Solo lo había probado porque Aiden era curioso… al ver llegar a su pareja de actividad frunció las cejas, tomo el muñeco de una pierna y lo aventó hacia el chico. — Da igual… es tu turno de cuidarlo, ya me canse de andarlo trayendo en brazos —Le dijo mientras le mostraba una sonrisa, no estaba dispuesto a soportar mas a ese muñeco.
Bufando, rodó los ojos mientras tomaba al muñeco y lo colocaba sobre su regazo, esperando a que emitiera algún sonido como señal. Al ver que no dijo ni hizo nada, frunció el ceño y miró de reojo al castaño—. ¿Y ahora que se supone que debo hacer?














