Los rinocerontes indios retrasados. No es que ahora me convierta de golpe en un especista redomado que ataca a los pobres rhinoceros unicornis con viles insultos y descalificaciones. Es que eran retrasados de verdad. El primero, después de su baño de lodo, no tuvo mejor cosa que babarse contra unas tablas de madera, con aparente expresión de concentración, como si su vida dependiera de que su saliva alcanzase un nivel determinado de cubrimiento de la madera. El otro dibujaba en suelo... ¡Espera!
No. He llegado a la conclusión de que el otro no era retrasado. En su momento me hizo excesiva gracia que el ejemplar (que en libertad podemos encontrar no sólo en terreno hindú, si no en Pakistán, Nepal o Bangladesh), estaba pintando lÃneas más o menos rectas en la arena, a lo jardÃn zen. No conocÃa esta faceta artÃstica de los perisodáctilos, con la que acaban de demostrar que su inteligencia y capacidad de representación sobre un lienzo es superior a la de muchos humanos que conozco.









