Deja de disculparte No tienes que pedir perdĂłn por cĂłmo te rĂes, cĂłmo te vistes, cĂłmo te arreglas el pelo, cĂłmo te maquillas, cĂłmo hablas. No tienes que lamentar ser tĂş mismo. Hazlo sin miedo. Es hora de aceptar: este eres tĂş, y tienes que pasar el resto de tu vida contigo. AsĂ que comienza a amar tu sarcasmo, tu torpeza, tu rareza, tus hĂĄbitos peculiares, tu sentido del humor Ăşnico, tu voz, tus talentos, tu todo. HarĂĄ tu vida mucho mĂĄs fĂĄcil simplemente ser tĂş mismo.


















