Hola
Nadie recuerda nada, estaba lloviendo muy fuerte la última vez y estabas llorando dentro del auto. No recuerdo nada hasta que destruà el teléfono contra la pared y alguien me preguntó si me estaba fijando bien ya que el cielo empezaba a caerse, la lluvia era inevitable y absurda. Mi madre no recuerda nada y tampoco la tuya. Esta no es una carta, mucho menos un recuerdo desde el mar ajeno. Nadie nos puede ver y nadie nos puede juzgar. Tampoco es un cuento y mucho menos un relato. Somos dos extraños y singulares amantes siguiendo el destino que nadie ha escrito. La sangre que antes se muerde y en tus labios descansa.













