Por qué
¿Por qué a veces o todo cuesta tanto o nada importa?
¿Por qué hay días que te sientes fuerte como un diamante y otros frágil como el cristal?
¿Por qué es más fácil ver el error ajeno que aceptar el nuestro?
¿Por qué la necesidad imperiosa de etiquetar y definir absolutamente todo?
¿Por qué para mi si y para ti no?
¿Por qué siempre cuando no lo tienes crees que lo necesitas?
¿Por qué en unas ocasiones lo mucho nunca es suficiente y en otras lo poco es infinito?
¿Por qué refugiarse en un “nosotros” cuando solo existe un “tú”?
¿Por qué “querer” no es lo mismo que “poder”?
¿Por qué somos tan incoherentes y contradictorios?
¿Por qué si o por qué no?
...
¿Por qué del porqué?
Agggg
En serio es realmente tan necesario el porqué de todo o simplemente es una forma de tranquilizar nuestra incertidumbre, de dar satisfacción a esa necesidad constante de buscar, de encontrar la causa, la explicación, que haga, de repente, que todo sea cierto y real, que funcione como una llave maestra creyendo que dará luz a zonas que siempre estarán cerradas, que siempre serán demasiado oscuras y complejas.
Buscamos el porqué para obtener excusas, para justificarnos tanto hacia dentro como hacia los demás, tener algo cierto a lo que aferrarnos y defender lo que hacemos o lo que dejamos de hacer.
Vivimos con miedo, estamos perdidos; necesitamos refugiarnos en los porqués como forma de sentirnos a salvo.















