eva no había ocultado sus sentimientos a duncan por demasiado tiempo. había estado siempre parada a su lado, sosteniéndolo, lo había visto surgir y caer, siempre allí, le había proclamado su amor aún y cuándo sabía que aquella conexión que compartían iba más allá de lo romántico, por eso es que, a pesar de no haber resultado recíproco, no había claudicado en permanecer leal a él, quizá porque sabía que él también lo era a ella. de alguna forma estúpida y retorcida, se pertenecían uno al otro, y aquello prevalecía siempre sobre todo. hacía tiempo que eva se había acostumbrado a su lugar dejando en segundo plano sentimientos que lograban desestabilizarla cada vez que fluían. cabeza fría y corazón fuerte, inteligencia sobre pasión, y aún así, allí estaba, sintiendo cómo todo aquello surgía de golpe y se atoraba en su garganta porque no quería escuchar lo que él tuviera para decir de relaciones pasadas, mucho menos revivir que para una de ellas había elegido a su mejor amiga, como si creyera que eva era una pared de concreto que no sentiría su corazón quebrarse desde el primer instante. lo ve apunto de estallar pero está tan molesta que no intenta evitarlo como sí lo haría en otra ocasión. “duncan, no…” dice apretando mandíbula, queriendo detener cualquier excusa que estuviera por interponer, más ni siquiera el deseo más olvidado de su interior hubiese estado preparado para verlo acercarse y besarla como extraña respuesta a descargo que acaba de hacerle. de nuevo, no lo entendía y eso la enloquecía. la enloquecía tanto que reacción es permanecer inmóvil aún cuándo él se aparta y vuelven a establecer contacto visual. sorpresa, molestia, y confusión es clara en sus facciones, en orbes que se turnan entre par de irises azules, y las palabras tardan unos segundos en salir, pero finalmente lo hacen. “¿qué haces?” cuestiona, explotando de nuevo en rabia…¿o dolor? ya ni sabía. “¿te hartaste tanto de todo lo que hay en tu vida que ahora quieres jugar conmigo?” no logra ver más allá porque para eva es tan simple que no tiene sentido. “no sé qué mierda está pasando ahora mismo por tu mente, pero no vas a arrastrarme contigo esta vez, duncan, no de esta forma, ya estoy harta de llorar por ti mientras tu no ves más allá de la miseria, estoy harta de estar siempre allí para que me veas solo cuándo me necesitas…no es justo que hagas esto.” sentencia, consiguiendo de repente un ápice de fuerza interior al que aferrarse mientras sabe que sus ojos están llenos de lágrimas. “sea lo que sea, no puedo hacerlo, no quiero.” termina por sentenciar en lo que abre distancia entre ambos cuerpos antes de darse la vuelta para alejarse de él tanto como pueda.
Los labios de Eva se habían sentido tan bien, pero estaba mal y lo sabía, su expresión lo había dicho todo y él mismo no entendía que acababa de hacer, por supuesto que quería hacer eso sin embargo nunca le pasó por la mente que sería de esa forma. Otra vez las palabras se esfumaron, algo dentro de él añoraba porque la morena reaccionara de mejor manera, pero no. Lo que vino después solo lo hizo sentir peor. Quería decircelo, sin embargo no estaba seguro. El beso ahora lucia como el acto egoísta que fue: una arma para callarla y calmar el corazón de Duncan. Más heridas innecesarias. Agradece la distancia impuesta entre ambos pues es más fácil pensar cuando ella no está cerca "Yo... Me equivoque" por fin las palabras salían, a tropezones pero salían "Y creo que debo irme" prosigue y en todo momento evitar verla, mira un punto cerca de su campo visual. Aquello dolía, nunca había hecho algo así y que la situación se diera como se dio obviamente demostraba que nada volvería a ser lo mismo. Y lo peor de todo es que tenía razón, en cada maldita palabra que decía, porque hasta en lo que sentía por ella se confundía. "Es mejor si no nos vemos por un tiempo, es lo mas saludable para ambos, creo que estamos muy afectados por toda la situación" prosigue, se aclara la garganta y retoma el papel que con tanto esmero sus padres le enseñaron. Había sido un estúpido y claramente estaba dolido. “No te buscaré sino quieres” y así como se abrió se cierra de manera hermética. Era lo mejor, lo mejor si quería reconstruir su relación como antes lo habían hecho, era lo mejor para que el entendiera las cosas, aunque tal vez ella no lo veía así, era lo mejor para su amistad. Ahora más que nunca odia a Libertad carmín, sino fuera por ese estúpido periódico Duncan no hubiera vuelvo a abrir heridas del paso y él no se estaría debatiendo por sentimientos que con mucho éxito suprimía. No dice más, tan sólo da media vuelta y comienza caminata hacía el dormitorio, todo humor de fiesta se esfumo.