A ti, que no eres Alicia.
Suele decirse que, a veces, un "para siempre" dura solo un segundo, mientras escribo estas líneas tengo en la cabeza instantes que me has regalado, atrapados en segundos, que durarán para siempre en mi memoria.
Recuerdo el segundo en el que tu sonrisa sincera comienza a dibujarse en tu rostro, el segundo que tardo en verte cuando me abres la puerta de tu casa, el segundo que tardas en enredarte en mi pecho para hacerlo tu tierra, el segundo en el que mis dedos recorrieron tu cuerpo primera vez...
No me importa el recorrido de nuestro "para siempre", me importa que siempre sea nuestro, ser un hogar para ti, que mi hogar sea esa ilusión bonita que desprendes cuando te permites ser tú.
Quiero con estas palabras dejar aquí, en mi rincón, un recuerdo de que has pasado por mi vida y de la huella bonita que has dejado a tu paso, a mi lado, donde estás todavía. Volveré en otro tiempo a leer sobre ti, eso me hará viajar a tu cama, donde fuiste mía a ratos, a aquel sofá desde el cual las películas duraban solo unos minutos, a aquella playa, a nuestros diez platos, a las bayas caducas y que te pique una abeja, a tu lencería en mis manos, a los cuatro besos en los puntos cardinales de tu rostro, a nuestros desayunos, los perritos calientes dulces, los patitos salados, los pelotazos, mi ropa en tu cuerpo, tu cuerpo en el mío, las dos pataditas por el pasillo, los calcetines de patos, el destino jugando al azar, tu patricio animando, lo bonita que estabas bajo la lluvia en la primera cita, lo que siento al tocarte, el pinguinito y el reno, los primos casi hermanos, lo que hay antes del te quiero.
No se cuanto antes, ya estuve después, varias veces, al verte contenta a mi lado. Probablemente nunca pueda hacerte entenderlo completamente, y se lo bonito que sonreirías si pudieses verte a través de mis ojos, lo segura que te sentirías.
No se hacia donde vamos y no quiero saberlo, un gato dijo una vez que siempre llegas a alguna parte si caminas lo suficiente, quiero que te quedes y camines a mi lado, que me dejes acompañarte y cuidar de ti, conocerte y empujarte a disfrutar de las cosas bonitas que hay en tu vida. Quiero ser tu compañero, amigo y amante, quiero que aunque no lo expreses, por ser cauta y hacer bien las cosas, te permitas soñar e ilusionarte, mereces saber que las ilusiones que puedas tener, a día de hoy, las tengo yo contigo.
Si no es este "para siempre" el nuestro, quiero que sepas que si pudiese elegir cruzarme contigo del mismo modo en la próxima vida, no dudaría en hacerlo.
Espero que te disculpes por haberte negado a creer que aprendí hace tiempo a valorar las cosas antes de perderlas, a ti no quiero perderte y a la vez, no podré dejar de valorarte.
Te prequiero, cara de cereal empanado.




















