hambrienta de validación
y tan vacía de verdad.
Quiero la era del intelecto,
no del espectáculo.
Quiero volver a ver rostros que portaban valores,
no máscaras que venden apariencias.
Hoy el mal se premia.
El bien se castiga.
El buen gusto se diluye en likes.
¿Y el justo?
¿Y el noble?
¿Y el que no se vende?
¿Cuándo será su turno?
Me duele ver cómo se aplaude la excentricidad sin alma,
la moda sin mensaje,
la transformación sin esencia.
No sigo modas.
No me adapto.
No me disuelvo.
Vi a una antigua amiga,
irreconocible.
Ya no era ella,
era un molde más,
una silueta diseñada para encajar.
¿Dónde quedó su dignidad?
¿Dónde su fuego auténtico?
Se muestra fuerte,
pero sé que miente.
La soledad no se tapa con filtros.
El vacío no se llena con seguidores.
Todos necesitamos afecto,
pero pocos lo admiten.
No creo en el empoderamiento como competencia.
Creo en el desarrollo de lo que ya somos.
La mujer no necesita parecerse al hombre para ser poderosa.
Su fuerza está en su diferencia,
en su misterio,
en su capacidad de crear mundos desde la intuición.
No quiero más máscaras.
No quiero más ruido.
Quiero verdad.
Quiero profundidad.
Quiero arte que duela,
que incomode,
que despierte.
Saludos a los que aún piensan,
a los que aún sienten,
a los que aún resisten ✨😊❤️
Cuando quieres escapar y encuentras un refugio: tú mismo
Hace años, muchos años atrás cada vez que me sentía triste o enojada recurría a lo mismo.
A lo mismo que no funcionaba para quitarme eso.
Cuando quieres refugiarte en alguien más, no se sostiene en el tiempo porque para el otro es agotador.
Al inicio no, pero después sí lo es.
Y es así para todos.
Cuando eso sucede, empieza la frase: “Estoy solo”.
Y no, no estás solo.
Es que es como aguantar lo mismo que siempre has tenido que aguantar y ya llegaste a un límite en que ya no quieres más eso.
Un trabajo que odias y que ya no te gusta, que ya no puedes tolerar.
Esto es lo mismo.
Cambiando esa mentalidad vas a poder entender lo que te digo.
¿Cuál es el mejor refugio de sanación del ser humano?
Es uno mismo.
Recuerda que siempre que los que te rodean, se van a ir.
En algún momento se van a morir.
Y tienes dos opciones:
Te suicidas.
Enfrentas la situación.
La primera opción no es la mejor. a no ser que tengas una enfermedad de la que dependas completamente del otro, sí no estaría mal hacerlo pero si sabes que estás solo por la pérdida de un ser querido, la segunda es la que quiero que elijas.
Recuerda que la convivencia con uno mismo y en soledad, te haces más fuerte.
Te vas a enfrentar a lo que muchos no están dispuestos a ver.
Hay mucha gente que ahora está descansando en el otro pero hay un momento en el día en el que se preguntan: “y qué pasaría si el otro se muere? Es que yo me muero si ella muere”
Tú no vas a morir.
Una parte de ti va a morir.
Y esa parte que muere, se transforma en mutilación.
Después se restaurará la piel, la carne.
Después se transformarán en costras.
Después en una cicatriz.
Es como un tatuaje.
Pero eso que muere deja un vacío dentro de ti, algo que duele…como si algo te faltará.
Te falta una parte de ti.
Te falta una parte de tu otro tú.
Pero lo siento ese día te va a llegar y si no has pasado por una muerte anterior que te destruyó, te va a desespedazar.
Así es mejor no relajarse ni descansar en el otro porque en el momento de absoluto relajo durante años así, llega un momento en la muerte no anunciada te desequilibra.
Y la muerte, es otra etapa que vas a vivir.
Es otro estado.
Es otra maduración.
Y es la misma historia que la depresión.
También perdí alguien que amaba mucho.
Y seguiré perdiendo más personas.
Mis mascotas se están envejeciendo y ya pronostico la muerte de uno de ellos luego.
Y mientras tanto lo que hago es prepararme para que el dolor pueda ser amortiguado.
Hay que pensar siempre en el futuro y no solo quedarte en el presente.
Vivir en el pasado es fatal. Eso nunca lo hagas.
Ya no estás ahí, solo las huellas.
Las mismas que has canalizado haciéndote mierda en el gimnasio, haciendo dieta, escuchando música agresiva, boxeo, etc.
Pero el refugio de tu dolor,
de tu frustración,
siempre recaerá en ti.
Eres tu único sostén.
Eres tu único guía.
Eres el timón y la brújula.
Eres el carbón del buque.
Eres el mascarón de proa.
Eres el demonio que devora a los otros demonios.
Eres tu amigo.
Eres tu psicólogo.
Eres tu balanza.
Eres tu profesor.
Eres tu ciervo.
Eres tu refugio.
Reflexiona esto, porque ese día va a llegar y no quiero que te sorprenda desatendido, sino LISTO.
Saludos.
Un abrazo 😊✨❤️
La Transformación de Hierro
Cuando tienes depresión, cada palabra cruel se transforma en dolor y luego en llanto.
Y luego de eso, viene la ira.
La rabia.
Esa rabia ya sabes y ya te enseñé cómo la canalizarás.
Y eso, no es insultando al otro.
No es discutiéndole al otro.
Es encontrándote contigo mismo.
Es cerrando a puertas a todo aquel que no te sume ni te aporte.
Ni aunque haya sido tu mejor amigo de infancia, cierra contacto con el.
Si no lo entiende, no sigas forzando ese vínculo.
Entiende que los amigos no existen.
Hoy en día existen solo personas que vienen y van.
Que te recuerdan durante el día.
Que te piensan durante el día.
Y después, no los ves más.
Lo que ahora te duele, mañana será de hierro.
Lo que ahora te destruye, mañana será tu poder.
Cada palabra cruel que el otro te dijo, en este momento, no harás más que llorar pero cuando salgas del hoyo, agradecerás todo eso que te hizo.
Y no se trata de lo que te hizo.
Porque daño no fue.
Fue un despabilamiento.
Fue una sacudida.
Fue un despertar para que dejaras de llorar.
Para que maduraras.
Para que te formaras como un diamante.
Siempre bajo presión.
Al principio todo es doloroso.
Todos son crueles.
Pero después de la tormenta.
Sales victorioso.
Sales ganando.
Sales maduro.
Sales sabio.
Sales resiliente.
Sales vivo.
Recuerda siempre eso
Un abrazo. Saludos 😊✨❤️
La Guerra Existencial
Hay relaciones que, con el paso del tiempo, se vuelven vacías.
Lo que antes brillaba, se apaga sin que nadie lo note.
Uno cambia, avanza, vive nuevas etapas.
Mientras tanto, otros se quedan atrapados en lugares emocionales que ya no tienen nada que ver contigo… o toman caminos que no se cruzan con el tuyo.
No puedo quedarme cerca de personas que no me ayudan a crecer.
Siempre las mismas caras.
Los mismos lugares.
Las mismas conversaciones que ya no me hacen pensar ni sentir.
He vivido en tantas ciudades que ya ninguna me parece especial.
Después de tres años, todo se vuelve aburrido.
Después de ocho años, se hace una mierda.
Estar demasiado tiempo en un solo lugar hace que todo se sienta repetido.
Pero moverse tanto también tiene un precio: La soledad se vuelve tu compañera.
Me acostumbré a estar sola, pero ahora, a mis 34 años, empieza a doler.
Han sido muchas mudanzas, muchas despedidas sin tiempo para procesarlas.
Una vida solitaria, sin amistades que duren.
Y cuando aparecen, no se quedan.
Son como estaciones del año: pasan, cambian, desaparecen.
Quedarse para siempre en relaciones que ya no te hacen bien sería como matarte por dentro.
Sería perder la alegría.
Sería apagar tu fuego.
Es una vida sin raíces, pero con libertad.
Una forma de vivir que no elegí, aunque a veces duela.
Aunque a veces pese.
Me cuesta entender cómo hay personas que siguen en los mismos grupos de siempre, con los mismos amigos del colegio o la universidad… como si el tiempo no les pidiera cambiar.
¿Para qué repetir los mismos hábitos sin emoción?
¿Las mismas frases que ya no dicen nada?
Conozco grupos que llevan años sin cambiar.
Sin romper nada.
Sin arriesgarse.
Sin moverse.
Y me pregunto:
¿Eso es crecer?
¿Les gusta estar siempre en lo mismo?
¿Cómo no se cansan?
A mí, la gente me cansa rápido.
Prefiero que estén un tiempo breve, intenso, necesario… y luego se vayan.
Al final del día, todo vuelve al centro.
Vuelves a ti.
A tu esencia.
A tu silencio.
A ese espacio íntimo donde nadie entra sin permiso.

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La Reflexión
Más del 80% de las personas viven dormidas.
No es que no piensen.
Es que no piensan de verdad.
No sienten con profundidad.
No se cuestionan.
No se miran.
¿Crees que ese 80% está sintiendo lo que tú sientes ahora?
¿Qué están leyendo tu mirada, tu silencio, tu lenguaje corporal?
La respuesta es no.
Y no porque sean malintencionados,
sino porque no han aprendido a mirar más allá de lo evidente.
Pero existe un pequeño porcentaje—mínimo, casi invisible—
que sí observa.
Que sí escucha.
Que sí lee entre líneas.
Ese 1% que no necesita palabras para entenderte.
No por ser psicópatas,
sino porque les importa el otro.
Porque su esencia es comprender, no controlar.
Cuando vives en constante análisis,
cuando tu mente no descansa,
cuando tu intuición es volcánica,
puedes asustar.
No porque seas agresiva,
sino porque eres intensa.
Y esa intensidad, cuando no se regula,
agota.
Desde que nací, vivo en ese estado.
Y cuando pierdo el control,
el desgaste es brutal.
Pero también es revelador.
La introspección te lleva a mundos que ni tú sabías que habitaban en ti.
Y eso no debe dar miedo.
Debe dar respeto.
Porque cuando conectas contigo,
cuando te sumerges en tu propio abismo,
dejas de ser parte del ruido.
Dejas de ser parte del rebaño.
Y empiezas a ser tú.
Cuestionarse no está mal.
Lo que está mal es hacerlo frente a quien no sabe sostenerte.
Demostrar emociones no es debilidad.
Pero la sociedad lo juzga como tal.
Porque la vulnerabilidad incomoda.
Porque el alma expuesta es un espejo que muchos no quieren mirar.
Entonces, ¿cómo proyectar lo que sientes sin decirlo?
Dibujando.
Escribiendo.
Escuchando música.
Creando cuentos.
O escribiendo esta reflexión,
y luego quemándola.
Porque no todo lo que se crea debe ser visto.
Algunas cosas son solo para ti.
No necesitas espacios externos para desarrollarte.
Puedes hacerlo desde tu rincón,
desde tu silencio,
desde tu ritual privado.
Pero no lo postergues por miedo al juicio.
No lo descartes por parecer innecesario.
Si te nutre, hazlo.
El resto no importa.
No eres materia inerte.
Eres vida.
Eres fuego.
Eres esencia.
Cuando conoces a alguien analítico,
te entrega otra forma de ver.
Otra geometría.
Imagina un cubo.
Sabes que tiene caras.
Pero olvidas sus bordes,
sus uniones,
su grosor.
Ahí hay información.
Ahí hay verdad.
Y es ahí donde debes pararte a pensar.
Pensar más allá.
Sentir más allá.
Porque solo así se llega a respuestas que ni tú sabías que buscabas.
No le tengas miedo a conocerte.
Tenle miedo a no hacerlo.
Un abrazo fuerte, saludos ✨😊❤️
Rara Avis
Te rechazan por no encajar en sus moldes,
pero tú celebras el don de no haber sido domesticado.
No fuiste adoctrinado.
No fuiste convertido en réplica.
Y eso, aunque duela,
es el mayor privilegio que puede tener un alma libre.
No todos lo entienden.
No todos lo soportan.
Pero tú lo sostienes con dignidad.
Así que agradece.
Porque ya ganaste.
Tu pensamiento no pertenece a nadie.
Tu esencia no se alquila.
Tu fuego no se apaga por aprobación.
Sigue adelante, Saludos 😊✨❤️
Si la sociedad te quiere solo es porque te quiere FUERTE
Quien conoce de algo, tiene que haberlo vivido antes para poder hablar de ello. Cuando te toque vivir esto que te voy a contar, vas a poder leer la mente y el alma de las personas. Te sorprenderá. Hace muchos años atrás tuve depresión. No fue fácil. Me costó una madre salir de ello. Pero una vez que salí, me fortalecí y me hice un pacto:
“Del lugar que te costó salir, no vuelvas nunca más”
Me metí tanto esa frase en la cabeza, que ahora ya es un tatuaje. Uno de miles.
Cuando tu vives depresión, estás cegado. El discurso que tienen los otros sobre ti es pereza. Es falta de actitud. Es falta de cojones. Es falta de fortaleza. Te llenan la cabeza con comentarios desalentadores y se ríen en tu cara por pedir que sean más cuidadosos contigo con sus palabras.
Pasé por eso también. Y sí, también…nadie fue suave conmigo.
Pero, llega un momento, en que esas palabras duras…ya no te afectan.
Ya no te quitan el sueño y cuando eso empieza, es porque la depresión ya se está alejando.
Porque ya no te domina.
Porque ya no te controla.
Ahora eres tú quien lo está haciendo.
Y eso es poder.
Cuando estás en depresión crees que nadie te entiende. Sí, nadie lo hace. A no ser que lo haya vivido. Vivimos en una sociedad extremadamente egoísta y nadie te va a venir a salvar de ello.
Siempre he dicho que la depresión no es una enfermedad.
Es un estado.
Es una etapa.
Piénsalo.
Mucha gente suele decir:
“Oye, antes yo era feliz”
“Antes todo era mejor”
“Antes la gente era feliz”
“Antes los tiempos eran mejores”
Todos dicen el mismo discurso y creen que cayeron en depresión porque algo cambió y ya dejó de ser mejor.
pero si yo te dijera que el que cambió fuiste tú y no tu entorno?
Algo cambia en ti cuando sufres depresión, porque en ese momento no eres el mismo, tampoco eras el mismo de antes pero una vez que sales de eso, tampoco eras el mismo de ese momento.
¿Solución? Tómalo como una etapa.
Tómalo como una fase en la que eres una mariposa.
Una mariposa que no está haciendo nada más que cambiar el color de sus alas.
Una mariposa que está cambiando su estrategia para volar más alto y mejor.
Eso es la vida.
Eso somos: mariposas.
Mariposas que cambian, que evolucionan, que mejoran…todo es evolución.
Y no solo la gente, la sociedad también.
Esta sociedad que vivimos no es la misma de antes y la que venga en los próximos años tampoco será la misma de hoy.
Los seres humanos somos un ciclo.
La sociedad es un ciclo.
Y la sociedad está pasando por un ciclo y además se está transformando.
Se está transformando de alas para volar más alto y mejor.
¿Cómo no lo ves?
Pero manteniendo esa idea en tu cabeza, te aseguro que hallarás más paz contigo mismo.
Mientras que si piensas y te desesperas porque las cosas no están llegando a tu edad porque estás atrasado o porque a tu edad ya deberías estar casado o tener pareja, nada de eso va a pasar.
Sabes que no eres el único que está solo.
Todos estamos solos.
Y todos tenemos miedo de quedarnos solos.
La depresión es un cambio.
Un cambio de mentalidad.
Un cambio de visión de mundo.
Un cambio de perspectiva.
Un cambio de conexión consigo mismo.
Un cambio de conexión con el otro.
Un cambio de energía.
Un cambio de ser quien eras.
Piensa que después que salgas de esto, serás fuerte.
Notarás el cambio. Te lo garantizo.
Y ahí, te acordarás de mi.
Ahora es sufrimiento.
Mañana serán risas.
Pero los cambios son necesarios para poder madurar y ese es otro punto, la depresión es madurar.
Mucha gente toma medicamentos porque no aguanta la pena, no aguanta el dolor….está bien, medícate pero también piensa.
No inviertas tantos años en eso porque a mi me pasó y no hay día que me castigue por haber perdido mi tiempo creyendo en algo que iba a sanarme.
Siempre busca ser la mejor versión de ti mismo y sobre todo analízate primero.
Hazte preguntas.
Por muy burdas que sean.
Ahora,
¿Qué hago con esos comentarios que me duelen tanto?
Canalízalos.
En lo que sea.
En lo que te gusta.
Pero siempre haz algo distinto.
Algo que rompa tu estructura.
No hagas siempre lo mismo.
Hacer siempre lo mismo no excita a nadie.
Hay que abrir los canales para la estimulación.
Y ahora, ¿qué pasa con estas personas?
Nada.
No son nada.
Generalmente los que te pisotean, son personas estúpidas que no tienen idea de lo que estás pasando.
No tienen empatía contigo y no la van a tener con nadie.
En el futuro cuando salgas de eso, envíalos al matadero y siempre recuérdales lo que hicieron.
Van a sacar mil excusas pero tu no los vas a tomar en cuenta porque ya quedaste claro con su actuar.
Pero cuando el karma llega, no tiene piedad:
“El que era bufón, hoy es rey” “El que era rey, hoy es bufón”
Por ende, esto es ahora.
Mañana serás poderoso.
Mañana tendrás el control.
Y da rabia.
Da rabia, pena, angustia, frustración…ahora.
Porque no te entienden.
Porque no te escuchan.
Y muchos se van a alejar y otros se alejaron ya.
Pero no siempre sucede eso para hacerte daño a ti.
Hay gente que lo hace porque de verdad no puede sostener eso.
Cuando comprendas que la mayoría de la gente tiene problemas mucho peores que los tuyos, vas a soltar esa frase de tu mente.
Porque hay gente que de verdad los tiene.
Es difícil encontrar alguien que no los tenga.
Es difícil ver alguien que no tenga pena.
Piensa que siempre hay alguien que está atravesando por algo muy doloroso y por la misma verguenza que tú tienes en contar al resto de lo que estás pasando, prefiere no decirlo.
Muchas veces preferimos no pedir ayuda por eso. Pero si no puedes sostenerlo por ti mismo porque ya es imposible, debes pedir ayuda.
Sé que cuando estás con depresión nada te servirá de consuelo.
Es como decirle a una mamá que todo estará bien cuando acaba de perder a su hija.
Tu sabes que no lo estará y que le tomará toda una vida en sanar esa pena.
Y quizá nunca se sane.
Lo que no entiendo es el dolor de perder una hija porque nunca he perdido una pero lo que sí entiendo es empatizar.
y para eso, hay que escuchar.
En el 2023 cuando viví en Temuco, conocí a una señora que estaba vendiendo ropa. La señora me ofreció ropa muy bonita pero yo le dije gracias pero no tenía plata para comprar y de la nada, empezamos a conversar.
Y ahí ella me contaba que había perdido a su hija.
Que la habían atropellado.
Que había fallecido.
Tenía dos hijas y una de ellas fue la que falleció.
Era la mayor.
Nunca la juzgué, nunca la critiqué.
Porque ver a alguien que perdió un hijo y recibir críticas como:
"Oye supéralo" “Es que no me importa”
Eso es ser cruel.
Si no puedes empatizar, mejor te callas o no hables con nadie.
Te alejas de esa persona, pones una excusa o te retiras pero en silencio.
Porque de verdad hay mucha gente herida en la sociedad que cualquier comentario la va a destruir.
No te cuesta nada escuchar un rato a alguien que quiere contar su historia, su dolor.
Sabes que tienes tiempo y que no quieres dársela a nadie porque eres un egoísta de mierda, y tú lo sabes.
A veces gente así te deprime y prefieres alejarla porque te da pena, me ha pasado eso muchas veces.
Pero escucharla un rato no le hace mal a nadie.
Nadie dice que te hagas amiga de ella….solo estoy diciendo que la escuches.
A esa señora la escuché por una hora.
Y no sentí que haya perdido mi tiempo.
Que puedas haberla escuchado, fue lo mejor que le haya pasado.
Porque hay muchas personas que perdieron su brújula y no saben a donde ir.
No saben a quién recurrir y se sienten perdidas sin saber dónde están, a dónde quieren estar,…simplemente no saben.
Cuando la señora terminó de contarme su historia, le dije que lamentablemente ella no iba a poder revivir a su hija.
Pero que sí tiene otra hija y que es importante que no la descuide porque cuando los papás hacen eso por una muerte no anunciada, se olvidan del otro.
Y esos hijos que quedaron vivos, empiezan a pasar por la pubertad, la adolescencia, completamente solos.
Porque ven a sus dos papás llorar por la muerte de su hermana, y en la adultez empiezan a odiarlos.
Los odian porque les robó atención.
Los abandonó por desvivirse de esa hija fallecida.
Eso es muy triste.
Y pasa a menudo.
Lo que después vi en sus ojos, me quedó marcada.
Vi los ojos de alguien que pareciera haberse encontrado con un ángel.
Me sorprendió eso.
Y después de eso, me dijo lo que yo ya percibía:
“Haber hablado contigo me hizo sentir mucho mejor”
Pude descifrar su dolor.
Pude descifrar su fractura.
Conozco el dolor.
Conzoco la soledad.
Conozco la angustia.
Conozco la depresión.
Conozco la decepción.
Conozco la traición.
Me conozco todos esos lenguajes.
Porque han sido años viviendo en ello.
Cuando las personas vivimos años de depresión, malas situaciones, pérdidas familiares importantes, bullying, etc…curiosamente es como que activaramos algo en nuestro cerebro y pudieramos conectar mejor con el que nos rodea.
Con personas que están mucho peor que nosotros.
No sé si es algo cerebral o emocional pero sí sucede algo y te vuelves más perceptivo.
Perceptivo a la energía del otro, a las intenciones del otro, incluso al aura del otro…y cuando algo raro o desagradable ves en el otro, es porque algo hay y te alejas.
No quieres ningún tipo de contacto con esa persona.
Porque no todos emanan buenas energías.
Me pasa eso a menudo, no con todos pero me pasa casi siempre.
Esta señora, emanaba una energía triste y desolada…nunca vi maldad en ella…todo lo contrario.
La recuerdo siempre y espero de corazón que esté bien o mejor de lo que la vi en ese momento.
Sin embargo, regresando al punto de inicio:
“Cada fractura, cada herida, cada muerte inesperada, cada mala racha…es sufrimiento ahora mañana será paz y también será fortaleza”
Todo es temporal. Nada es para siempre.
Te va a doler mucho.
Te va a tomar quizás muchos años como a mi me pasó.
Pero vas a salir y cuando salgas, saldrás muy fuerte.
Más sabio.
Más perceptivo.
Más intuitivo.
Más consciente.
Más selectivo.
Más empático.
Más perseverante.
Más resiliente.
Te vas a desesperar muchas veces porque pasan los meses, pasan los años….y sigues ahí, y sigues y sigues….vas perdiendo el juicio…te frustras…te enojas…la gente te critica porque la tratas mal, la insultas…y a veces es mejor decirlo, en lugar de callar, di esto:
“Oye tengo depresión, por eso ando así”
Créeme que la mayoría, va a empatizar.
Pero,
Si no dices nada, lo más probable es que te sigas hundiendo en esa pena. Te sigan diciendo que tienes un problema y qué se yo.
¿Cuánta gente en esta sociedad de mierda está con depresión?
Dime, ¿cuántos de ellos no lo están?
No son muchos, ¿cierto?
Dime cuánta gente oculta que tiene un problema por miedo al que dirán y bueno si lo tienes, ¿qué importa? el problema es tuyo, no del otro.
Si el otro no entiende o se ríe de eso, mándalo a la cresta y se acaba el problema.
Somos seres humanos, no somos robots.
Tenemos alma.
¿Qué esperabas?
Si esa gente que tu amabas por ser amiga tuya y empezaron a burlarse o a criticarte por tu situación a sabiendas, a conciencia…no sé..se alejaron cuando más los necesitaste o te traicionaron….no son tus amigos y nuevamente, mándalos a la cresta.
No sirven.
No los llames.
No los busques nunca más.
Son una mierda.
No perdones gente que a sabiendas de lo que te hacía sentir mal, no trepidaron en hacerte daño.
Esa gente no se le perdona.
A esa gente se le entierra y ya.
Mejor reconoce el poder que tienes.
No busques que el otro te dé poder.
Porque eso va a salir de ti, no del otro.
Va a llegar el día en que te vas a levantar solo y no necesitarás de nadie.
Ni siquiera del que te cuida en este momento.
Cambia el discurso que tienes en tu cabeza y te irá bien.
Deja de frustrarte si no tienes amigos.
Muchas veces el camino debe hacerse solo porque a algunos les tocó así y tienen que enfrentarlo así.
Ese camino tuve que recorrer yo.
No hubo novio.
No hubo mamá.
No hubo mejores amigos.
Y lo otro importante: Es mejor vivirlo solo.
Sabes por qué?
Porque después te haces más fuerte de lo que tú pensabas, incluso de los que recorrieron el camino acompañado.
Experiencia cien por ciento garantizada.
Y nada ni nadie te va a ganar en perseverancia ni en resiliencia.
Absolutamente nadie.
Vas a decir:
"pan comido"
Porque es experiencia.
En cambio los otros, no.
Los otros recién van a empezar a sufrir de algo que tu ya manejaste, controlaste y superaste con creces.
Lo segundo importante: Abraza ese dolor.
Abraza ese demonio que te acuchilla.
Vuélvete masoquista con el.
Te va a terminar gustando.
Si piensas así, te irá bien.
El demonio a veces está para asustarte pero también para superarte y enfrentarte.
Y después de ganarle, no necesitarás a nadie.
Ni mujeres, ni hombres….solo paz y tranquilidad.
Una buena cerveza.
Una buena comida.
Un hermoso atardecer.
Te tendrás a ti mismo.
Completo, no vacío.
Pleno.
Sereno.
Libre.
Todo esto te podría aconsejar…al menos a mi me sirvió.
Me funcionó.
Y lo más importante: pude salir.
Sin pastillas.
Sin psicólogo.
Sin pareja.
Sin amigos.
Sin comentarios positivos.
Sin tener relaciones sexuales.
Sin alcohol.
Sin drogas.
Sin vida social.
Sin comodidad.
Sin placer.
Así que…ánimo.
No te rindas, yo sé que tu puedes salir de eso.
Un abrazo 😊✨❤️
¿Qué te hace pensar que por ser alguien correcto la vida te compensará?
Vivimos en una sociedad bajo un sistema que avala a los malos por encima de los buenos. Muy injusto, ¿verdad?
Hay quienes nos consideramos honestos y moralistas.
Creemos que por tener un fuerte sentido ético, auto exigencia y necesidad de mejorar constantemente, la vida y la gente nos tratarán mejor y además de ello, nos compensará.
Y la verdad, es que no. El mundo no funciona así.
Muchos de nosotros queremos ser Batman o queremos que exista pero la verdad es que no es así.
La gente no entiende el por qué suceden o se originan las guerras.
Muchos de nosotros no queremos muerte ni conflictos porque eso nos afecta a todos y no solo como seres humanos, sino también económicamente porque los conflictos bélicos también afectan al incremento del empleo.
Ahora bien, ¿qué pasaría si te dijera que las guerras son un negocio?
En serio, ¿piensas que los políticos invierten su tiempo en liderar una nación por el bienestar de las personas?
Pues la verdad es que no, no les interesa tu bienestar.
Este mundo en el cual tú crees ser libre, en la cual tú crees que existen derechos humanos, no es así y jamás ha sido así. Sobre todo Latinoamérica.
Y lo sé. Sé que es injusto.
Sé que más de alguno de ustedes quisiera corregir el sistema.
Hacer el bien para que todos estemos bien.
Algo que comparto con la visión de alguien que suele ser perfeccionista, hablando en arquetipos, es que no estoy a favor de la injusticia y me apesta que no haya derechos.
Que muchos de los que son visionarios, no tengan oportunidades para crecer como emprendedor o llegar a ser como Warren Buffett.
Un día soñamos con ser el, pero a medida que ibas avanzando en tus estudios de ingeniería comercial, te diste cuenta de que no todos aplican a ese puesto de privilegio.
De que si no tienes contactos con gente poderosa o si no perteneces a una familia aristocrática, tú vales mierda y que solo el tramposo y charlatán, no es jugado ni castigado por estafar a gente inocente que se les prometió triplicar sus ingresos invirtiendo en una empresa de inversiones fantasma.
Si haces el bien, tu jefe que te odia, no le va a importar.
Pero créeme que tu familia, sí.
Parece obvio, lo sé.
Pero la gente buena y la que tiene tus mismos ideales y valores, va a validar eso en ti y te recordará por ello.
Y de que a pesar de que muchos no lo harán, sabes que aun así te esforzarás siempre por ser tú mismo con tus ideales y tus valores porque así te crio y te formó tu familia.
Porque sabes que nadie vendrá a reemplazar tu forma correcta de comportarte por mucho que quiera manipularte.
Tienes claro quién eres y es tan así, que lo sientes en tu propio adn.
Y con esto, pretendo a incentivarte y de explicarte, de que por mucho que te esfuerces existen situaciones que jamás van a cambiar y que no es tu culpa.
Has vivido azotando tu piel y tu cerebro de que sí lo es pero en realidad no eres tú el problema. No eres tú el culpable o tú el que está mal. El que está mal, es el sistema en el cual has nacido, has crecido y te has desplazado por años.
En la medida que entiendas, reflexiones y comprendas esas razones, tu mentalidad tomará cierto efecto de calma y sobre todo, sabiduría que es lo más importante.
Muchas personas tomaron conciencia de esto cuando empezó la pandemia.
Las personas del antes, no son las mismas de ahora.
Entendieron que priorizar su salud mental era mucho más importante que sostener vínculos de pareja enfermizos.
Entendieron que podían generar ingresos teniendo negocios digitales que recurrir a largas distancias para ir a trabajar con un jefe de mierda y colegas cabrones.
Y claro, la sociedad nos cambió a cada uno de nosotros.
Algunos extrañan lo de antes, otros no.
Pero es así.
La sociedad vivirá en constante evolución y todos tenemos la misión de adaptarnos aunque duela pues como dijo alguien por ahí, la selección natural es un proceso evolutivo mediante el cual los organismos mejor adaptados a su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo sus características a las siguientes generaciones.
Y esa es justamente nuestra misión.
Nuestra lucha.
Adaptarnos a nuestro entorno para tener más probabilidades de sobrevivir y lamentablemente, no todos podremos reproducirnos pues las mujeres de hoy en día, no están dispuestas a ello y así como yo, muchas quedaremos en esa entraña y adivina qué.
No te queda más solución que seguir adelante con ese dolor, esa desagracia o bien, recurrir a la autoeliminación de tu propio ser porque no pudiste adaptarte al proceso evolutivo llamado selección natural.
Que tengas buena noche, saludos 😊✨❤️
El Espíritu que Moldea
Vivir en dualidad es arder en dos fuegos.
Desear lo que no se tiene,
tener lo que no se desea,
y aún así quererlo todo.
No una parte.
No un fragmento.
Todo.
Pero el cuerpo pesa.
El alma se cansa.
Y tú, que no puedes dividirte,
ya te habrías partido en dos si el ritual lo permitiera.
Lo sé.
Tú también lo sabes.
El miedo se disfraza de deseo:
temes alcanzarlo,
temes no alcanzarlo.
Temes amarlo,
temes no saber si lo amas.
¿Cuántos caminan así,
con el corazón en guerra y los pies en barro?
¿Cuántos temen el final
como si el desenlace fuera un monstruo esperando bajo la cama?
Y sin embargo,
sigues.
A pesar del temblor.
A pesar del dolor.
A pesar de que cada paso es un conjuro contra el abandono.
Imagínate como mascarón de proa:
no siempre es una mujer,
a veces es una criatura mitológica,
una bestia tallada en furia,
hambrienta de poder,
de fuego,
de pasión,
de intensidad.
Lo fascinante de esa figura:
siempre va de frente.
Nunca mira atrás.
No se quiebra.
No se rinde.
Canaliza ese fuego.
Haz de tu deseo un faro.
Aunque el mar grite,
aunque el frío muerda,
aunque la vergüenza te roce los talones.
La culpa.
La inseguridad.
El fracaso.
Todo eso intenta erosionarte.
Pero tú,
como ese mascarón,
permaneces firme.
Tú eres esa bestia.
Tú eres poder.
Solo tienes que recordarlo.
Solo tienes que creerlo.
Buen día a todos los que arden en silencio ✨😊❤️

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Alius Mundi
Duele ser constelación errante.
No encajas. Irradias.
Eres un eclipse que no pide permiso.
Cautivas como un incendio lento,
disrumpes como un susurro en medio del grito.
Tu esencia es enigma:
magnética, indomable,
provocadora sin intención,
pasión que no cabe en moldes,
intensidad que no se disculpa.
Auténtico.
Genuino.
Un ritual viviente.
Habitas la sombra como quien la elige,
no como quien la teme.
Te observan desde lejos,
te admiran sin acercarse,
como si tu fuego solo pudiera contemplarse,
pero nunca tocarse.
A los que arden en silencio,
a los que caminan solos pero sienten en coro:
no estamos aislados,
somos un solo pulso,
una sola grieta luminosa en el muro de lo predecible.
Un fuerte abrazo para ti…saludos ✨😊🌙❤️
Cuando las mascotas dejan de ser mascotas y pasan a ser antidepresivos
Hay momentos en la vida en que el alma se agrieta.
No se rompe del todo, pero algo se fisura por dentro.
Y aunque el cuerpo camine, y la voz diga “estoy bien”,
hay una espina invisible que se clava cada vez que respiras.
La gente que te ama intenta ayudarte.
Pero a veces sus manos no saben cómo tocar lo que no se ve.
Y en su torpeza, te llaman ingrato.
No porque no te quieran, sino porque no saben cómo sostenerte sin romperte más.
La tristeza profunda no es una enfermedad.
No es un error.
Es el eco de una parte tuya que pide ser escuchada.
No por doctores.
No por consejos.
Sino por algo que no juzgue.
Algo que simplemente esté.
Y a veces, ese “algo” no tiene rostro.
No tiene nombre.
No viene en forma de humano.
Viene en cuatro patas.
Con ojos que no te preguntan nada.
Con una cola que celebra tu existencia aunque no hayas dicho una palabra.
Un día, sin darte cuenta, aparece.
Pequeño, inquieto, con el corazón latiendo como tambor.
Y tú, que pensabas que ya no podías cuidar ni de ti,
descubres que puedes cuidar de otro.
Y en ese acto, algo cambia.
El dolor no desaparece, pero se acomoda.
La risa vuelve, tímida.
La esperanza se asoma, sin pedir permiso.
Y tú, que estabas hundido, comienzas a flotar.
Ese ser no te exige nada.
No te pide explicaciones.
No te pregunta por qué lloras.
Solo se acuesta a tu lado.
Respira contigo.
Y sin saberlo, te enseña a vivir otra vez.
Con el tiempo, lo ves crecer.
De cachorro a compañero.
De compañero a testigo.
Y entiendes que mientras él cambiaba, tú también lo hacías.
Porque los animales no son solo compañía.
Son puentes.
Son espejos.
Son maestros silenciosos que llegan cuando más los necesitas.
No tienen ego.
No tienen orgullo.
No te castigan por tus errores.
Te aman en tu peor versión.
Y eso, eso no es cualquier cosa.
Cuando sientas que estás solo, recuerda:
hay seres que piensan en ti sin que lo sepas.
A veces no tienen nombre ni apellido.
A veces no hablan tu idioma.
Pero están ahí, esperando el momento justo para devolverte la luz.
No todo se cura con pastillas.
A veces, la medicina tiene patas, pelo y una mirada que atraviesa el ruido.
A veces, la salvación llega en forma de juego, de paseo, de siesta compartida.
Y cuando ellos se van, no mueren.
Se convierten en parte de tu historia.
En parte de tu arte.
En parte de tu legado.
Porque vinieron a enseñarte que sí eres valioso.
Que sí mereces amor.
Que sí puedes volver a confiar.
Vinieron a recordarte que incluso en tu silencio,
hay alguien que escucha.
Un abrazo fuerte, que tengas bella tarde