Bonita.
Que eres bonita, dije.
Y se calla… shhhhhh!!!!
Ahora mírate las cicatrices y sonríe porque no eres perfecta. Imperfecta hasta por los poros. No eres una monedita de oro para caerle bien a todos, y si no le caes bien a nadie, no te rayes. No eres un barco que siempre tiene que salir a flote; más bien, eres uno de papel, de esos que cuando llueve recio, se deshacen y se hunden y se los lleva la corriente. De vez en cuando, es bueno dejarse barrer por el viento, porque quizás tú eres las cenizas de alguien en ruinas que no se atreve a barrer.
No tienes que dar explicaciones siempre, pero pide perdón cuando has metido la pata hasta el fondo. Pero el acelerador, por favor, písalo fuerte. Que esta vida no se hizo para cobardes. Ama a mil kilómetros por latido.
Imagínate… eres un buen día para alguien que haces sonreír en secreto cuando vas al súper o cuando vas como si nada por la calle. Lo enmudeces cuando te acercas y le regalas unos buenos días con una sonrisa. Y, como dato, esa sonrisa para ese alguien es el tesoro perdido de los piratas. Es el motivo, la razón, la circunstancia perdida para intentar mejorar su mundo.
Imperfecta.
Enojona.
Preciosa.
Siempre te has sentido pequeña, pero date cuenta que el sol no sería el mismo sin uno de sus rayos, como el cielo no sería el mismo sin una de sus estrellas. Por eso, sé la risa que cambie el noticiero que siempre da las malas noticias, haz revolución con tu falda y grítale a los imbéciles que eres fuerte y que no te dejarás golpear.
Que toreas y que tomas al toro por los cuernos antes de que él logré incrustarlos en ti. Valiente. Que eres fuerte, dije.
Shhhhh…
Es noche. Cierra tus ojos. Ve hacia dentro. ¿Qué miras? ¿Cicatrices? ¿Heridas? ¿Vasos rotos? ¿O… será que miras lo que otros miran en ti? Que eres una chica grande. Gigante.
Antes de que digas alguna palabra, por favor, no quiero escribir tu sonrisa. Eres de esas chicas que el mundo no tiene que salvar, sino que ellas son las que salvan al mundo. Guerrera.
You’re the only champion.
Shhhhh…
Tercer silencio y puedo jurar y asegurar que estás llorando de nuevo. Por aquel amor que no superas, porque… vamos, no se compara a ninguno de los tontos que has conocido después de él. O tal vez sea por las veces en las que no dijiste nada para no romper el momento y mírate quizás hasta la fecha te sigues rompiendo tú. Por haberlo callado.
Shhhh…
Duerme, niña. Que esta noche te toca amarte por todos los que no lo hicieron.