SIENNA.
Sonrisilla nerviosa se abrió paso en sus comisuras en cuanto los oscuros cristales ajenos se mantuvieron fijos en su expresión. Estaba consciente que no lograría engañarla, sin embargo, tampoco podía contarle nada con respecto a esa noche, y por esa misma razón, agradeció que la fémina fuera tan comprensible. ‘ Créeme, es mejor si no sabes nada, ’ admitió encogiendo uno de sus hombros con ligereza, una sonrisa más sincera trazándose en sus carmesíes un par de segundos después. ‘ Pero de verdad agradezco que siempre estés aquí para mí, ’ declaró con dulzura, estirando su mano en busca de la contraria.
El entrecejo se le frunce, producto de la intriga que tan sólo aumenta a causa de lo espetado por la joven de tez nívea. Quiere indagar al respecto, insistir hasta obtener respuestas que sacien su curiosidad, más sin embargo, ha prometido no presionarle y, por ello, se abstiene de someter a su acompañante a otra inquisición de su parte. ❛ Sabes que con eso solamente haces que me preocupe más, ¿no? ❜ Informa, manteniendo fija su mirada en la contraria, de cierta manera expectante ( en el fondo, guarda la esperanza de que decida hablar con ella ). Su expresión, sin embargo, se suaviza nuevamente cuando las siguientes palabras llegan a su panel auditivo, dulce soneto que consigue avivar cierta calidez en su pecho. ❛ Bueno, no es fácil deshacerse de mí, Campbell. ❜ Con una juguetona sonrisita, toma entre sus dedos la mano impropia, falanges entrelazándose entre sí con una naturalidad propia del vínculo que les une. No obstante, su semblante vuelve a adquirir serenidad un segundo más tarde. Los dedos de su zurda apartan con suavidad un castaño mechón de cabello del rostro contrario. ❛ Lo digo en serio, de todas maneras. No dudes en buscarme si necesitas de alguien... ❜











