"Que seamos como ese cigarro a medio fumar, que te quita la ansiedad y al mismo tiempo te envicia".
A media noche ella se prende un cigarro, en su mirar hay miles de pensamientos, su mirada atraviesa hasta la última muralla y ve al infinito.
La miro atentamente, he llevado horas observándola y no logro descifrar sus pensamientos, me genera ansiedad, y al mismo tiempo una tranquilidad. Ella me mira y sonríe, luego voleta al infinito y se vuelve a perder. "Eres como un cigarro murmuro a mis adentros".
Luego de eso enciendo un cigarro y me recuesto a su lado, contemplando su piel, acariciando su pelo y solo pienso que estoy absorto ante su desnudes, espectante al roce de su piel, siento que debo abrazarle y nunca más soltarla, que seamos uno a través del tiempo y encaminarnos entre nuestros sueños.
Me pierdo en la silueta de sus labios espectante a que emita algún sonido, ella se voleta y una sonrisa muy tierna tiende a emitir. "Veo a través de tus ojos una gran pena me atrevo a decir". Me levanto sin soltar el cigarro y me enrollo en su piel, empiezo a secar su cabello recién lavado. Y através del espejo observó cómo cierra los ojitos y suelta esa calides. Me encanta su sonrisa tan inocente, que mal combina con sus lágrimas intermitentes.
Te quiero en mi interior grito, mientras suelto leves besos sobre su frente, y la noche se hace al salvajismo y cariño, pasado y futuro, amor y desenfreno.
Ella se voltea y suspira, vámos nos lejos, muy lejos donde nuestro pasado no nos alcance, así en un rápido movimiento apaga su cigarrillo solo para abrazarme y besarme.


















