“Sabemos como cuidarnos solos, tranquila.” añadió, no quería seguir dándole vueltas al tema porque sabía de buena mano que de ninguna manera conseguiría hacerle entrar en razón. Con cuidado, se encargó de desinfectar toda la herida sin separarse ni un centímetro de Indra hasta que hubo terminado; después rompió otro trozo de su propia camiseta para mojarla en el agua del riachuelo y limpiar la sangre de al rededor. “Ya está.”
“Yo tengo que velar por la seguridad de los que vinieron conmigo, si algo les llega a pasar mientras yo no estaba no me lo podré perdonar a mi misma” murmuró quedándose sin aliento por el dolor agudo que recorría su cuerpo gracias al alcohol recorriendo sus heridas abiertas. El tacto del moreno contra su piel era suave. Se quedó mirando su propia herida, tal vez demasiado tiempo, cuando cayó en cuenta ya estaba todo listo. “Gracias” murmuró dirigiendo su vista a él. “Ahora vamos a matar humanos” musitó estirando su mano para que la ayudara a pararse.










