Querido amor que te fuiste diciendo un devastador adiós: Tú más que nadie debería entender que no se acaba el amor con tan solo decir adiós, pues el estar ausentes no compra el olvido ni anula los recuerdos, y mucho menos elimina todo eso que se sintió sobre y debajo de la piel.
Decir adiós no es suficiente motivo para cortar de tajo todo un cúmulo de sentimientos, mas cuando no fui yo quien dijo adiós y solo fue el producto de una decisión que no estuvo bajo mi opción ni control. Porque si hubiese estado en mis manos, esa simple y fortuita palabra nunca habría sido dicha en ese contexto ni en esa ocasión, pues dime loco o anticuado, ya que yo lucharía por ti hasta que no exista ni una sola estrella en el firmamento.
Y como no es mi primera despedida forzada, bien sé que este adiós es el primer paso para un largo y agobiante recorrido desiertos de intensa soledad y noches sin fin que alimentaran cada uno de los recuerdos que también abrasaran por completo mi razón hasta consumir toda la poca cordura que me queda.
Decirte adiós de forma forzada, será luchar día tras día con dejar de lado emociones repletas de amor, de dicha y de mucha felicidad que tuve contigo y construimos juntos; será combatir contra estos sentimientos que son más grandes que la propia lógica y esa firme razón expuesta por tus labios hacia mi persona. Pues lo que siento, lo que vivo dentro de mi alma y en lo profundo de mi corazón luego de este adiós inesperado, esto aún es amor y es más que verdadero para mí a pesar de tu separación.
Por eso, querido amor, debes entender que decirme un simple adiós no cortará lo que hoy siento, creo y persevera en mí; en este ser que todavía no sabe vivir sin ti y no entiende del todo esa despedida que hoy es tan clara e inamovible para ti.
● Luego de tu adiós
— @jorgema













