“Incansable”
Te ha pasado que a veces quisieras escribir contando alguna anécdota, pero miras una hoja en blanco y te quedas inerte, observándola, repasándola, esperando que de un momento a otro vengan las palabras y empiecen a acoplarse una a otra formando oraciones y dándole sentido a tu vida. Pero no pasa.
Simplemente no pasa nada.
Te quedas mirando aquella hoja en blanco, esperando el infinito sin saber que sucederá después.
Así me he sentido durante todos estos segundos, horas y días, que al poco tiempo se ha vuelto un mes desde su partida.
Creo que la mejor palabra es estar "bloqueado", sin una respuesta, una razón que me invite a seguir poniendo el lápiz sobre el papel y nazca simplemente lo que quería decirle.
Y es que tengo borradores interminables en mi cabeza diciéndole miles de palabras perfectas que ya no llegará a escuchar.
Recurrí a leer mis antiguos blogs, mirar una que otra película y serie, encontrarme conmigo mismo, pensando que esa sería la fórmula perfecta para saber por dónde empezar, pero siempre pasaba que al volver a mirar esa hoja de papel decidido a escribirle, terminaba con solo postergarlo y creía que después será otro día, y en ese día que llegue sería el que finalmente le escriba.
No ha sido así.
Hace unos días me animé e intenté escribir la historia desde que la conocí, escribir cada detalle de como fueron pasando los meses, pero no sé, simplemente me detuve.
Hice un scroll mirando todas las palabras que había puesto aquí en el borrador y me quedé pensando con el pasar de los días en todo aquello, como algo vacío. No me sentía totalmente seguro, si con todo eso estaría bien conmigo mismo, no sabía si me sentiría tranquilo leyendo todas esas palabras. Y es que me recordaba tanto a aquellos libros donde se escriben biografías de alguien, desde el inicio hasta el fin...
Pero simplemente sentía que ella fue mucho más que eso.
Y con todo eso la navidad pasó en estos días y con ella muchos abrazos, saludos y bendiciones por parte de la familia. Esta vez nos tocó pasar con mi esposa lejos de Lima, de repente aparecieron sus recuerdos y entonces volví a pensar en ese borrador sin publicar que había escrito hace unos días atrás, su historia a medias. Dejé el pensamiento a un lado y solo continué viviendo.
En el día de navidad llamé a mamá y papá, para saludarlos, conversamos un buen rato, deseándonos muchas bendiciones, y por sobretodo salud en estos días tan difíciles que nos toca vivir. Entre una de las conversaciones que tuve con mamá, salió el tema de las cosas que uno pasa y que no sabemos qué es lo que nos deparará el mañana, aunque a veces nos preparemos para lo peor, nunca sabremos que vendrá el siguiente día, nos causa incertidumbre y a veces nos preocupa, nos cansa sentir esa ansiedad de seguir luchando y vivamos con algún tipo de miedo a lo desconocido. En esos momentos sentí en la conversación una sensación de tristeza, pues recordamos a las personas que ya no estaban y fueron importantes en nuestras vidas, familiares que fallecieron y se fueron de nuestro lado.
Entonces sentí que la conversación quedaría allí, en darle la razón a esa tristeza que deja la partida de un ser querido, en dar la razón a que la vida es difícil, pero de repente apareció su imágen en mi mente y regresó un chispaso de mi "yo" anterior el cual intentaba ayudar a los demás, el que quería que todas las personas que están a mi lado se encuentren bien, el que intentaba animar a los míos con algunas palabras, porque siempre he sido bueno en eso, no? O en sí es lo que me han dicho: que tengo las palabras correctas para el momento indicado.
Entonces recordé una frase y se la dije a mamá:
"Las personas que cuidan y están al lado de una persona enferma, que lo alimentan, que lo ayudan a reponerse, que lo atienden y siguen adelante, estas personas tienen un lugar especial en el cielo".
Me llegó hondo aquella frase, pues sé que mamá cuida mucho a mi abuelita y no solo a ella, sino a mi papá, mis hermanas y sus nietos, y aunque no estén mal de salud, pues mis padres siempre se ponen la gran responsabilidad directa o indirectamente con lo poco o mucho, cocinando, o dándoles de comer, trayendo un pan a la mesa y cuidándolos, trabajando, intentando dejar algo bueno durante el día.
Le dije que sabía que hoy en día ya no están con nosotros esas personas que amábamos, que a veces podemos tener uno que otro arrepentimiento por sentir que pudimos hacer mucho más, pero creo que esas personas descansan en algún lugar mejor, lejos de tanto dolor que pasamos aquí en este plano, creo que ellos NO quisieran vernos mal, más bien, se sentirían agradecidos por haberlos acompañado durante su vida, de haber estado con ellos en tantos momentos y aunque la frase nos haga pensar que tengamos un lugar seguro en el cielo, por haber cuidado a alguien en este plano, no lo veo tan así. Mas bien siento que es el amor lo que nos hace seguir allí luchándola, el hecho de valorar lo que tenemos ahora, nos hace pensar que la vida es tan corta para desperdiciarla sintiendonos mal, sino mas bien tenemos que disfrutar de esos pequeños momentos que nos regalan al estar juntos y seguir adelante.
Me sentía extraño, algo fuerte en mi interior, quizá. Pero mucho más tranquilo, porque terminamos de despedirnos con una llamada en calma.
Papá aquel día en la noche me escribió, me dijo que ya habían leído la carta que antes de viajar les había dejado en el pesebre del niño Jesús para que leyeran en la media noche de navidad.
Él me escribió un mensaje diciendo:
"Ya leí la carta hijo, gracias por todo. Dios vive en ti... A través de tus palabras, pensamientos, ideas y todo tu sentir hacia nosotros, lo que abunda en tus palabras es lo que abunda en tu corazón... Los amamos. Bendiciones"
Le dí las gracias, y volví a sentir esa sensación de fortaleza que no había sentido hace mucho tiempo, que buscaba interminablemente durante estos días, pero no la encontraba.
Aquella noche pasó y pensaba en todo ello, en la tarde siguiente mientras bajaba a acompañar a mi esposa a ver el almuerzo, me quedé un momento observando a su "mamita" (su abue) que regaba sus plantas, nos pusimos a conversar un momento sobre la energía negativa que a veces absorvemos por miradas, pero también porque nosotros mismos nos hacemos todo un mundo en la cabeza. Y es que a veces tendemos a compararnos mucho con los demás, no entiendo por qué últimamente me pasa eso, es como mirarte a un espejo frente a las demás personas, que si es mejor en algo que hace, o si es mejor en otra cosa y así.
Entonces le dije:
Es cierto que hacemos eso, me pasa mucho, tiendo a compararme con las demás personas, pensando por qué es mejor en tal cosa y yo no. O por qué tiene tal cualidad y yo no puedo. Pero...
También intento no pensar en eso, intento pensar en que las personas me quieren por quien soy. Yo creo que no necesitamos aparentar ser otras personas que no somos, no necesitamos mostrar otra cara para hacer ver que todo va bien, o hacer ver que somos mejores en algo frente a los demás, somos de esta manera y lo que importa es que al ser como somos hay personas que nos quieren y nos aman mucho.
Para los momentos tristes y de soledad tengo una frase: "Guardar sonrisas bajo la almohada" (Recordé uno de mis blogs). Entonces le expliqué, lo que yo hago es que cuando estoy triste, o en soledad, o en esos momentos donde pensamos mucho, trato de sacar debajo de mi almohada recuerdos que pasé con mi mamá, alguna buena frase de aliento que me dijo mi papá, recuerdos con mi esposa y las pocas personas que me quieren. Entonces me vuelvo a sentir bien, porque son esos recuerdos felices los que me han salvado y me han hecho ser la persona que soy ahora.
En aquellos momentos cuando le decía todo eso, volví a sentir la misma sensación de antes y entonces lo entendí al ver sus ojos, me sonreía muy feliz cuando le dije que este momento junto a ella lo guardaré siempre.
Mamita, guardaré ese momento bajo mi almohada para sonreír cuando lleguen los momento difíciles. Lo prometo.
Entonces recordé cuando papá decía:
"Sean luz ante tanta oscuridad"
Y al fin entendí todo.
Yo no quería recordar a Bonnie por todos esos últimos meses de dolores que pasó, no quería contar las tantas veterinarias que visitamos, no quería detallar las medicinas y las noches interminables de lágrimas, o decir que enfermedad tuvo o tal día pasó por tal dolor.
¡NO!
Lo que realmente quería era... recordarla como era ella.
Y es que Bonnie, mi pequeña nariz de chocolate como yo le decía, vivió intensamente. No la considero una mascota, la considero una amiga, quizá hasta un ser que siempre buscó salvarnos a mi esposa y a mí.
Y realmente lo consiguió, nos encontró y nos salvó.
No olvidaré cómo se desesperaba cuando jugábamos a las escondidas y ella nos buscaba. Llegó un momento que hicimos tal conexión entre nosotros dos, que cuando iba a la cocina y la dejaba al otro lado de la mampara y regresaba con la cena en la mano, mi esposa me contaba que Bonnie me esperaba sentada y muchas veces lloraba por saber dónde estaba.
A veces tuve reuniones fuera de casa y aún puedo ver los videos y las fotos donde ella a pesar que mi esposa la cargaba y la ponía cerca a su lado o en sus piernas, Bonnie se quería bajar y echarse en el suelo, mi esposa le acercaba su camita y a pesar de ello seguía esperando paciente mirando hacia la mampara para verme llegar.
Y es que era terca esa niña.
La primera vez que la ví, la familia de mi esposa decía que Bonnie era muy juguetona, algo loca, y nunca se cansaba de recoger el juguete y traerlo de vuelta. La verdad yo nunca había visto mas que por la TV algo como eso, que un perrito le lances un hueso y lo vaya a buscar, lo recoja y te lo traiga de regreso.
Me sorprendió cuando Bonnie lo hizo las primeras veces, encima nunca nadie le había enseñado, entonces comprendí en esos momentos que Bonnie era especial.
Han sido tantos los lugares que este año hemos visitado junto a Bonnie, no solo en el norte de Trujillo, sino también en Lima, viajamos con ella para llevarla al veterinario, pero entre tantos lugares siempre luego de salir de la clínica, caminábamos juntos los tres a su parque favorito. Bonnie tendía a caminar siempre en el centro de los dos, le gustaba olfatearnos en zigzag una pierna y la otra pierna, para saber que estaba segura con nosotros.
Cuando se cansaba la cargaba, creo y la verdad es que nunca he tenido en brazos un perrito tanto tiempo. Habían veces que caminábamos y en las bajadas de las veredas como en las subidas de la acera tendía a llevarla en brazos para que no se ensucie mucho, pero más que nada, para que no le doliera las patitas al caer.
Bonnie tuvo tantas ropitas, creo que llegó a tener algo de 4 camas o más, me acuerdo que cuando mi esposa trabajaba de remoto al lado mío y Bonnie estaba en nuestros pies durmiendo, volteaba a mirarme y veía que andaba chequeando cosas de perritos para comprarle.
Llegué a tal punto de desvivirme por ella, que a veces por las noches me levantaba sonámbulo de la cama, pensando que Bonnie había dormido con nosotros y la estábamos aplastando. Entonces con miedo, despertaba y corría medio cayéndome en la oscuridad de la noche hasta su camita y la veía dormir tranquilamente y con un ojo abierto y panza arriba me veía como diciéndome: "Oye déjame dormir, estoy bien papá"
Le gustaba que lancemos su juguete lejos, pero creo que más le gustaba saber que era la mejor tomándolo y regresándolo en la mano para nuevamente volverlo a lanzar, aún recuerdo haber vuelto ir a su parque favorito, allí donde ella jugaba, había un árbol, algo seco, pero cuando volvimos a ir, vimos el árbol que habían florecido con pétalos violetas. Nos dió una nostalgia tremenda regresar a ese lugar, sentarnos en ese mismo sitio y sentir que Bonnie estaba presente a pesar que físicamente no estuviera en esos momentos con nosotros.
Es cierto que han habido muchas noches desde su partida que lloramos mucho, nos hemos sentido algo perdidos, el encontrarnos con sus cosas en la casa, ver su camita, o su plato de comida, encontrarnos con su ropita que usaba y su mochila que le encantaba subir cuando decíamos la palabra mágica para ella "Vamos".
Pero a pesar de esas lágrimas, terminábamos abrazados recordando algunas veces que nos hacía renegar y otras arrancarnos muchas tantas sonrisas.
Como las interminables amanecidas que nos dimos por darle su medicamento, aún así Bonnie nunca se quejó por nada, solo se quejaba cuando le decíamos la palabra mágica y al final de todo era broma, pero luego ya nos compadecíamos con ella y salíamos a pasear los tres.
Creo que el amor hacia ella fue de unos padres a su hija y creo que ella nos veía de la misma forma a nosotros. A veces es cierto que nos desesperaba y frustraba tanto el no poder ayudarla con los dolores que podía estar sintiendo y es que es duro saber que vayas a donde vayas nadie te da esperanza para que ese ser siga a tu lado.
La luchamos es cierto y muchas personas que nos conocen saben que hemos estado de arriba a abajo con Bonnie para lo que fuese, buscando las maneras de salir de todo lo malo. Pero se olvidan de un pequeño detalle, la lucha fue más de ella frente a todo, ella fue lo suficientemente valiente y más para seguir adelante a pesar de la ceguera. Nosotros sentíamos tristeza en ese momento cuando supimos que ya no volvería a ver. Pero Bonnie le dió vuelta a todo eso, ella jugaba sin importarle absolutamente nada, ella seguia buscando su hueso azul de juguete a pesar de no poder verlo, el sonido la llamaba y el olfato lo agudizó a tal punto de sentir cuando estábamos cerca, hasta saber cuando íbamos a salir y quería que la llevemos.
Bonnie fue el ángel que necesitábamos en nuestras vidas, la razón para seguir apoyándonos junto a mi esposa, nos hizo unirnos mucho más como equipo y aunque yo no estuve tanto años como ella que la vió nacer, el poco o mucho tiempo que estuve a su lado fue suficiente para aprender a amarla.
La verdad tengo que darle las gracias por todo ese amor incondicional que nos ha brindado, porque a veces no teníamos tiempo, a veces no sabíamos tener la paciencia para seguir allí y muchas otras veces nos rendíamos.
Ella nos enseñó a no vivir pensando en que iba a pasar mañana, Bonnie vivió intensamente el hoy, sin importarle nada más que estuvieramos junto a ella.
Y aunque me duela mucho a veces pensar el haber querido que estuviera más tiempo a nuestro lado, que le faltaba aún seguir viviendo más experiencias, que necesitaba que nos viera crecer a mi esposa y a mí, que ya no estará fisicamente aquí con nosotros...
Y que realmente me duele el corazón que no pudiera cumplir con la promesa que le hice alguna vez de que: todo estaría bien...
Sé que todo ese sentimiento no se va a ir, sé que llevaré todo ello hasta el último día de mi vida y a veces pensaré y lloraré amargamente por los tantos "hubiera hecho esto..." mirando al pasado, mirándola a ella....
Pero a pesar de ello Bonnie tiene algo que no puede hacerme encontrar triste, es como si tuviera un poder sobre mí, el poder de devolverme al inicio, como si no tuviera un fin, como si la grabadora no dejara de grabar al ver sus videos y fotos donde la veía feliz, me hace sentir que ella lo fue, como si el cassette no dejará de escucharse cuando siento a lo lejos sus ladridos al llamarme, porque no le lanzaba su juguete, o porque simplemente se desesperaba por salir, como si el tocadisco no dejará de seguir girando, como cuando correteaba de aquí para allá por alcanzarnos...
Como si nada tuviera un final, como si todo empezaría a comenzar, nuevamente, interminable, incansable como ella lo fue. Creo que Bonnie fue eso para mí, fue ese lugar más allá del horizonte, donde el mar y el cielo se juntan, donde nunca se encuentra el final del arcoiris, ese lugar especial lejos de tanto.
Ella es simplemente ese infinito que nunca nadie podrá alcanzar, el solo hecho de verla jugar me hace sentir que puedo saber que está tranquila donde esté, esperando de alguna forma impaciente pero feliz que nos vuelva alcanzar.
"Te extraño mucho mi bebé hermosa, preciosa, mi vida, mi amor, mi nariz de chocolate, te extrañámos demasiado con mamá. Sé que a veces lloramos mucho por tantas cosas que han pasado, no creas que es por algo malo, al contrario todo lo que nos diste fue mucho más que bueno, lloramos porque a veces no logramos comprender porque hay cosas que suceden en esta vida, no entendemos la magnitud de algo tan grande como lo fuiste tú, has sido un ser tan especial para nosotros, la mejor perrita que hayamos podido tener. Gracias a Dios tu mamá le encanta grabar videos y tomar muchas fotos hasta llenar el almacenamiento del celular, gracias a ella tenemos evidencia que aprendimos a amarnos mucho entre los tres. Discúlpanos mas bien por que a veces perdimos la paciencia y no sabíamos que hacer, a veces la vida misma nos ganaba o nos dejábamos ganar, no lo sé, pero tú lo entendías mejor que nosotros, terminaste por enseñarnos que nada de eso importaba, que no existía ese mañana y no debíamos pensar más que nada en el ahora, teniéndonos cerca tuyo, acariciándote, engriéndote y dándote de comer solo lo que querías comer (nada de croquetas no?) Lo sé. Ahora espero sigas jugando desde donde estés, nosotros aquí vamos a estar bien, seguimos sin rendirnos con mamá, y es que nos has dejado eso, ese sentir de valentía y la verdad es que no podemos defraudarte.
Seguirémos juntos hasta encontrarnos nuevamente, como lo prometimos, recuerdas? Y esta vez sí será para siempre.
Gracias por tanto Bonnie. Mamá (Dianis) & Papá (Jiro) te aman con toda el alma. Vivirás en nuestro corazón para siempre."
Les dejo con esta canción que en sus letras esconde todo el amor que pude tenerle a Bonnie. Fue de aquellas primeras veces cuando trabajaba a solas a comienzos del año y Bonnie me acompañaba echada en mi regazo tomando sol, fue uno de los primeros momentos que hablaba con ella.
Esperando que no sea la última vez y no se queden con el "hubiera hecho esto", sino que vivan sin arrepentirse de nada. Amando y valorando lo poco o mucho que tengan a su lado…












