La BajiFuyu week ha terminado, pero no alcancé a hacerla completa. Así que igual posteare lo que quería escribir.
-Me pregunto... Cómo me veré con la oreja perforada- la pareja estaba pasando el día como de costumbre en el cuarto de Baji. Tenían la ventana abierta para que los gatos pudieran entrar en la habitación y jugar con ellos.
Inconscientemente Baji estaba jugando con el pendiente de Chifuyu mientras este hacía tarea con la panza hacia el suelo.
-Seguramente te verías genial. Muy "rudo" con esa melena larga y esos colmillos. Seguro serías más popular con las chicas- admitir eso último le había dolido un poco. Quería a Baji solo para él.
Así fue como Chifuyu decidió regalarle a su amigo un arete grabado con sus iniciales. Tenía planeado pedirle a Baji que usara las suyas y él usaría las de Baji. Definitivamente serían aretes a juego.
Aún tenía tiempo de declararle su amor y dárselos. Eran jóvenes y tenían tiempo de sobra.
O eso era lo que pensaba.
Las semanas siguientes a cuando le dieron los aretes grabados, el universo conspiró para no dejarle entregarlos. Baji se puso algo cortante, más huraño que de costumbre. Chifuyu no había querido molestarlo. Respetaba los sentimientos de su amigo. Luego Baji dejó Toman y no conforme con eso recibió la paliza de su vida.
Estaba seguro de que, hacer eso le había dolido más a Baji que a él. Su característica sonrisa nunca apareció sobre su rostro. Chifuyu habría agradecido verla en lugar de la expresión de tristeza y culpa que tenía. Baji podía ser frío, pero cuando peleaba era radiante. Salvo por esa vez.
Al menos sonríeme, fue lo último que pensó antes de quedar inconsciente.
Lo lamento, Chifuyu. Se decía Baji una y otra vez. No quería golpearlo, pero sabía que era por un bien mayor. Sabía que si lo hacía en ese momento estaba asegurando un futuro en el que Chifuyu estaría a salvo. Estaría manteniendo los ideales de la pandilla.
Uno para todos y todos para uno. Un hombre los protegería a todos y todos lo protegerían a él. Una gran familia. Si se meten con uno se meten con todos. Baji estaba feliz de saber que pertenecía a la Toman y era más feliz de imaginarse a Chifuyu entre ellos. Quizás no podría volver a la Toman nunca, pero habría logrado su objetivo. Unirlos a todos de nuevo.
Cuida de Mikey por mí; pensó antes de asestar el último puñetazo en el rostro del rubio. -Gracias por cuidar de mí, Chifuyu- susurró al levantarse y deshacerse de la liga del pelo. Se habían conocido en una pelea y se habían separado en otra.
Todo se movía en un time lapse extraño. Avanzando rápido a momentos. Su cerebro apenas y podía procesar lo que ocurría. Tenía que esquivar golpes, cuidar de Takemichi y localizar a Baji. Hacer todo aquello representaba todo un reto.
Una vez logró interponerse en el camino del mayor, las imágenes se tornan inconexas. Baji golpeando a Kisaki y luego rodando cuesta abajo de una colina de autos. Kazutora apuñalando a Baji, mientras Takemichi lo sujetaba.
Sangre, Baji desmayado, Kazutora murmurando cosas sin sentido mientras Mikey lo golpeaba.
Baji clavandose una daga en el estómago.
Baji despidiéndose con una sonrisa.
-¡Baaaaajiiiiiii Saaaaaaaaan!- el grito desgarró el aire y los corazones de algunos de los presentes. Eran poco común esas demostraciones de afecto durante una pérdida en una pelea.
Chifuyu sostenía a su amigo entre sus brazos con el peso de dos aretes a juego en su bolsillo con las iniciales de cada uno grabadas en ellos.
¿Por qué le había sonreído así?
¿Por qué había hecho eso?
¿Por qué le daba las gracias cuando claramente había sido incapaz de ayudarlo?
Ese era Baji. Una lista continúa de por qués.
El tiempo no se detiene. Vinieron más peleas. La Toman se desintegró. Takemichi se le propuso a Hina con su ayuda.
"ojalá hubiera tenido la oportunidad de hacer algo así para Baji", pensó al ver a la pareja abrazarse. Llevándose la mano a los aretes que ahora eran su más preciado tesoro.
Chifuyu siguió peleando. Siguió tratando de proteger a los demás de los abusivos, pero siempre evitando formar pandillas. Ahora sería un lobo solitario que llevaba el ideal de Baji, la pérdida y una pena a cuestas.
¿Cuánto tiempo duran las despedidas? ¿Cuánto tienen de vigencia?- Se cuestionaba cuando el doloroso recuerdo de Baji irrumpía en su mente por las noches y sentía ganas de llorar, de reclamarle. De decirle que ya no recordaba su voz y que el escueto gracias dicho a modo de despedida empezaba a difuminarse.
Ya no podía recordar su rostro completo sin ayuda de fotografías. Ya no recordaba el sonido de su voz al llamarlo por su nombre.
-Baji San, vuelve- las palabras se las llevó el viento y refrescó el camino de las lágrimas en su rostro.
Apretó contra su pecho los aretes grabados con sus iniciales que ahora usaba como collar y amuleto.
Creía que así el espíritu de Baji estaría siempre con él, pero cada vez lo sentía más lejos.
Lo habían golpeado tan brutalmente que apenas pudo llegar a su cama. Ya no estaba para esas cosas. Habían pasado tantos años que ya estaba perdiendo contra el tiempo.
Los aretes tintinearon en su pecho al agacharse a deshacerse de sus pantalones.
-aquí estás, Baji- el más alto le sonrió desde el marco de la puerta sin decir nada.
-Te he esperado tanto tiempo. Tengo algo para ti- le devolvió la sonrisa y se encaminó hacia los brazos abiertos del hombre de su vida. Tomó los aretes entre sus manos y le extendió el que tenía "Chifuyu" grabado.
El anillo cayó al piso con un suave tintineo. La mano colgó lánguidamente por un lado de la cama y una sonrisa decoró el rostro amoratado.
-El cerebro de su hijo estaba demasiado hinchado por los golpes. Tendría que haber ido al hospital en lugar de venir a su casa- señaló el paramédico que acudió al llamado de auxilio de la señora Matsuno tras encontrar el cuerpo inerte de su hijo tendido en su habitación.
El cuerpo de Chifuyu yacía en su cama con una sonrisa decorada de sangre y el rostro golpeado. A pesar de la brutalidad, parecía estar feliz y tranquilo.
-¡Baji San, lamento haberlo hecho esperar!- los hombres se abrazaban felices después de haber estado tanto tiempo separados.
Chifuyu finalmente recordó todo de Baji. Esta vez tendrían la eternidad para disfrutarse.