La vida, o es una Aventura o no es nada…
Cada vez que tenemos oportunidad de viajar, creamos las mejores expectativas, pero si no es así, si nada de lo que has planeado, no resulta.
A finales de Agosto de 2018 por parte de la Universidad Autónoma de Querétaro, Campus Tequisquiapan, se realizó un viaje académico donde hicimos la participación entre 35-39 estudiantes de diferentes grados, sin olvidar la asistencia del profesor Martín quien fue responsable de dicho viaje.
Nuestra excursión fue de un día, comenzó desde muy temprano con el afán de poder apreciar el amanecer en el Mirador Cuatro Palos, Pinal de Amoles, sin duda de las mejores vistas, aquella mañana estaba algo nublado, pero aún así se pudo observar el bello amanecer y por supuesto una bonita vista de la sierra.
Nuestra segunda parada y última fue Cañon del Paraíso, Peñamiller, lugar que aún sigo sin conocer, cada vez que recuerdo dicho día, me causa gracia, se convirtió en una de mis anécdotas favoritas e inolvidables.
Recuerdo que las dos urvan (furgoneta de carga que también se usa para transporte) no podían seguir con el trayecto ya que al parecer una parte del camino es río, la única opción era continuar a pie. La mayoría optó por conocer el lugar, la otra parte se quiso quedar.
Yo sin pensarlo dos veces también decidí ir, esta experiencia la viví con mi compañera de clase Fer, las dos iniciamos junto con algunos compañeros solo que nos atrasamos porque ella se quiso cambiar de ropa para no mojar la que traía puesta, al retomar de nuevo el camino nos encontramos con otros compañeros del campus; eran de primer, séptimo y nosotras de tercer semestre, en total éramos entre 15 a 17.
Después de un buen tiempo, nos empezamos a preguntar dónde quedaba exactamente el lugar, ya que no veíamos ninguna señal de los demás compañeros que se habían adelantado, no tomamos mucha importancia solo continuamos, según llegaríamos en 30 minutos de donde partimos y nosotros ya llevábamos como una hora, aún así nunca dejamos de avanzar hasta después de un buen rato, era obvio; estábamos perdidos, al parecer nunca vimos dicha señalética que nos iba a dirigir al Cañon, fue entonces que todos nos detuvimos para encontrar la forma de llegar, no teníamos ni señal. Después de unos minutos nos percatamos de que estaban algunas personas de la comunidad de Peñamiller, no dudamos en preguntar, nos dijeron que estábamos bastante lejos como a una hora y media caminando, sino hubiéramos encontrado a dichas personas definitivamente íbamos a seguir caminando solo con dirección al río, sin saber hasta dónde podríamos haber llegado.
Debo hacer mención que nunca me sentí asustada, al contrario yo amé esta aventura porque durante el camino, varios iban cantando, hubo caídas repentinas al río, e incluso algunos de los chicos comentaban que ya escuchaban las voces de los compañeros que ya estaban en el Cañon, cosa que no era cierto (jajaja, realmente creo que eran los efectos del sol), pero sobre todo siempre permanecimos juntos.
Finalmente para llegar al Cañon del Paraíso, uno de los chicos nos comentó que le pediría de favor a los señores que nos encontramos, si nos podían llevar ya que traían camioneta, pero una de las chicas de primer semestre dijo que no era confiable; porque la mayoría éramos chicas además ellos sabían que estábamos perdidos, no era seguro y por cualquier cosa era mejor regresar caminando, de nuevo retomamos el camino pero ahora por otro camino, durante el recorrido varios de nosotros ya estábamos deshidratados, el sol estaba a todo lo que daba, algunas de las chicas terminamos rozadas porque llevamos shorts. Después encontramos una pequeña tienda todos corrimos hacia ella; compramos agua, nuevamente hidratados podíamos seguir con nuestro camino, hasta que al fin encontramos la dirección que nos llevaba al Cañon, en este punto ya era algo tarde que incluso los compañeros que no se perdieron ya venían de regreso, nos dijeron que si aún queríamos ir; corríamos el riesgo por parte del profesor ya que nos podía dejar, en sí a muchos no les importo y fueron al lugar para conocer el Cañon del Paraíso.
Como terminé rozada ya no decidí ir. Sin duda fue un bonito viaje, regrese con una inolvidable experiencia; es una sensación extraña porque nunca te lo esperas, pero de eso se trata la aventura, lo tomé de la mejor manera, debo admitir que me gusto porque si nunca nos hubiéramos perdido nunca hubiera visto la otra parte de ese lugar, sobre todo disfrute cada momento, fue toda una odisea.