Si sucediera por azar o designio, mejor lo segundo, algo muy grave o simple, que causara el fin de mi vida aquí en la tierra, partiría realmente realizada, realmente feliz.
Probablemente me falten personas por agradar pero eso no es importante para mí. Sin haber recorrido el mundo aun, creo que hasta hoy he vivido todo lo que he querido vivir en la medida en que he podido hacerlo. O mejor, ese es precisamente el punto: he vivido, y he sido irrefutable, irreverente e inefablemente feliz.
Y para mi no hay nada más valioso que eso.
He vivido días que pensé que pasaban sólo en libros o películas. Y este año se convirtió en mi Masterpiece.
De qué cabeza habrá salido tanta locura vivida. A qué clase de autor con delirio de Nicholas Spark se le ha ocurrido hacer de mis historias semejante cliché. O la vida es eso, y contarla, escribirla, cinematizarla, hace parte de celebrarla.
Enamorarse por primera vez; sentir el rostro caliente de vergüenza, irá, o amor; bailar mientras caminas; cantar sobrio a todo pulmón en plena luz del día y en una calle transitada; robarle un beso a un desconocido; llorar de rabia o desesperación o sin saber por qué; ganar o perder mucho dinero o habérselo bebido en Jagger, Jack Daniels, Grey Goose, 88s o haber accedido a guaro o Pablov; Haber hecho el ridículo sólo o con amigos; dar un número y no contestar o recibir uno falso; Ver al Man que le tienes ganas y por digna no hacer nada o guiñar el ojo y tirarselas de atrevida de vez en cuando, o solo una vez. Sólo esa vez.
Hacerlo con muchas ganas, sobria, ebria, fumada, en silencio o gimiendo a todo volumen; Saber distinguir el bueno del malo y saber que el que es polvo no es más y el que se queda confunde.
Y el que confunde es temporal, y el temporal daña, y el que daña confunde y el que confunde no se queda y si no se queda no es más.
Pero fue. Y en ese fue dormiste en el pasto, cantaste canciones, bailaste rumbas y conciertos con quien no bailaba; conociste n maneras diferentes de llegar a tus orgasmos físicos, órganolepticos, financieros, sapiosexuales; volviste a escuchar un te amo sincero y con miedos y saliste corriendo.
En ese fue, te atreviste a ignorar a tu intuición. Te atreviste a equivocarte, tu, alma perfecta con intolerancia al fracaso. Y aun sabiendo que te equivocabas volviste a creer en quien siempre supiste que te había mentido. Y discutiste y te defendiste y al perderte te encontraste.
Y al final de ese fue, de ese efímero y no esperado fue, cumpliste Dios sabe cuántos sueños en una sola semana. Volver a mirar las estrellas que de niña miraba. Abrazar muy fuerte, besar con mucho más que ganas. Sentirse completo, saberse infinito. Fogata nocturna, huir del humo, reír a carcajadas; Champiñones y vino, y al final del vino encender una vela, caminar con frío. Abrazar bajo sábanas, bailar en la ducha o quedarse muy quietos, sin importar el agua que va corriendo. No se tu, yo volé en ese momento.
Y fue. Porque en nuestras manos no nos cabe más que eso. No más que el hoy. Hubiese querido que ese ultimo fue fuese eterno, incluyendo toda su confusión. Pero es un fue no un hoy. No sé ni siquiera si algún fue pueda llegar a ser un será, y no me altera en realidad. Lo que ha de venir, vendrá.
Pero, yo también quiero saber cómo hacen para pretender un sueño. Yo lo viví, y yo no sé vivir pretendiendo.