Me cansé de luchar. De engañar a mi mente durante 24 horas solo para regalarme 10 segundos de sonrisa. Soy un paño negro flotando en la nada, buscando dónde enredarse para no desaparecer. Gasté mis fuerzas intentando avanzar y sigo en el mismo sitio: afuera del mundo, del otro lado del miedo. La soledad tiene frío. Y el vacío, a veces, pesa más que el cuerpo. Tal vez mañana, cuando el sol vuelva a abrir los ojos, yo ya no esté aquí. Quizá termine flotando en el cielo azul, o atrapado entre la pálida luna. Quizá mañana el tiempo se apague, y por fin mi sonrisa dure más de diez segundos.




















