cualquier podría haber formulado cumplido y no habría pasado nada, pero si se trata de ellie el rostro cambia de tonalidad y burbujeante risita se hace presente. “tú también vas muy guapa.” pero eso seguramente ya lo sabía. hombro con hombro, hace un espacio en la euforia que siente dadas las circunstancias y memoriza el resto de pasos. “¿y crees que los deseos se cumplan igual si hacemos trampa?” no lo sabía, pero no quería comprobarlo. pronto sus manos se hacen de una cajita de cerillos que encuentra sobre la manta, teniendo que echar a perder varios de ellos para finalmente conseguir una llamita. bueno, al menos ese lado ya estaba resuelto, sólo hacía falta escribir su deseo. tiene que ser sincera y por mente pasan decenas de ellos, algunos ridículos como poseer un conejito, otros más complejos, que en realidad son una persecución diaria tal y como lo es ser feliz, incapaz de poder decidir cuál sería el definitivo. curiosa por saber resolución contraria mantiene vista en la otra, hasta que puede leer la frase a la perfección. y la lee, y la vuelve a leer, en caso de que fuera emoción momentánea la que rehace acomodo de letras. si bien vínculo no tenía ningún nombre ella lo respeta y lo hacía desde hace un rato, no tenía que ser recíproco. pero ahora lo sabe, lo es y puede ser nombrado de una forma especial. en ese momento tiene la certeza de que se siente feliz, ¿y no era ese su deseo más profundo? viene en esa forma, en esa medida. por el asombro su mano se queda estática cubriendo el área de los labios, incapaz de pronunciarse al respecto, como si todas las palabras en el mundo no fueran suficientes para aceptar el nuevo lazo. “¿ellie jung quiere ser mi novia? no lo puedo creer.” corazón late con fuerza cuando lo menciona, es el desbalance cardiaco lo que probablemente tiñe las palabras de desbordante embeleso. “wow, esto es tan increíble, creo que me tienes que pellizcar para que sepa que es real.” no bromeaba al respecto. encuentra su lugar con rapidez, brazos rodean otra vez cuello de compañera y ella se queda un momento así, el tiempo ha dejado de correr. “me encantaría ser tu novia.” le susurra en el oído y si se separa solo es para depositar un beso en los otros pétalos. “yo de verdad he ganado hoy, eres mi mejor amiga y ahora mi novia.” otra vez en su sitio, con las palmas hacia atrás para recargarse, eleva la voz hasta que la misma hace eco en el lugar: “¿escucharon? ¡ellie jung y daw kaeosai son novias! ¡y se besan en la boca!” culmina riendo, pero alcanza a guardar apariencias un poquito para decir con toda seriedad y honestidad. “gracias, otra vez, me haces sentir especial.”
con la mirada que se pierde en las otras facciones, en las texturas de la ropa ajena, y en las muestras de piel femeninas, halla el agitar de un corazón que conoce de nerviosismo, que sufre las consecuencias de los aleteos que atacan entrañas, y que se dirigen a cada punto anatómico. en la inseguridad de la pérdida del control, o que el destino no pudiese ser dibujado por sí, que el rechazo se encaminase entre ambas, y toda serie de pensamientos intrusivos que poco favorecen al cuidado de sus anhelos. tal vez, porque se siente inexperta, como si en cualquier punto apareciese algo que lo sacase a la luz, que la dejase en la evidencia de la ignorancia por vez primera. así que, con el renacer de la voz femenina, es que los iris se posan en ajenos, fijándose en los matices que decoran iris, y no pudiendo hacer más que elevar comisuras con gracia al escucharla. ‘ ¿quién más? ’ se permite decir en un toque bromista, atenta al otro accionar. sorprendiéndose al recibir el abrazo tan repentino, pero acabando por llevar palmas a cada costado de daw, quizá asistiendo a lo que era la mayor expresión de sí misma que jamás le había mostrado. porque sí, es capaz de imaginarse a daw haciendo todo ese tipo de cosas, de adularla de forma exagerada, o de vivir el momento como si de a consecución de una medalla de oro se tratase. porque siempre había resultado así de expresiva, ellie admira y adora esa muestra tan sincera de su estado que siempre evoca. tan genuina, que desea que nunca cambie. ‘ yo soy la que ha ganado contigo ’ es lo que logra decirle, en un tono más bajo que ajeno, pero suficiente para ser escuchado. la afirmación ajena que confirma un anhelo la convierte en presa de sensaciones cándidas, expandiéndose con victorias de felicidad, como si no existiera nada que pudiera entrometerse ese momento entre ellas. porque sí, eran novias, y daw, la única persona que le hizo anhelar poseer ese título. termina por reír cuando los clamores ajenos resuenan por todo el lago, y termina por contagiarse hasta el punto en el que la mirada se pierde en el paisaje, alzando la voz para acompañarla: ‘ ¡ellie jung y daw kaeosai son novias! ¡y se besan en la boca! ’ repite en el eco, en esa corriente nerviosa que le hace sentir bochorno y decora de carmín las mejillas. cuando cruzaba la línea por ella, todo se sentía bien. luego, una leve risa la acompaña, acercándose más, y olvidando momentáneamente las lámparas. ambas palmas terminan por posicionarse en las otras mejillas, acariciándolas con cuidado, repletas de un tacto afable, mientras iris buscan los contrarios. ‘ me gusta quién soy cuando estoy contigo ’ habla, en un tono bajo común a la carencia de distancia que comparten, ante el que le dedica la suavidad de un beso sobre mejilla, uno más en la otra, deteniéndose para verla una vez más: ‘ siempre vas a ser algo único y preciado para mí, aún si todo a nuestro alrededor se vuelve caos ’ concluye, entregándole el roce entre rosáceos, un beso que le hace anhelar perderse en su danza.