No me he dado el tiempo de llorar que te hayas ido, pero ahora me doy cuenta que fue lo mejor para ti, para mi no porque yo si quería luchar por lo nuestro.
Te idealicé demasiado, y a lo mejor si necesitaba separarme de ti para darme cuenta de eso, jamás vivimos una relación y vivía con la idea del “haremos esto cuando nos podamos ver”.
Recién que te fuiste, estuve muy enojada, dolida, no sabía cómo tomar la manera en la que todo se terminó, por un mensaje, no te prestaste para hablarlo y tal vez entiendo el porqué, después me dolía más porque yo sentía que no te importo el que nos separáramos, las pocas veces que te vi, te vi tan normal como si nada hubiera pasado, mientras yo sufría por dentro.
No te niego, me costó trabajo aceptarlo, al principio pensé que ibas a regresar pero no fue así. Ahora ya no estoy enojada, no siento nada más que un cariño enorme por ti, que siempre estará ahí, como un cariño hacia una persona que sentía era la correcta.
Esta semana es importante para ambos, tenemos un examen del cuál depende nuestro futuro académico, espero que estés tranquilo, sé que te has preparado, deseo que tengas el mejor de los resultados.
Vi que estás comenzando a lograr tus sueños, me alegro demasiado, ojalá se sigan cumpliendo y puedas realizar tus metas.
Me despido diciendo que fuiste una persona muy especial en mi vida y que siempre tendrá un lugar en mi mente. Deseo de todo corazón que encuentres a la persona indicada para ti.
Ojalá hubiéramos podido hablar las cosas y terminar como amigos, porque amistades como las tuyas hay pocas, pero entiendo que la vida es así y no siempre pasa lo que uno quiere.
Te quiero corazón, adiós. 🧡