Capítulo 69 - Dangerous Love
Me desperté inmediatamente al escuchar sollozos a mi lado, en un dos por tres me enderece y adormilado intente comprender que se escuchaba.
No estaba seguro si estaba soñando o si ella simplemente estaba dormida, pero al frotarme bien los ojos pude entender. Se me erizo la piel, me paralice, no podía respirar y no es broma, quería llorar.
— ¿(tn)? — no me respondió, al contrario su llanto aumento y cuando intente tocar su hombro me empujo, estaba fuera de sí. Moví un poco más el cobertor para ponerme de pie y casi pierdo el control, no era un pequeño sangrado. Salte literalmente de la cama y encendí la luz para regresar a ella.
—Necesito llamar un medico o llevarte a un hospital, ahora. — me ignoro, su llanto no cesaba. Entre empujones y rasguños por su parte la cargue y la lleve directo a la regadera, ella forcejeaba pero sin embargo no logro zafarse, abrí el agua y esta poco a poco fue llevándose el color rojo de su piel, así como el ataque de desesperación de (tn). Pero el agua no pudo llevarse el dolor, no pudo llevarse la angustia, ni la de ella, ni la mía.
—Tranquila... — acaricie su cabello dando un beso en la frente.
—No está bien Nick, no lo está. — no paraba de repetirlo así como no dejaba de llorar. —Tranquilízate por favor, vamos a estar bien. — Sabía lo que significaba, a pesar de tener las más míseras clases de biología, comprendía lo que sucedía y su histeria no ayudaría en lo absoluto a nuestro hijo.
La saque cargando y la envolví en una toalla para después llevarla a otra de las habitaciones.
—Dame un segundo. — literalmente corrí para traer el teléfono y poder llamar a Jenn, si es que con suerte recordaba el numero y si además sería tan amable de pararse y responder el teléfono a las tres de la madrugada.
— ¿Que quieres a esta hora?
—Tengo una emergencia, y necesito ayuda urgente— sus padre adoptivo resulto ser un muy importante doctor.
— ¿Que te sucede? ¿Estás bien? — sin quitar la mirada de (tn) salí ligeramente de la habitación.
—No, mi novia está embarazada y ha tenido un fuerte sangrado, y no sé qué jodidos hacer— reprimí mis ganas de gritar —Ella no está nada bien.
Regrese con (tn) estaba pálida, no iba a esperar veinte minutos ella se veía realmente mal. Como pude la cargue al mismo tiempo que hablaba por teléfono nuevamente al padre de Jenn.
Antes de salir de la casa se quejo un poco antes se desmallarse, esto mas su anemia no pintaba un buen panorama. ¿Qué mierda? ¿Estaba comenzando a pagar mis daños?
—Te lo dije (tn), te lo dije, es mi jodida culpa.
Llegue rápidamente al hospital y si, llegue como loco exigiendo una camilla. Un medico se acerco a mí, le explique lo que había sucedido, y después fui enviado a la sala de espera.
Minutos después una enfermera con un cabello rojizo más falso que nada, se acerco a mí y ansioso me puse de pie. Pero no, era solo para el llenado de papeleo. Le di la información pero ella no pudo resolver mis dudas, solo un 'guarde la calma', estúpida.
Me carcomía la ansiedad, la desesperación, quería arrancarme el cabello. Sinceramente jamás me había sentido de esa manera, nuca. Y a pesar de a ver sentido algo de alivio cuando el padre de Jenn llego, no lograba controlarme lo suficiente.
Una eternidad después, George salió —Nicholas, hemos logrado detener la hemorragia, pero está muy débil, un poco más y no hubiéramos podido hacer nada.
— ¿Y el bebé? — bajo la cabeza.
—Nick, lamento decirte que no pudimos hacer nada por él, era un embarazo de alto riesgo por lo que puedo notar. ¿No siguió las indicaciones de su médico?
— ¿Alto riesgo? Hace una semana fue a un chequeo y le dijeron que todo estaba bajo control.
—Pues no era así, habría que hablar con ese inepto. — ¿Hablar? Sí, por supuesto que hablaríamos.
—Prometo no hacer ni un solo ruido. — lo pensó por un momento, y finalmente cedió.
Entre a la habitación en total silencio, ¿Cómo mierda se lo iba a decir? Estaba acostada, dormida y pálida. Estire suavemente un banco que estaba junto a la mesa de noche y me senté a su lado. Jamás había sentido un cargo de conciencia como el que me estaba atormentando, en realidad nunca había sentido alguno, y este estaba incinerando mi cabeza.
Era mi culpa, el tiempo que la deje sola no la había pasado bien, encima no fui a su último chequeo, gran parte era mi culpa y me dolía inmensamente. Tome su mano, estaba fría.
—Lo siento castaña, lo siento mucho. — Me quede en el hospital y me encargue de avisarle únicamente a su padre y a Alisa, les explique que ella aun no sabia y que sería mejor que esperaran a visitarla más tarde. Eran cerca de las ocho de la mañana, no había podido cerrar un ojo y la verdad ni ganas.
—Buenos días, me avisaron que mi paciente se encuentra aquí— levanté la mirada suplicando por contenerme, pero no lo conseguí, al momento que escuche que decía el nombre de (tn) me puse de pie y avance decididamente a estrangular a ese ‘medico’. De reojo pude ver como Jenn que justamente iba llegando, me interceptaba. Me conocía. Me bloqueo la pasada y el bueno para nada volteo y nos miro sin entender.
—Debería darte vergüenza el venir a 'Revisar' — bramé como si se tratara de fuego en lugar de palabras lo que salía de mi boca.
— ¿Disculpe? — fingió no entender.
— ¿Qué mierda no entiendes? ¡Eres un imbécil! — lo vi pasar saliva, pero lo único que quería era destrozarle la cabeza con la arma que no traía.
—No estoy bien enterado de la situación, le suplico que se calm…
— ¿Qué me calme pendejo? ¡¿Que me calme?! ¿Me estas jodiendo? — hice a un lado a Jenn que no se callaba insistiendo que me tranquilizara. — ¡No me hagas enojar más! ¡Cómo eres capaz de hacer diagnósticos si no tienes una puta idea! — a estas alturas de mi gritos ya estaba rodeado de enfermeros.
—Señorita tranquilícelo inmediatamente o tendremos que sacarlo del edificio.
—Nicholas contrólate, o te vetaran y no podrás verla. Cálmate, hazlo por ella. — quería romper todo, quería golpear a todos, quería estallar, quería, quería romper en llanto.
El presunto médico, pálido, se dio la media vuelta antes de esfumarse.
Después de otra eternidad, me avisaron que había despertado, que ya podía entrar a verla. Me dolía el hacerlo, no podría soportar su dolor al enterarse. Me partiría.
Entre a ver a mi 'esposa', debo decir que en la vida creí que de mi boca fuera a salir esa palabra junto con 'mi'. Estaba dormida, sus labios estaban pálidos y había unas grandes ojeras en su rostro.