voltea en dirección al hombre, sujeto que era obvio pertenecía más como crítico de comida en una película animada junto a una rata, que trabajando en eventos como esos entreteniendo al público. ‘exactamente, no lo dice en las reglas ergo, merezco el premio.’ echa aire, haciendo que un mechón blondo se le quitara de la cara. ‘es solo un pequeño, chiquito robot, no es como si estuviera pidiendo el enorme oso, además…’ ante de que pudiera seguir argumentando su caso, el hombre ya le estaba entregando su premio. ‘gracias, no era tan difícil.’ da al botón del robot y este empieza a hacer ruidos cualquiera, lo que provoca una risa simplona de la pecosa. ‘¿qué tal?, unidos somos más, gracias, ¿vecino?’ pregunta, para asegurarse.
toda la escena frente a él parece sacada de una pelicula. o de una de las reuniones de su padre en el que ha presenciado el juego e palabras para convencer a la otra parte de hacer lo que más le conviene. esta vez, sin embargo, no se siente mal observarlo, sino todo lo contrario: hay una sonrisa triunfante en su rostro cuando el robot llega a las manos de la chica y el sonido no se hace esperar. "creo que te estás llevando un buen premio a casa" con su índice derecho, da un toque suave al robot. "la unión hace la fuerza, ¿no es así? ¿o eso es lo que he escuchado?" si es que no se la está inventando ahí mismo. "y sí, sí, debemos ser vecines. yo ---- ¿llevo un par de días aquí? no conozco a todes alrededor. ¿asumiré que también lo eres? ¿tal vez de uno de los edificios?"














