#1: Marte
Marte rige sobre mí. Dirige la guerra que bulle en lo más recóndito de mi ser. Su arte demencial tiene la capacidad de prestidigitar cada una de mis actuaciones. Vos sos mi antagonista.
Me gusta pensar que la misma guerra se desarrolla dentro tuyo.
La parálisis se apodera de mis músculos. Es tu entrada. La deidad que me domina extiende sus armas debajo de mi piel. Me tiende una mano, y me traiciona. Controversia constante. Mis ojos se apagan. Tienen miedo de cruzarse con los tuyos y no reconocer que Marte te hizo su esclavo también.
Soy su sacrificio humano. Me enseña el amar hedonista y luego me apresa, comprimiéndome en mi propio fuego. Sigue siendo mi llama, aunque él la dirija y vos la enciendas. Mi ego, delator de intenciones, se adelanta inmunizándome. Pero no, es todo una farsa.
Empiezo a creer en la resistencia que Ares me propone, librándome de nosotros. Y es allí donde comienza tu actuación, iniciando una nueva guerra.
Tu manera de amar revela quién te rige. Atenea goza de tu espíritu, e intentando adelantarse sólo para derrotar al dueño de mi cuerpo, pretende hechizarme. Utiliza lo terrenal, y me toma. Basta con un ínfimo roce de tus guantes para descubrir quién domina los confines de este Olimpo: nuestros besos.














