Cuántos globos… ¿Por qué hay tantos? ¿Alguien ha hecho una fiesta y no me ha invitado? Maldita sea… —Pronunció mientras apartaba un globo y lo golpeaba lejos de su camino, con una sonrisa. Las calles estaban llenas de globos por alguna razón desconocida para la rubia.
"S-sÃ, me han pedido que enviara una orden de grandes racimos de margaritas, rosas y algunas orquÃdeas para este lugar." Se entrometió algo avergonzada, mientras cargaba uno de los racimos. No sabÃa con exactitud qué sucedÃa allà pero habÃa recibido la llamada esa mañana y parecÃan con urgencia.











