Volá
Cuentan que había un príncipe que criaba halcones. Un día nació un halcón que fue rápidamente separado de su madre y se crió en palacio. El príncipe lo colocaba en su antebrazo y lo incitaba a volar, pero el joven halcón no obedecía. Y así pasaban los días sin que el halcón volara. Se consultó a entendidos (en ese momento no existían veterinarios), y también a futurólogos y adivinos que interpretaban en formas diversas el comportamiento extraño del ave. Un día el halcón apareció volando por los cielos, y todos se pusieron contentos. El príncipe hizo traer ante sí a un campesino al que se le atribuía el milagro, y le preguntó qué había hecho para lograrlo, el campesino respondió: Coloqué al halcón en la rama de un árbol, y luego la serruché, el ave batió las alas y salió volando, por que ésa es su naturaleza, su instinto y su razón de ser: VOLAR










