
roma★

cherry valley forever
Claire Keane
Game of Thrones Daily

★

shark vs the universe
d e v o n

tannertan36

ellievsbear
hello vonnie
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
TVSTRANGERTHINGS
Mike Driver
he wasn't even looking at me and he found me
Sade Olutola

PR's Tumblrdome
we're not kids anymore.
NASA
sheepfilms

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Italy

seen from Honduras
seen from Argentina

seen from Brazil
seen from United States
seen from Malaysia

seen from United Kingdom

seen from Vietnam
@fperilla

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Mes 5
Luego del curo en el Art de Vivir, he estado haciendo los ejercicios de respiración y la idea es hacerlos durante 21 días seguidos. Hay un grupo en WhatsApp en donde las instructoras nos van diciendo cosas y nosotros vamos compartiendo que ya hicimos el ejercicio. Lo estoy haciendo con juicio, y la verdad es que al final me siento muy bien, no estoy seguro si producto de las respiraciones o de la meditación del final, pero me pasa que me quiero quedar meditando por siempre; siento paz.
Últimamente he tenido un tipo diferente de tristeza, de no poder compartir las cosas que me pasan contigo; quisiera contarte cosas, recibir tu opinión, sentir tu entusiasmo.
Algo que quería hacer desde hace muchos años, pero había dejado para después de forma indefinida, era matricularme a clases de improvisación. Finalmente lo hice, en un sitio que se llama Improbando, y estoy muy contento. Es de mamar gallo, de reírse, rapidez mental, hacer el oso en público y demás. Un ejercicio que se que me serviría mucho y del que estoy seguro de que estarías feliz; te hubiera encantado esta noticia, no me cabe duda, y hubieras hecho todo lo posible para motivarme a seguir yendo. Bueno, pues lo estoy haciendo y me siento contento. El grupo es como de 18 personas y me gusta mucho ir.
En la terapia de duelo hice un ejercicio para liberarnos de promesas; todo aquello que quería cumplir para ti, pero no pude, simplemente lo solté. No hay más promesas, tal vez solo una: Una vez me muera y nos veamos, te diré que estoy dispuesto a volver a la vida una vez más (Solo una, ya no quiero venir más acá), y esa última venida será en función tuya, para hacer lo que me pidas. Ojalá como pareja, pero si crees que puedo ayudarte más de otra manera, estoy dispuesto a venir una vez más a hacer lo que consideres. Luego de eso, honestamente, no quiero volver.
Conforme pasan los días me haces más falta. Me siento muy triste. Hay veces salgo a caminar para oxigenarme y lloro pensando en ti. Por momento, camino mirando el piso, pero la verdad es que caminar me sirve mucho; me da tranquilidad, así en algunas ocasiones, llore.
He estado muy cuestionado por el trabajo, porque siempre es lo mismo; picos de productividad, felicitaciones y reconocimiento, valles de trabajo, desmotivación y stress. Este trabajo, si bien es una mejora en todo sentido, es lo mismo. No estoy seguro si es algo mío, estructural, o si es por el lugar donde estoy, la vida corporativa. Tuve cita con Efrén para hablar de esto y él me dijo que tengo que abandonar la vida corporativa. Quedamos en vernos en un mes para entender cómo abordar ese cambio. Salí con miedo de esa cita; ya es inminente el cambio.
Las clases de improvisación me gustan cada vez más y te puedo decir que estoy empezando a soltarme. Estarías muy orgullosa de mí y este nuevo yo te haría divertir mucho más, te lo aseguro. Me hubieras pedido ir a alguna clase y hubieras quedado antojada a matricularte y obvio, lo harías recontra bien.
Con respecto al trabajo, sigo el patrón de siempre; ya me dieron un bono por mi rendimiento y me da alegría, por supuesto; siento que aquí me valoran y me quieren (Al contrario de lo que sentía en el último trabajo, te acuerdas?). Me he sentido tranquilo en los últimos días, aunque si te soy sincero, no soy capaz de ver tus fotos y videos; tengo pavor, sí, pavor, esa es la palabra, a ver tus videos. Cuando lo he hecho, me ataco a llorar y me duele muchísimo. Por ahora, es eso. Recuerda siempre (Aunque donde estás asumo que no hay tiempo, luego lo sabes de sobra): Te amo siempre, una constante universal.
Las palabras en tu funeral
No las había puesto antes, no se por qué, pero aquí dejo las palabras que leí en tu funeral:
Juli, Julianita, Mijita linda, Titi, mi Muñequita.
Creo que todos los que estamos aquí sabemos quién eras; uno de esos seres raros que encuentran felicidad en todo.
Así que hoy no quiero contar tu historia, hoy quiero contar un poco de la nuestra.
Poco antes de conocerte, mi mente estaba convencida de que la proeza de tener a alguien con quien compartir lo bonito de todos los días no era algo destinado para mí. Para mi fortuna, mi corazón, por el contrario, albergaba una tenue esperanza que te permitió llegar.
Me contaste con el tiempo que cuando me viste, supiste que yo sería tu esposo. Yo solo supe que quería llamar tu atención a toda costa, así que desempolvé algunos trucos que tenía reservados para una ocasión importante y me dispuse a hacerte corazones con las manos cuando estabas en reuniones con clientes y a confabular con toda la oficina para que cada vez que te vieran te dijeran "párale bolas a Perilla".
Empezamos a salir y muy pronto entendí que la complicadísima fórmula que tenía en mi cabeza para amar y ser amado estaba equivocada. Tu me mostraste que para estar contigo simplemente tenía que ser yo, quererte y hacértelo saber todos los días. Fácil.
Todo, sorprendentemente fácil, como cuando 5 minutos después de conocer a tu mamá ya la quería y 10 minutos después ya estábamos tocando guitarra, cada uno pidiendo cantar una canción en el siguiente turno. Risas, brillo en los ojos, un constante lugar seguro para ser uno mismo; en eso se convertía el mundo cuando tú estabas cerca.
Al conocer a tu familia materna, me quedó muy claro el porqué de esa facilidad. Tíos, tías, primos y primas que desde el saludo me mostraron que el mágico privilegio de estar contigo incluía ser tratado como un amigo de toda la vida así no supieran aún mis apellidos.
Luego conocí a tu hermano, de quien me contabas que históricamente desaprobaba a tus novios y se limitaba a saludar y despedirse cuando los veía. Me encontré con algo diferente; alguien con quien fue cómodo hablar desde el principio y entendí tu adoración por él. Me fue inevitable sentir empatía y visualizarlos en búsquedas de tesoros escondidos en el patio de tu casa en Cartagena cuando eran niños.
Esa misma casa del barrio El Cabrero, donde pasaste una infancia dichosa entre árboles de Icaco, niños que salían a jugar libres desde la tarde hasta la noche, reinados de belleza improvisados y donde los cangrejitos invadían toda la calle mientras los mirabas pasar sentada sobre las piernas de tu papá.
Esa casa me sorprendió en mi primer viaje contigo a Cartagena. El peso de su historia me pareció casi tan grande como el amor de todos por ti. Un amor abundante, desbordado, evidente que me hizo entender que tu corazón fue una joya protegida a toda costa por tu tía Nenita - un ángel en la tierra que ahora goza de tu compañía - y por tu tías patulecas, las que siempre han estado firmes, al pie del cañón, de quienes escuché innumerables historias de sus entrañables alumnos que me permitieron entender el porqué de tu buena educación.
Una a una las preocupaciones motivadas por años de historias amorosas equivocadas se fueron quedando sin fundamento y no me quedó otra que pedirle a una de tus primas, que en realidad son tus hermanitas, que diseñara el anillo de filigrana más bonito que pudiera y así proponerte matrimonio.
Mi mamá supo decirme de manera categórica cómo mi decisión la hacía feliz y la llenaba de tranquilidad; siempre ha estado muy orgullosa de ti. Mi papá, a quien más tarde llamaste “el viejo James” usó el adjetivo “inmejorable” y hasta hoy te tiene en el más alto concepto, mi hermano te quiso desde siempre, sigue haciendo y algunos tíos me decían que mi presencia no era indispensable en reuniones familiares siempre y cuando mi futura esposa sí asegurara la suya.
Así que nos casamos. Llegó la convivencia y con ella una versión de tu amor caracterizada por la intensidad; me enseñaste a cuidarme, a estar más pendiente de mis necesidades y me fuiste mostrando que estaba bien sentir que merezco el mundo donde vivo. En poco tiempo lograste diseñar un lugar mágico donde nos sintiéramos cómodos, felices, inspirados, rodeados de objetos bellos y sobretodo, listo para recibir invitados y así coleccionar lindos momentos.
Conocimos el mundo. Esto sería nuestra única ocupación de no ser porque yo, con mis miedos habituales, insistiera en preocuparme en trabajar y pensar en el dinero, algo que nunca te asustó en lo más mínimo. En todo caso, ciudades como Moscú, Lisboa o el DF, fueron testigo de tu capacidad para sorprenderte que tuviste intacta desde niña. Puedo decir que para mi, lo mejor de viajar, sin duda, era ver como tus ojos brillaban; ese fue uno de los premios de estar contigo.
Con el tiempo, logramos crear una relación maravillosa, sólida, de iguales y estábamos listos para llenar de risas infantiles nuestro hogar. Nunca se nos dió, pero el universo es testigo de que lo intentamos hasta el último aliento. En el intento, llegó Don Ramón, un angelito que amaste con todo tu ser y por quien eres absolutamente correspondida. Tengo que confesar que desde donde estés, vas a ver que ahora tiene permiso para subirse a uno de los sofás (Tranquila, en nuestra cama no) y acompañarme a distraerme viendo cualquier serie española de las que tanto gozabas.
Con esto llegamos hasta estos últimos días, un sueño del que quisiera despertarme tan pronto como sea posible porque sin duda, esto no puede estar pasando; de otro modo, ¿cómo puede explicarse que el universo esté privándose de ti? De ser verdad, de seguir aquí despierto, voy a hacer lo posible por aprender a honrarte de la manera en como hubieras querido: viviendo, disfrutando cada momento, siendo verdaderamente yo.
Te lo dije muchas veces. ¡Gracias a la vida lo hice!, pero lo repito hoy: El mayor logro de mi vida fue casarme contigo, es algo que me llena el pecho de orgullo y me da fuerzas para estar leyendo esto hoy.
Hasta siempre mi Muñequita preciosa. Te amo con cada partícula de mi espíritu.
Tu Muñe ñuñi.
Mes 4
Para el cumpleaños de Juan Andrés me snetí muy triste; recordaba como trataste a mis sobrinos, los regalos tan lindos que les diste cuando los conociste y me hiciste mucha falta. Para Navidad fuimos a donde Lola con mi papá y mi mamá y la pasamos muy bien; Lola como siempre fue muy atenta y nos sentimos en familia. Fue un momento bonito, la verdad. El 25 de diciembre fue muy duro; me sentí muy solo y fue un día que duró mucho.
Pocos días después hablé con mi papá quien desde hacía días me había dicho que necesita hablar conmigo. Yo pensaba que iba a ser una charla difícil en la que me iba a hablar de plata o algo equivalente, pero resultó que solo quería darme su apoyo y decirme que contara más con la familia. Me regaló el libro Hojas de Hierba que según él, es una oda a la vida. Me escribió una dedicatoria y lo firmó como “EL viejo James”, obviamente, haciéndote un guiño.
Días después tuve una conversación con mi mamá en la que ella me compartió lo uqe veía de tu muerte y respetuosamente me hizo ver cómo tú eras mi batería. Y sí, así sera. Yo un hombre casi apagado, sin motivos, y tú eras mi excusa para estar, para moverme. Tu estabas cargándonos a los dos, cargabas con el peso propio de tus problemas y cargabas conmigo, haciéndome la tarea, dejándomela muy fácil. Me fue imposible verlo mientras vivías. Yo pensaba que era al revés, que yo cargaba mucha carga tuya. Hoy veo qu eno era así y por eso me duele tanto tu ausencia, porque dejaste un vacío gigantezco y porque me estoy enfrentando a mi, a eso que durante tanto tiempo te hiciste cargo tu por mi incapacidad.La tarea ahora consiste en hacerme cargo de mí mismo y ser consciente de no endilgarle la responsabilidad de mi bienestar a nadie.
Don Ramón se está portando mal; hay veces siento much frustración y tristeza por no ser capaz de educar un perrito tranquilo. Le ladra a la gente, persigue a los buses y por supuesto, no logra quedarse solo en la csa. Cada vez me siento más limitado para el disfrute con él.
Llevo ya 3 meses largos en la terapia de duelo y me empieza a pesar; hago rituales, cartas, prednder velas, quemar papeles, repetir oraciones, etc. y me siento agotado. Ya ha empezado a perder un poco el sentido de tantas tareas y las empiezo a sentir como cargas adicionales a las que ya esoty lidiando con tu ausencia.
Una de esas cargas el el trabajo. Ha sido supremamente difícil y demandante. Trabajo hasta tarde todos los días y estoy muy estresado, casi como en la época de Mass. Siento que esoty a punto de reventarme porque el peso de tu ausencia más el peso del trabajo nuevo me están quedando grandes. Así que últimamente tengo ganas de morirme; no hay un día que no lo piense, qu eno lo repita y que no me diga que quiero irme a donde tú estás.
Enero ha sido un mes muy difícil porque venia de sentirme muy rodeado de gente, con planes y siento que en enero la gente está en su cuento, en vacaciones y demás.
Tu mamá vino con Danna y me ayudó a ordenar tu clóset. S elo agradezco mucho porqu eno habría podido hacerlo solo. Puse la playlist que cree con las canciones que más te gustaban y así empezamos a ordenar. TU mamá y yo teníamos que hacer pausas para llorar de vez en cuando. Fue muy muy duro, recordar todos los momentos asociados a tu ropa, las ilusiones que algunas prendas te produjeron, las historias que no vivimos con prendas que no te estrenaste. Duramos dos días y al segundo atacado llorando le dije a tu mamá qu eyo no iba a ser capaz de recuperarme de tu muerte. Y lo siento en mi; hay momento en que genuinamente no veo cómo voy a poder salir adelante.
Me he sneito realmente mal, al borde de un colapso y en uno de esos días malos decidí contar en el trabajo por lo que estba pasando. Fueron muy comprensivos y me apoyaron muchísimo y desde ese momento, he sentido que me quité un gran peso de encima. Después de eso he vivido días más tranquilos y en el trabajo me ha ido muy bien; he recibido felicitaciones tanto del cliente como de la agencia y me está yendo objetivamente muy bien.
Mi mamá me invitó a pasar un fin de semana en honda donde una pareja de amigos, Pili y Edgar, o se si los conociste. Estuvieron varios días en el hospital mientras estabas en coma. Estuvo muy rico; descan´se mucho, fui con el perrito y pude desntenderme porque es una finca grande entonces me sentí muy liviando por unos días.
Finalmente hice un curso de respiración en el arte de vivir. Tenía muchas expectativas, pero la verdad es que no me gustó mucho. Las instructoras me parecieron muy regulares y la idolatría que sentí hacia el fundador de la instituación me ayuentó. De todas maneras, estoy haciendo los ejercicios que aprendí muy juiciosmanete y esoty tratando de establecer una práctica de meditación diaria.
Mes 3
Este mes estuvo cargado por la trsiteza; me reencontré con ella de frente y me he sentido muy solo. Germán, el primo de mi papá que vive en Estados Unidos (El vino a nuestro matrimonio, no se si te acordarías de él), vino y me visitó. Organicé una cmoida con él, su esposa, mis papás y mi hermano. Compré sushi en Wok e intenté servirlo de una manera en la que tu hubeiras estado tranquila, usando los platos que te gustaban y otras cosas. Estado en la comida, acompañado por mi familia, me sentí muy solo, muy triste; disimulé mi incipiente llanto para no hacer incómoda la velada. Me hiciste muchísima falta.
Varios días me sentí muy solo y lloré muchas veces sentado dentor de tu clóset; tuve que interrumpir muchas veces el trabajo para ir a llorar porque no podía controlar el llanto y dejarlo salir menguaba el dolor en mi pecho. Algo que me da tranquilidad es salir a caminar y repetir mantras sugeridos por mi terpeuta “Recojo amor y luz, y siento paz y equilibrio”. Lo que me genera más dolor es pensar que no fui el mejor esposo para ti. Pienso en todas las cosas que dejé de hacer o las cosas que pude haber hecho mucho mejor. El estado de zoombie en el que estab inmerso, el evitar salir, el no ser más cómplice con todos tus sueños. Pensar en eso es algo que me destroza y solo hallo consuelo cuando pienso en que simplemente no estaba en condiciones de ofrecertre algo diferente en esos momento. Hoy, cada día que avanza después de tu muerte, siento que soy una mejor persona, alguien muy diferente, y sería una dicha poder compartir este nuevo yo contigo. Hoy tedría mucho más para ofrecerte. Antes de tu muerte, con todo el dolor que me genera, no podía darte más de lo que te di, que así suene poco, era todo lo que tneía parte darte; traté de darte lo mejor que tenía dentro de mis posibilidades. Ten la certeza de que a pesar de mi torpeza, de haber sido tan bruto emocionalmente, siempre te amé con cada partícula de mi espíritu, y nada me hizo sentir más pleno que verte feliz.
Algo muy bonito que pasó es que Malú y Convers, amiga de las que te hablé, pero que no llegaste a conocer, reaparecieron en la funeraria y desde entonces hemos estado en contacto. Las invité a comer a nuestra casa y al final hicimos un ritual pensado por ellas para agradecer por muchas cosas. Fue demasiado especial para mi, me snetí muy acompañado y siento que tu estuviste ahí. Para mi fue profundamente sanador y me snetí tan querido por ellas que no podía creerlo; tu sabes que el merecimiento nunca ha sido uno de mis fuerte, pero desde que estuviste en la clínica he recibido tantas muestras de amor de una manera tan abrumadora, que he empezado a ser más proclive a recibir amor.
Otra cosa bonita que pasó es que he intentado buscar señales que me acerquen a ti, para estar en contacto contigo. El ser testual que soy se ha interpuesto en esto, pero siento que recibí una (Quiero pensar que así fue). Este mes empecé a escuchar mucho una canción de los 90s de Jerry Rivera que se llama un amor verdadero. Empezó a sonar en muchos sitios a los que iba hasta que me di cuenta y busqué la letra y me puse muy feliz, porque si te soy sincero, tengo miedo de que donde estés al verme en mi entera dimensión, con todas mis torpesas, tu amor hacia mi haya disminuido. Al tomar esa canción como una señal, me sentí muy muy feliz, “Un amor como el nuestro no puede morir jamás”. No se si te lo he dicho ma´s, pero desde que moriste, te amo muchísimo más (Que ya era bastante!).
Mi mamá me ha ayudado mucho con Don Ramón para que yo pueda salir; no he podido lograr que el perrito se quedé tranquilo solo. Ha sido bonito ver como mi mamá se entiende con él y lo quiere mucho. Tu en vida, sabia como siempre, me insistías an pedir más ayuda, en apoyarnos más en mi papás, en la gente, y yo cerrado en mi mundo, no te hice caso. Pues ahora lo hago muy seguido mi vida.
La noche de velitas la pasamos donde lora, y fue muy bonito. Estuvo Tomás, mi papá, mi mamá y el epsoso de Lola. Me snetí en familia, muy contento. Hubo un momento en el que hubo un breve apagón y quise creer que eras tu haciéndote presente.
He trabajado con mucho juicio en mi terapia de duelo y en una de las sesiones hicimos un ritual para dejarte ir en el que lloré muchísimo. Creo que nunca en mi vida había llorado tanto. Lo bueno, es que a partir de ese momento, el inmenso dolor ha empezado a bajar. Ahora tengo una sensación de dolor constante, como un dolorcito en el pecho y tal vez en el estómago, pero es una sensación tolerable, leve. Me acompaña todo el tiempo, eso sí.
Hacia mediados de diciembre, el nuevo trabajo explotó de una manera abrumadora y está demsaido demandante, recordándome la época de Mass, así que ha sido muy difícil lidiar con el peso de tu ausencia al tiempo que con el nuevo trabajo. Hubo una fiesta de fin de año a la que tuve que ir y sentí mucha ansiedad; había muchas mujeres bonitas y al estar solo, sin ti, sentí muchísima ansiedad. Cuando sonaba champeta te imaginaba bailando y eso me puso muy triste y tuve que irme para la cas (Aunque no es que la estuviera pasando muy bien; no conocía casi a nadie)
Finalmente invite a tu famila a nuestra casa a una novena. Encargué una paella grande y le pedí a tu mamá que me ayudara sirviendo, decorando y demás y obviamente la tía Pati tamb ién se apersonói del tema y me ayudó. Me sentí muy contento de tener a la gran mayoría de tu famila en nuestra casa, honrándote, siguiendo enviándote mucho amor. Me hubiera gustado decir unas palabras con más peso, pero solo atiné a decir que brindaba por ti y por la famila antes de que se me quebrara la voz.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Mes 2
Hubo un festivo en el primer mes en el que tu mamá se fue a Girardot con la tía Pati y yo me quedé en la casa con Don Ramón. Me sirvió para darme cuenta que estaba sintiéndome bien y que tal vez ya era momento de que tu mamá estuviera en su casa y yo solo en la nuestra. Al llegar de Gurardot, le dije a tu mamá esto y ella estuvo de acuerdo. En todo este tiempo, todo lo tratamos de hacer súper consensuado; cualquier decisión relacionada contigo la tomamos los dos. Al irse para su casa, no me sentí mal, mi vida, no me sentí solo, me sentí tranquilo. Al tiempo, iba trabajando con la terapeuta temas profundos. En principio, cambiar de chip mental de manera que ahora creo firmemente en la reencarnación y en la vida después de la muerte. Me dijo que hemos estado juntos en muchas vidas, que inclusive has sido un ángel en alguans vidas mías. Me cuesta todavía hablar del tema por tanta incertidumbre, porque a veces hablando me siento como un loco, porque nada podrá ser comprobado, pero definitivamente decido creer en todo esto. Don Ramón siguió mucho más apegado que de costumbre y seguí trabajándole los ejercicios para que se quede solo (Ya lo veníamos haciendo con tu mamá). Fuimos a sembrar unos arbolitos en el aprque Jaime Duque por iniciativa del tío Pepe. Yo quería que ahí quedaran tus cenizas, pero no se podía. Sembramos un poco más de 50 arbolitos. Me sentí muy triste ese día y no quería que mi papá me acompañara en el carro, pero no lo pude evitar. Por esos días, comencé a sentir una carga pesada por parte de mi mamá y mi papá, fueron días estresantes, pero no duraron mucho afortunadamente. Para el cumpleaños de mia papá, que fue un mes exacto de tu muerte, fuimos de paseo al norte con Marcelita y su familia. Yo estaba triste, de mal genio y no creo haber compartido mucho con todos. Poco después Lili me invitó a hacer el famosos Temazcal que en algún momento hablamos de hacer. Lo hice con toda la seriedad del caso y como siempre me pasa con los temas "sutiles" no supe si lo estaba haciendo bien o no. Llegué a alguans conclusiones con el ejercicio, pero no supe si fueron producto dele ejercicio, de entrar en contacto con algo espiritual, o si simplemente fue un ejercicio racional en el que pensé un par de cosas, ent odo caso, depsués del temazcal me empecé a sentir muy triste. Los peores días de mi vida, sin lugar a duda, fueron los días en la clínica, luego, los de esta semana. Lloré muchísimo, como un niño. Me sentaba en el piso de tu clóset a llorar desconsolado y Don Ramón llegaba preocupado a darme besitos. Lloré muchísimo, todo el tiempo y el dolor era muy grande. Por momentos creía que iba a ser imposible superar el hecho de qu eya no estés, de imaginarme una vida sin ti. Lo que más me taladraba era la culpa; todas esas cosas que pude haber hecho mejor o qu eno hice. No le deseo a nadie ese dolor. Afortunadamente, para ese momento el trabajo no era exigente porque no tenía cabeza para nada. Para este momento, estuve muy acompañado de amigos, los de siempre y algunos ddel pasado que a raiz de tu meurte se fueron acercando. Mi estrategia para lidiar con el dolor fue salir tanto como pudiera, aceptar cualquier invitación e ir, todo lo contrario a lo que hacía cuando tu estabas viva, (Para mi defensa, creo que lo entiendo; me sentía tan bien, tan tranquilo contigo, que no necesitaba nada más)
Para este momento mi hermano me había devuelto la guitarra que le había prestado a Juan Andrés y toqué mucho. Al principio, me daba mucho dolor porque pensaba en todas las veces que me pediste tocarla para ti y no lo hice. Hoy lo entiendo; estaba zombie, el menor esfuerzo, no solo físico y mental sino emocional. Quería evitar la posible pena que me podía producir hacerlo delante tuyo. Hoy me duele porque nos hubiéramos podido divertir mucho y porque me tuviste muchísimas paciencia, me amaste demasiado; sabías perfectamente en el estado casi vegetativo en el que estaba y amorosamente me acompañaste.
Te empecé a componer una canción que en algún momento te pondré aquí (aún me falta un pedacito).
Luego llegó mi cumpleaños. Justo la noche anterior tuve una cita con mi terapeuta y una paciente que ya lleva 1 año y 8 meses desde que su esposo murió y me sirvió muchísimo. Habalmos de las señales. Por cierto!!!! Algo importantísimo que me pasó, tal vez durante el primer mes, es que estaba muy triste y te pedí que me dieras una señal, como cuando tenía total certeza de que estabas en mi pecho. Tu mamá llegó con un jugo que tenía un mensaje que decía "Bueno, aquí estoy ¿cuáles eran tus otros deseos?". Fue muy lindo recibirlo, me dio mucha tranquilidad. Con el tiempo aprendí que ese mensaje fue demasiado contundente y espero que no tehaya costado mucho enviármelo (No sé, tal vez en términos de energía donde estés o cosas de ese estilo). En todo caso (Como dirías tú), hablamos de señales y cómo estas eran muy sutiles y pensé que ese siempre fue mi punto débil, aún contigo viva necesitabas ser muy textual conmigo para yo entender, te burlabas de mi por eso. Al otro día en mi cumpleaños recibí muchísimo amor, mucho, y me sentí muy tranquilo. Luego también entendí que la torta que me llegó a través de unas amigas del pasado que no conociste, eras tú (La torta que siempre comprábamos para nuestros cumpleaños). Linda! Creo que me diste un regalo de cumpleaños muy grande que fue tranquilidad; venía de unos días muy muy tristes, sopotando un dolor muy muy profundo y después de mi cumpleaños, mágicamente, comencé a sentirme bien, inclusive tuve muy buenos días.
Mi papá y mi hermano me regalaron clases de cocina asiática en la academia en la que estuvo Luciana y por supuesto acepté (A pesar de que en el pasado no mu hubiera llamado la atención). Estuvo muy chévere la primera clase y me sentí un poco triste porque me imaginé contigo y me dio mucha culpa nunca haber hecho este tipo de planes contigo. Hice tan mal las cosas mi vida! o mejor, las he podido hacer muchísimo mejor de cómo las hice, lo único que quiero es que sepas que siempre te amé con todo mi ser y lo sigo haciendo, muy a pesar de ser tan torpe, tan bobo emocionalmente.
Para este momento, un par de veces me encontré con una vecina, la dueña de Cahmpiñón, te acuerdas que me hablaste de ella? Y me sentí atraído hacia ella y me distrajo; empecé a pensar en ella y trajo mi usual ansiedad con el tema de la conquista. Luego, para a segunda clase de cocina hablé con una pelada y también me sentí atraído y mi ansiedad subió. No quería pensar en nada diferente a ti, pero estbaa pensando en otras mujeres. Me daba culpa, rabia y me ponía de frente con uno de mis demonios sin resolver que me dio tregua mientras estuve contigo (Tiodo contigo siempre fue muy fácil, muy tranquilo, muy lindo), ese demonio aparece cada que alguien me gusta y tengo que lidiar con la ansiedad correspondiente. Una total pesadilla para mi; siempre lo ha sido. tuve un par de semanas distraído, pensando mucho en ellas, sin que hubiera pasado absolutamente nada, solo mi mente fantasiosa pensando en bobadas. De verdad tenía rabia con la vida por estar sintiendo eso, justo en este momento. Hablé con amigos y amgias al respecto, con mi terapeuta y pude verlo desde otra pesrpectiva, dándome cuenta de que es normal el gusto por otras personas. Al cabo de un par de clases más el gusto por la mujer desapareció y a la vecina no la he vuelto a ver y si te soy sincero, ruego a a la vida para qu eno me guste nadie en mucho tiempo y pueda estar concentrado en ti, en mi, en honrarte como me lo he propuesto y es lgorar quereme como tu lo hacías. Ese fue el segundo mes, unos días muy tristes seguidos por unos muy buenos y luego unos llenos de ansiedad que me mostraron que hay un asunto pendiente que tengo que resolver una vez llegue el momento adecuado.
Mes 1 - Parte 2
Practiqué mucho para que salieran mecánicamente y así no llorar. Solo al final, al despedirme, se me salió el llanto un poco. La misa transcurrió normalmente, tu sabes que eso ni me va ni me viene, y al final, afuera de la iglesia al momento de subir el féretro al carro, empezó a sonar "Optimista". Para ese momento, le había pedido a Juan el esposo de Lili que preparara la canción junto con unos músicos recomendados por María la epsosa de Sebas. Mi prima y Juju se ofrecieron a pagar la música; querían estar presentes.
No pude parar muchas bolas porque todo el mundo vino a abrazrme y darme el pésame, e inmediatamente se acabó la canción, empezó a llover. Tal vez para sacudir la tristeza, para que cada quien se fuera a continuar con la vida, no sé.
De ahí, salimos ne mi carro con tu mamá, tu hermano y su familia para jardines del recuerdo a la cremación. Hubo unas palabras de un cura, como siempre, no me interesaron. Al final, tu mamá se fue con la tía Paty y los demás y yo me fui ocn mis tíos a almorzar. Fui a un restaurante italiano que estuvo como rico. Me sentía triste, apaleado, pero tranquilo, con el calor que da la familia. No te he contado, Tomás estuvo todo el tiempo al lado, fue un gran apoyo.
Seguro al llegar a la casa me vi con tu mamá y algún tío que estaba ocn ella esperando que yo llegara. Hablamos un poco y tu mamaç de nuevo me baño los pies con agua con sal, lo hizo varias noches durante los días que estuvo en nuestra casa, mi vida.
Luego, no recuerdo bien día por día que pasó, pero aproveché que tenía una semana libre en el trabajo para hacer vueltas de bancos y demás. Algunos bancos más queridos que otros, pero en general, todo fluyó bien. Fui a Colmédica también y en general, a todos los sitios en los que tenía que hacer papeleos. Por supuesto, todas esas salidas me sirvieron. A todo lo que me invitaron dije que sí, ya fuera un almuerzo, una comida, una visita en nuestra casa. Mi tío Alejandor hizo un almuerzo a los ochos días, con una gran paella. A él se le quebró la voz recordándote en el brindis, y yo estaba muy triste. Para est emomento, ya habíamso recogido a Don Ramón de la guardería. Estaba normal, aunque cuando llegamos a la casa, te buscó mucho; cuando era la hora de jugar oiba a buscarte con un juguete en la boca. Estuvo un poco confundido por unos 3 días. Luego, se le aumentó el apego hacia mi, coas que no ha disminuido aún.
Ese primer mes está un poco borroso, pero puedo decir que estuve tranquilo, triste, con un dolor en el pecho y el estómago permanente, y me dediqué a estar con gente tanto como pudiera, pensando en que si desde el principio les cogía la caña a los demás, en un futuro me iban a tener en cuenta para futuros eventos sociales; me preometí que para honrarte lo que quiero hacer es llegar a quererme tanto como tu me querías a mi, disfrutando la vida y siendo verdaderamente yo, por eso mi insistencia en conectar con la gente.
A las dos semanas de tu meurte, más o menos, le pedí a mi papá el contacto de una terapeuta de duelo que me había mensionado y comencé a trabajar con ella. Me sirvió para entender algo que hasta hoy me mantiene n pie y es que por un lado, tu estás en algún lugar, tu ser y por otro lado, tu y yo hicimos un pacto antes de nacer, para vivir esto; tu el irte temprano, por las razones que tuvieras para hacerlo, y yo, vivir tu muerte, el desapego tan grande que esto implica. Esas dos cosas me han permitido estar cuerdo; respetar que tu muerte, en últimas fue algo que decidiste. La idea de que hemos vivido otras vidas y que hemos sido cercanos muchas veces, me llena de alegría y de esperanza de que volvamos a encontrarnos cuando yo muera. Te puedo asegurar que pase lo que pase con el resto de mi vida, lo más importante siempre será volver a encontrarnos, mi vida preciosa!
Mes 1 - Parte 1
LUego de que s ehizo oficial tu muerte, y de contar a toda la gente que nos estaba acompañando en el hospital, llamé al servicio funerario que tenía tu mamá; había venido pagando desde hacía 20 años un seguro funeraria que te cubría a ti a tu hermano y a ella, así que pudimos escoger un servicio funerario con tranquilidad. estuve muy al frente de ese tema para asegurarme que tuvieras lo mejor posible. Pedí ayuda a tu tí Lucho y a mi mamá que imprimieran una foto tuya que yo les envíe en un tamaño especial para tenerla en la relación, le pedí el favor a tu tía Paty que hiciera una ancheta de dulces para dejar en el hospital, escribir en mis redes y en las tuyas un anuncio con tu muerte y el detalle de las exequias. Por supuesto, mucha gente escribió sorprendida. Esa noche dormí en mi casa con tu mamá. Ella me ayudó mucho con sus técnicas de Yoga y me bañó los pies en agua con sal. Pude dormir. El sábado fuimos a la clínica para varias cosas. Recogimos las cosas tuyas que se nos habían quedado, llevamos la ancheta de dulces a las enfermeras con una notica dándoles las gracias por haberte cuidado tanto. Para se momento, ya la cirugía para extraer tus órganos había terminado y nos habían dicho qu ehabían podido salvar tu corazón, tus riñones y tu hígado. Tus pulmones ya habían sufrido daño, algo así como que tenían líquido. Ya podían darnos salida adí que fuimos a un espacio en el sótano destinado para estos casos en el que los pacientes mueren. La persona de la funeraria Gaviria nos acompañó para hacerle entrega de tu cuerpo y coordinar detalles. Te reconocimos con tu mamá. Estabas helada, y tu carita un poco hinchada, yo te consentí los cachetes. Luego volvimos a la sala y mi papá se ofreció a pagar la mejor música posible para tu misa; lo dijo casi llorando. Hoy pienso en el viejo James y todo lo que debió sufrir en ese momento; esoty seguro que te quizo muchísimo mi vida! Una vez terminado el papeleo de tu salida en la clínica fuimos a almrozar donde tu tía Paty, donde había una buena parte de tu familia. Yo estaba triste, pero todavía te sentí supremamente presente en mi pecho, sentía una luz adentro; no me cabía duda de que estabas ahí conmigo. Más tarde compré un par de camisas para estar en la funeraria el domingo y para tu funeral el lunes. Tu mamá fue con el tío lucho y con tu hermano a acompañarlo a comprar camisas y un vestido. Esa noche también dormí. Al otro día fue tu funeral, llegamos tu mamá y yo a puerta cerrada a preparar la sala. Te vimpos por última vez en el ataud, con la ropa que habíamos escogido para ti. UN vestido que habías comprada unos días antes de entrar a la clínica, pensando en usarlo para tu salida. Tu mamá quizo ponerte una boina, y yo escogí una babuchas para que estuvieras cómoda. Te puse en las manos la pulsera con los 7 nudos que te había regalado para protección; no te la pude poner en las muñecas porque tus manops estaban muy rígidas y no quise hacer fuerza. Pedimos que cerraran el cajóny en tu caballete pusimos tu foto en blanco y negro en la que apareces riéndote feliz, como siempre. Empezó a llegar la gente. Primero Camilo, que estuvo firme, muy firme. Y así, fueron llegando muchos. Gente que no esperaba como amigos de hace mucho tiempo, excompañeros de trabajo, gente de Cartagena, familiares, en fin. La sala estaba llena de flores. Yo mandé a hacer una corona que decía Muñeñuñi y Don Ramón y quedó muy bonita. En principio era con flores blancas, pero no habían, así que tuvimos que usar flores rosadas y quedó mucho mejor. Seguro tu quisiste este cambio. Tus tías, tus primas y Carli llegaron de Cartagena. Fue muchísima gente. Al otro día de nuevo llegó mucha gente y en la misa vi gente que no espera, compañeros de mi colegio, excompañeros de Mass, en fin. LLevé el cajón junto con tu hermano y tus tíos. Fue difícil, pero estaba firme en que no me iba a derrumbar; este momento se trataba de ti, de que tuvieras la mejor despedida posible. Escribí unas palabras y las leí, eran sobre nuestra historia mi vida. Seguro las escuchaste. Continuará...
Los días en el hospital - Parte 2
Te puse la estampita de un santo venezolano que mi prima Catalina me prestó, contándome que esa estampita la salvó de una meningitis que tuvo al año de edad. Dejé que Lili entrara a hablarte, te seguí enviando audios de todos. Xiomi, Roberto, todos. Hasta le escribí a Caloncho a ver si te enviaba algo (No pasó). A medida que pasaban los días, el milagro era más lejano. En la noche, me quedé a dormir donde mi mamá; no fui capaz de ir a nuestra casa, y casi no pude dormir, recreando mil conversaciones en mi cabeza. Tu sabes que dormir es mi superpoder, así que el insomnio fue algo nuevo para mi en ese momento. Los médicos daban muy poca razón, quizá porque no querían generar falsas esperanzas, quizá porque fueron carevergas, sobre todo el Dr. Carrisoza, un pelado que posiblemente fue un buen estudiante, pero a quien le falta mucho en cuestiones humanas. Tenía que rogar para que me dieran razones claras. Durante el día, la sala de espera del hospital estaba llena de gente apoyándonos. Tus amigos, mis amigos, tu familia, la mía, todos con nosotros. El miércoles 20, con tu mamá estábamos muy conflictuados si dejarte sola en la noche; queríamos hacer todo lo que estuviera en nuestro poder para ayudarte así que no sabíamos si lo mejor era quedarnos o irnos. Decidimos irnos y dejarte descansar de nuestra energía ansiosa. El Dr. Carrisoza anotó nuestro teléfono y dijo que si no nos llamaba, todo seguía igual. Fuimos a nuestra casa con tu mamá y nos acostamos a dormir. Hacia las 3am (Digo yo, porque no vi el reloj) algo me despertó y vi la pared en la que tenemos nuestras fotos de matrimonio y vi que el cuadro se desaparecía. Hoy se que te estabas despidiendo, en ese momento estaba tan enfocado en el milagro que no le di tanta importancia y me volví a dormir. A las 5am timbró el celular. El peor miedo de todos llegaba. El edema había llegado a niveles incontrolables y debíamos empezar a prepararnos para lo peor. Ese jueves tu mamá y yo estuvimos juntos en la habitación todo el día, diciéndonos y diciéndote todo lo que faltaba por decir. Perdones, agradecimientos, admiración hacia ti, haciendo todo lo posible por ayudarte. Si había un chance de que volvieras, así quedaras en estado vegetal, tu mamá y yo estábamos dispuestos a asumir las consecuencias, queríamos darte la tranquilidad de que tomaras la decisión que más tranquilidad te diera. Si tu decisión era morirte, también te dimos la tranquilidad de que lo entendíamos. Constantemente te dije "hasta donde haya que ir, mi vida". Para ese momento ya te había cantado varias veces los días anteriores nuestra canción, "Nada más importa", con la que te propuse matrimonio y también "Optimista". Ese jueves en la noche nos quedamos tu mamá y yo contigo, turnándonos el sofá para dormir por ratos. Al otro día, por primera vez nos dijeron todo con claridad. Tenías muerte cerebral y había que esperar 24 horas para poder oficializarla. Esas 24horas se cumplían el viernes 22 hacia las 3:00pm. Busqué un cura para que te ungiera con Los Santos óleos, más por tu papá y también por ti, porque se que en el fondo te hubiera gustado. Llegó en la tarde y como todos los curas (Desde mi punto de vista) no hubo nada especial en su rito. Llegó la tarde y con ella, la oficialización de tu muerte. Poco tiempo después, llegaron dos médicos jóvenes a hablarnos de una manera supremamente condescendiente y luego de algunos minutos entendí que era el equipo de donación de órganos. Ahí te imaginé y me dijiste que estabas feliz, sudando como cuando bailabas. A través de señales me hiciste ver que estabas de acuerdo con la donación, así que no hubo mucho conflicto. Nos despedimos dando besos a tus manos, consintiéndote las mejillas y salimos a contar a todas las personas que nos estaban acompañando. Hacia la noche fui a la cafetería del hospital a comer, rodeado de familia y amigos. Me sentía desolado pero acompañado, triste pero vivo. Mi fuente de tranquilidad era sentirte en mi pecho. Estoy seguro de que estabas ahí.
Los días en el hospital - Parte 1
Oyendo al Kanka de fondo, preparándome para ir a verlo hoy como seguramente hubiéramos hecho si siguieras en la tierra, quiero empezar a escribir lo que recuerdo de tu ida; no quisiera olvidar detalles y luego mirar hacia atrás y recordar borrosamente muy poco (Soy optimista al pensar que sobreviviré esto)
El viernes 15 de septiembre fue tu cirugía. Hoy, viendo hacia atrás, veo de lo más extraño del mundo que no hubiéramos hablado casi de tu operación; me dijiste que era necesaria y no cuestioné, no pregunté, no te pedí que la aplazáramos, nada. Acepté sin cuestionar nada. Hoy me parece increíble, como si algo en mi ya supiera que eso era lo que tenía que pasar, como si lo hubiera acordado contigo desde antes. Hoy se que eso es lo que pasó.
Avisamos a todos, como quisiste, para empezar a abrirnos más a la gente. Avisé a mis amigos y a mi familia, tu avisaste a los tuyos. Llegamos acompañados de familia, como te gustaba, como yo creía que no me gustaba a mi, pero luego de tu ida, entendí que también me gusta la presencia de los nuestros, que estén cerquita.
Llegaste en pijama, la amarilla con animalitos que me gustaba porque era como tú. Mi papá, mi mamá, tu mamá, varios tíos, todos listos para despedirte, confiados por la experiencia que teníamos con la cirugía de tu mamá, que en teoría había sido más complicada que la tuya. Lo que me preocupaba a mi era la recuperación, nada más. Llegamos temprano, tu habías organizado la carpeta con todos los papeles necesarios. Yo estaba ansioso por ser el único que estuviera al frente de todo, como tu esposo; no quería que nadie me pasara por delante y así fue. Hoy veo hacia atrás y me cuesta tenerme compasión; siempre enfocado en cosas sin importancia...
El Dr Juan Fernando salió a recibirte, tomamos fotos y todos felices. Llegó el momento de entrar, entramos los dos, tu estabas contenta, un poco nerviosa, pero bien. Luego de cambiarte, estando en bata, te tomé fotos; tus últimas fotos de pie, y al acostarte en la camilla, cantamos canciones de Caloncho: Optimista, y Wacha Checha. De las cosas que más me dolió luego que te fuiste, fue no haberte cantado más, a pesar de que me lo pedías todo el tiempo.
Saliste bien de la cirugía; la verdad es que yo no estaba tan estresado. En la UCI te despertaste bien, alegre, chistoseando como siempre y me dijiste que el examen del que no recuerdo el nombre que te habían hecho durante el tratamiento de fertilidad te había dolido muchísimo más. Me pediste anotar en el tablero de la habitación unas palabras bonitas para las enfermeras y luego te dormiste. En algún momento vomitaste, algo a lo que siempre le tuviste pánico. En teoría normal, pero ya era el presagio de un agresivísimo edema. Depertaste mal, ya casi sin poder hablar; te costaba mucho. Yo pensé que era dolor o algo normal. Escasamente podías responder a llamados de los médicos para levantar una mano, una pierna, y así asegurarnos de que estabas consciente. Dormí contigo esa noche y me pediste varias veces llamar a las enfermeras. En la mañana, a pesar de sentirte mal, pero asumiendo que era normal, fui a mi casa a bañarme y descansar un poco y en mi lugar, tu mamá se quedaba contigo. Luego de bañarme, tu mamá me llamó diciendo que tenían que operarte nuevamente. El mundo empezó a venirse encima mío de un momento a otro. Me arreglé rápidamente y salí corriendo a la clínica. Ya habías entrado a cirugía y me explicaron que tenían que hacerte un huequito en el craneo para dejar drenar líquido encefaloraquídeo para no generar tanta presión en el cerebro. Saliste consciente de la cirugía, pero peor que antes. Tenías mucha sed y no podía darte agua porque los médicos tenían miedo que tu cuerpo no pasara bien el agua y se fuera a tus pulomes, así que solamente podían mojar tus labios con una esponja. Pensar en eso me duele como tener cuchillos calientes en mi pecho. Daría todo y más por ser el que estaba en esa camilla experimentando eso, mi vida. Estuve contigo todo el día, muy preocupado, dormí contigo esa noche nuevamente y en la mañana fui a mi casa a bañarme y "descansar" un poco. Luego de bañarme, de nuevo tu mamá me llamó a decirme que tenían que operarte de nuevo. Luego de bañarme y tender la cama, vi una nota que me habías dejado debajo de tu almohada en donde me decías que estuviera tranquilo que estabas soñando conmigo; en teoría, todo estaría bien. Leerla me destrozó; quede de rodillas llorando como cuando era muy niño. Salí de nuevo a la clínica, esta vez no corrí porque la cirugía no iba a ocurrir inmediatamente. En la clínica, el Dr. Juan Fernando me explicó que la inflamación seguía avanzando y para no comprometer al cerebro, tenían que abrirte la parte de atrás del cráneo para darle espacio a tu cerebro a que creciera. No recuerdo bien ese momento. Al salir, ya saliste en un coma inducido para proteger a tu cerebro. Quedaste conectada con mil cables (Igual que antes, pero ahora un poco más). En ese momento empecé a escribir a la gente que te quería. Tus amigos, mi familia, mis amigos, a todos pidiéndoles que te enviaran mensajes de apoyo, explicándoles que necesitábamos un milagro. De verdad, yo creía posible que llegara. La gente empezó a llegar al hospital, a acompañarte, a acompañarnos y yo, contra todo pronóstico, pidiendo ayuda, haciéndolo de frente. En alguno de los días luego de que estabas en coma, una teoría de lo que te estaba pasando (Porque nunca nadie supo el porqué de tu edema) era la carga hormonal, así que fui a Reprotec por tu historia y uno de los médicos me dijo que iban a darnos una medicina bloqueadora de hormonas. Lo agradecí mucho. Ese día tal vez ha sido el peor de mi vida; sin duda, alguno de esa semana. Tuve que llamar a Efrén a intentar hallar algo de calma. Le pedí que me recetara una medicina para doparme, porque no concebía como afrontar la vida sin ti. Gracias a Efrén cambié mi mentalidad; no se trataba de mi, se trataba de ayudarte a ti, me necesitas fuerte, en mis 5 sentidos, así que eso hizo las veces de medicamento y me enfoqué en ayudarte. En tu habitación, pasé el tiempo leyéndote libros, uno de los cuales, Ami, me sirvió muchísimo y me dio mucha tranquilidad... Continuará

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Catalízame cada C
Cuando criaturas con carácter chocan con confusión creando controversias, conviene calmarse, callar, comprender. Cuestión complicada, conociendo cuánto cuesta comportarse con consciencia, cómo cada cual compite con celo, cómo cuesta comunicarse con claridad.
Como consecuencia, contar con catalizadores causa cambios constructivos; comprenden cada cara, crean conexiones, corrigen conversaciones, callan cuando creen conveniente.
Cada cual concluya como crea, comprendiendo claro, cómo contar con ciudadanos catalizadores construye comunidad.
Una voz sobresaliente canta y deja entrever un alma sincera y clara. Mi pecho se asoma y deja entrever el presente que se esconde.
Digamos que lo único importante acerca de mi es en lo que estoy a punto de convertime
No hay caos

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Crear para creer